Se produjeron dos asaltos, a un almacén y un kiosco, con sólo una hora de diferencia
La policía informó que el viernes por la noche se produjeron dos asaltos a mano armada, que fueron denunciados a través del servicio 101 Mejorado. Estos hechos llegaron tras algunos días de calma, en los que no se habían registrado robos calificados por el uso de armas.
Ambos hechos compartieron algunas características, ya que fueron protagonizados por hombres jóvenes, de unos 20 años, que utilizaron armas de fuego para reducir a las damnificadas. En cuanto a las víctimas, las dos son mujeres jóvenes que estaban al frente de los comercios en el momento del atraco.
El primer asalto ocurrió a las 20.45, en una despensa y frutería ubicada en Costa Rica 432. La damnificada, Erika Molina (31 años), denunció que estaba en el interior del local cuando entró un joven de unos 20 años, la amenazó con un arma, le exigió el dinero de la recaudación y se fugó.
Si bien la mujer no aportó datos sobre el asaltante, estimó que tendría unos 20 años y que ingresó al local con la cara descubierta. Tampoco pudo describir las características del arma de fuego con el que la intimidó.
Sobre el botín, indicó que se llevó 200 pesos en cambio, que estaban en la caja registradora.
En el lugar del hecho, la policía llevó a cabo peritajes para intentar dar con pruebas que permitan identificar al autor del delito. En tanto, efectivos de distintas dependencias desplegaron un amplio rastrillaje que no dio resultados positivos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn Villa Aguirre
Una hora después, el servicio de emergencias 101 Mejorado recibió un segundo llamado que alertaba sobre otro asalto a mano armada en el kiosco ubicado en Labardén y Segundo Sombra, en el barrio de Villa Aguirre.
La víctima del atraco fue Gladys Miranda, de 35 años y titular del comercio. De acuerdo a la denuncia, la mujer se encontraba sola cuando ingresó al lugar un joven de unos 20 años, con el rostro cubierto. Pese al temor que le generó la situación, la propietaria del kiosco pudo detectar a un cómplice que lo esperaba en la puerta.
El asaltante la redujo con un arma de fuego y se alzó con 750 pesos en efectivo, dos teléfonos celulares y varios atados de cigarrillos. Luego, desapareció en la oscuridad de la noche.
El antecedente
El kiosco de Labardén y Segundo Sombra había sido blanco del delito el 21 de agosto de 2009, en un asalto llevado a cabo por cinco personas, que se llevaron 300 pesos y dos celulares.
Como en esta oportunidad, el hecho también se registró un viernes por la noche, cuando estaba a cargo del lugar una empleada y unos chicos menores de edad que utilizaban los servicios de internet.
Luego de aquel hecho, la víctima, Mariela Nicolosi, le dijo a El Eco de Tandil que ese asalto había sido el primero que sufrió el comercio, ?pero en el barrio pasa seguido?. Tal vez, adivinaba que no sería el último.*
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