Se realizó la primera vendimia en la estancia Siempre Verde, en busca de un vino regional
El espíritu de esta crónica se puede encontrar en el arcón de los proyectos arriesgados, de los sueños y del impulso de personas que dejan volar mente y corazón, sin ponerse frenos en el arranque.
Este es el caso de Carolina de Anchorena de Foster, heredera de la estancia Siempre Verde, ubicada en Barker. Su impulso y tenacidad la llevaron, hace tres años, a generar un viñedo de una hectárea, de la variedad malbec, que ayer por la mañana celebró su primera vendimia.
La acompañaron su esposo Horacio Foster y su hijo Horacio; el ingeniero forestal Andrés Blazina; el enólogo e ingeniero agrónomo Gerónimo Antonetti; además de los vecinos y personal del establecimiento que colaboró para cortar los racimos.
La jornada soleada, cálida y apacible le dio un marco especial a la vendimia, que emuló este momento especial para los productores de vino más tradicionalistas. Además, coronó una parte de un proyecto experimental que un grupo de amigos lleva adelante para lograr un producto regional que se pueda ofrecer desde las sierras del sistema Tandilia.
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Durante la vendimia, Andrés Blazina, que tiene su viñedo en la zona de El Centinela, comentó que la inquietud surgió a partir de un viaje a Mendoza, donde nació el proyecto de producir uvas en Tandil.
Con condiciones climáticas distintas a la zona de Cuyo, el ingeniero forestal manifestó que la mirada sobre el producto final se dirige hacia Europa, con más certeza, a los viñedos de Francia.
El productor precisó que otro emprendimiento que forma parte de esta red experimental está situado en la zona de La Elena y, entre todos, van adquiriendo experiencia en algo que resulta totalmente novedoso para esta región del país.
A esta iniciativa se sumó Carolina de Anchorena, quien emocionada y feliz con la vendimia, describió el sacrificio que implica trabajar en un viñedo. Las plantas están ubicadas en hileras de postes y alambrados, protegidas de los pájaros depredadores, con un sistema de riego por goteo y corredores de césped que contribuyen a generar un clima más propicio para el desarrollo de las uvas.
La anfitriona mencionó que la primera vendimia que tuvo lugar en Tandil fue del doctor Feldman, que cuenta con un viñedo en el camino turístico de avenida Don Bosco.
Desde las raíces
El enólogo Gerónimo Antonetti es asesor y testigo del novedoso cultivo de las uvas del corredor Tandil-Barker. Una vez por mes visita los predios y confiesa que está sorprendido por los resultados de los distintos productores.
Estimó que la producción de Siempre Verde alcanzará para llenar unas mil botellas de Malbec y dio buenas perspectivas de cara a la continuidad de la iniciativa.
En principio, habrá que esperar unos seis meses para degustar el vino de la tradicional estancia, tierra cargada de historia que hoy se comparte con el turismo nacional e internacional.
Esa fue la tarea de Horacio Foster, la de mostrar en qué marco se ha generado este nuevo proyecto que comparte terreno con distintos cultivos y cría, toda vez que la diversificación es base de la unidad productiva, además del turismo.
La recorrida incluyó los corrales de piedra construidos por los indios en 1650, el casco de Siempre Verde con el diseño del arquitecto Alejandro Bustillo y una plantación de alcornoques que darán materia prima a los corchos del malbec.
Por este motivo, este Diario publicará un informe especial con los atractivos de la estancia y más detalles del viñedo, con las voces de los involucrados en esta particular aventura de lograr un vino que identifique a la región.*
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