Se presenta en sociedad la Fundación Aires de Vida
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Se dice que a veces las personas sin proyectos o responsabilidades pueden caer en estados que las lleven a deprimirse, a imaginarse enfermedades; entonces, más aún, pueden darse estas situaciones en quienes padezcan alguna patología crónica, pacientes oncológicos, por ejemplo que necesitan continuar proyectándose para sentir que la enfermedad fue un episodio, un tramo, pero no la vida.
-Cuéntenos qué va a pasar este viernes.
-Vamos a hacer la presentación de la fundación Aires de Vida, que nace con el objeto de ayudar en todo lo que la palabra abarca, a pacientes oncológicos y familiares. Esta es la culminación de varios años de trabajo y lo coronamos este viernes.
La presentación es abierta a la comunidad, vamos a estar en el club Rivadavia con pacientes, familiares y todo aquel que quiera acercarse para interiorizarse de qué se trata. Hemos invitado a autoridades municipales, provinciales y a distintas organizaciones que trabajan en la ciudad de Tandil.
-En lo personal, ¿qué significa después de tanto esfuerzo y burocracia llegar a este día?
-Es un momento largamente esperado, se ha trabajado mucho para que esto se logre y se seguirá del mismo modo, como hasta ahora para poder concretar en algún momento, ojalá no muy lejano, el centro de día y hogar de tránsito.
-La fundación viene a ser un DNI o una marca registrada, ¿lo ve así?
-Claro, porque nos da el marco legal para seguir trabajando y concretando muchas cosas más a partir de esta institución que es de todo. Me preguntaba qué significa en lo personal, implica concretar un sueño que no hace más que multiplicar el compromiso que hemos asumido desde 2008 hasta ahora en pos de una mejor calidad de vida para aquellas personas que pudieron o tienen que atravesar por la instancia de la enfermedad.
-Más allá de contener a familiares y pacientes que vienen de otras ciudades para hacerse un tratamiento, ¿qué otras cosas puede albergar el lugar?
-Me imagino un espacio con mucha actividad, por ejemplo con talleres que no solamente funcionen como distracción sino que sean el puente para la inclusión social y laboral de los pacientes que muchas veces a partir de la enfermedad se quedan sin trabajo, se quedan sin obra social. Muchas veces es gente que siente que está en una etapa productiva, que a veces no tiene específicamente que ver con la edad cronológica, y que por el hecho de la enfermedad –como señalaba- tienen muchas pérdidas. A partir de la fundación tendrán su propio espacio de productividad.
Si cierro los ojos y visualizo el lugar lo imagino como una laboriosa colmena. Sé que mucha gente se va a involucrar y prestará su ayuda; de hecho, ya hemos tenido muchos ofrecimientos para hacer cosas por los pacientes y las familias.
Realmente creo que el otro momento fundamental y clave en mi vida va a ser cuando abramos las puertas del lugar.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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