Se podrá ver una nueva muestra de fotografías
En esta muestra Julián Rodríguez nos presenta parte de su trabajo de autor que consiste en la recopilación de series fotográficas que fue desarrollando a lo largo de muchos años con un común denominador ya que todas son imágenes nocturnas. El autor elije la nocturnidad como ámbito desde el cual propone que el espectador interprete sus mensajes y, desde estos escenarios nocturnos, aborda diferentes temáticas con un fuerte compromiso personal. La noche modifica los objetos, los despoja de algunas de sus referencias con el medio que los rodea, tan evidentes durante el día. Así despojados, modificados, permite redescubrirlos con nuevos significados. Los objetos en las imágenes de Rodríguez se nos presentan meramente como puertas de acceso a un mundo de metáforas que surgirán con simpleza en la medida que nos tomemos el tiempo necesario para recorrerlas.
-¿Cuántas imágenes estarán en exposición?
-La obra está compuesta por unas 30 imágenes, todas monocromo (blanco y negro), copiadas manualmente en laboratorio químico tradicional y sin la intervención de mecanismos digitales ni programas de computadora. Las copias de esta muestra cumplen con los estándares de conservación museológicos.
-¿A qué público está dirigido?
-La fotografía de Julián Rodríguez podemos calificarla como un tanto popular, de alto compromiso en lo social, como así también con su mundo íntimo y personal. Es una fotografía con un importante contenido humano que surge de su personalidad sensible. Su obra está dirigida a todas las personas que disfrutan del arte, donde el autor forja un compromiso con el observador y donde hay un mensaje que transmitir.
¿Cómo va siendo recibida por el público la fotogalería del Mumbat?
-Estamos realmente sorprendidos y muy contentos con la gran afluencia de público que busca disfrutar de la fotografía en este espacio. Ya hemos comentado en otra oportunidad que, dentro de las artes, la fotografía es un medio de alguna manera familiar para el gran público así que, aún cuando es utilizado en forma más compleja, por autores para el desarrollo de obra artística, la gente tiende a aceptarlo con cierta facilidad. Claro está que la interpretación de fotografía encuadrada en lo que llamamos obra de autor nos demanda una lectura más minuciosa de lo que haríamos con fotos cotidianas. En esto último la fotografía se comporta igual a cualquier otra expresión del arte (pintura, escultura, dibujo) donde sólo se llega a captar el sentir del autor cuando se dedica algún tiempo a la revisión pausada de la pieza que tenemos frente a nosotros. Cuanto más se la recorre, más se descubre, este es el único secreto. Hay que romper el mito lapidario del “necesito saber de arte para disfrutar o interpretar una obra”, ya que si hacemos la pausa necesaria se nos revelará ese sentir. Esta es una experiencia personal más que interesante en un mundo donde las prisas son el común denominador.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailJulián Rodríguez está ligado profesionalmente a la fotografía desde hace más de 20 años. Laboralmente ha recorrido una gran diversidad de actividades dentro del medio de la fotografía desde la de reportero gráfico, columnista y periodista, paparazzi, fotógrafo comercial, fotografía de estudio, docente en escuelas y facultades de fotografía, comunicación visual e imagen y periodismo. Ha trabajado como fotógrafo para grandes editoriales de argentina y el extranjero. Es titular y fundador del Taller de Fotografía que es la institución privada más antigua de Mar del Plata.
Ha realizado unas 57 muestras de su obra en diferentes ámbitos de exposición. Su participación y reconocimientos en salones es tan amplia como su carrera profesional: Premio Alfonsina 2008 de la Secretaría de Cultura del Partido de General Pueyrredón; Bienal de Bahía Blanca; Salón Nacional de Santa Fe; Salón Bienal Arte x Arte; II Premio AMEC de Fotografía Contemporánea Argentina Organizado por la Asociación Amigos del Museo Emilio Caraffa, Córdoba; Premio F. Ayerza de la Academia Nacional de Bellas Artes; Bienal de Bahía Blanca; Salón Nacional de Cipolletti; Salón Nacional de Santa Fe; Premio CFI Salón Federal; Premio American Express; Buenos Aires Photo; Premio Cámara Argentina de la Construcción.
Andrea Carboni Darwich, crítica y curadora de arte dice sobre la obra de Julián Rodríguez: “’Casi todas las noches’ es un trabajo de varios años, un trabajo que fue mutando e iluminando nuevos desafíos. Sobre sus resultados, reveló potencialidades y como un explorador, Julián Rodríguez, se sumergió en ellas para sacarles todo el jugo posible. Esto no quiere decir que haya llegado a un final, casi nunca un tema se termina, sino como bien dijimos muta, se transforma y avanza. Un trabajo sólido, avanza. Toma rasgos identitarios, algo así como una marca personal y se disfraza, se pone a prueba.
Rodríguez viene transitando los caminos de la fotografía, hace más de veinte años, las noches lo encontraron hace más de siete. Primero se presentó como algo curioso, llamativo y hasta como un lugar cómodo (entiéndase tranquilo). Después vinieron los primeros bocetos, y con ellos las primeras intuiciones sólidas: lo que estaba hablando era su mundo interno, aquellas primeras metáforas que luego supieron vestirse de discurso para presentarse geométricamente contundentes. Hay transición, mucha mutación, el destino del cambio hecho metáforas que no se alejan de lo que fueron en su inicio son en sí mismas un discurso visual paralelo.
Si uno repara en el objeto, estaría dejando pasar la noche. No es una figura de dicción, ni un comentario soberbio, es una invitación. Para Julián la fotografía tiene más que ver con encontrarse en los espejos ilusorios que brinda la realidad palpable, visible y material que con lo bello socialmente acordado o masivamente estipulado; en un charco, en un perro, en un árbol, un barco o en cualquier cosa que se deje ver tanto tiempo como haga falta, como para reconocer eso que llamó su atención, ahí está la clave. Reparar en su obsesión por la geometría, al punto de manipular la mirada del espectador es todo un logro. El uso de la película blanco y negro, el formato medio, el copiado sobre papeles de conservación garantizada tampoco son accidentes, son mensaje.
Los momentos de las noches son varios están los cielos y sus bosques, el movimiento impredecible del universo, están los objetos y sus formas, el volumen y su curvas, los tiempos y los tonos, y los lugares de la memoria (porque la noche y la memoria son grandes aliadas). Este camino continúa. Bienvenido al universo de este explorador noctámbulo”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios