Se presentó Marita Fernández Barragán con una propuesta caracterizada por la madurez estética
El pasado 17 de mayo, en el Museo Municipal de Bellas Artes, con una multitudinaria afluencia de público, se llevó a cabo la inauguración de la muestra de Marita Fernández Barragán, artista, escultora, poeta, amante del arte.
Hermanada con el sentir latinoamericano, nos invita nuevamente a palpitar por medio de su obra Santa América Latina III, un clima donde se identifica a partir de materias y formas con nuestras raíces. Esta, su ?Obra negra?, la presenta en un período de madurez artística que la muestra más sensibilizada y con una fluida libertad de expresión que sublima su propuesta estética, continuidad de Santa América Latina I y Santa América Latina II.
La directora, profesora Indiana Gnocchini dijo en la apertura de la misma: ?Las obras de un artista, plásticas o literarias, permiten en muchas ocasiones trazar el mapa de sus recorridos más significativos; esos lugares son generalmente para ellos escenarios de una gran pasión, insistente motivo literario, obsesión personal o premonición autocumplida.
Así ocurre con la propuesta estética de Marita Fernández Barragán. Para quienes recorran estas salas apreciando su obra por primera vez, Marita es pintora por excelencia, amante del arte en todas sus manifestaciones, nos muestra en sus tres series un profundo compromiso, con las raíces, el folclore y la esencia del pueblo.
Su ?Obra negra?, como la artista la denomina tiene la vital presencia de lo humano, donde se observa la madurez de un lenguaje propio y renovador que la distingue.
Con una libertad de expresión, fruto de su constante búsqueda estética, nos traslada a otra dimensión del yo, de fuerzas espirituales que no sólo le ayudan a crear, sino que marcan el rumbo de una serie de imágenes premonitoras.
El ejercicio sistemático del arte le permite vincularse con el afuera que es, sin duda, en Marita un estilo de vida.
La imagen de la artista en este última presentación nos seduce por su carga emotiva, donde la línea desempeña un papel significativo, transformándose en un recurso plástico que no sólo delimita formas y volúmenes, sino que agrega una gestualidad inusual en sus propuestas. La obra invita al espectador a involucrarse con la misma y dejarse llevar por un recorrido imaginario por seres y personajes identitarios de Latinoamérica, como si las huellas de los mismos quedarán impregnadas en la madera.
Lo sorprendente de esta propuesta es que la artista a lo largo de toda su trayectoria centró su obra en una fuerte e impactante riqueza cromática, mientras que ésta última serie es una síntesis de recursos que se plasma a partir de la potencia del negro.
En la conmovedora inauguración, tanto el doctor Jorge Garaguso como el licencia Alfredo Loreal coinciden en los conceptos de silencio y austeridad que plantea la lectura de esta obra, en el marco de la presentación formal que hicieron de su propuesta.
Cabe mencionar que, en el transcurso de la presentación, la artista hizo efectiva la donación de una obra de esta serie al intendente municipal, doctor Miguel Angel Lunghi para ser subastada, y lo percibido destinarlo al Hospital de Niños, a inaugurarse próximamente.
Para quienes acompañaron su importante trayectoria podemos definir su labor con tres ideas rectoras: ?Real compromiso, sensibilidad y profunda entrega??
Esta muestra permanecerá en galería, hasta el próximo 2 de junio, pudiendo ser visitada en los horarios habituales del Museo.*
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