Se repone la comedia ?Locos de contento?
Con un desarrollo ágil, vertiginoso, y un humor ácido y agudo, la obra hace un recorrido por instantes cruciales en la vida de una pareja tan argentina como el dulce de leche. Cada hogar es un mundo. Cada pareja tiene una historia para contar. “Locos de contento” es el reflejo de nuestra sociedad, que repite una y otra vez en la intimidad de cada hogar el sueño de llegar alguna vez a un punto más alto. Aunque de vez en cuando perdamos la paciencia y nos gane la desesperanza, y sólo cometamos desatinos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl sexo, el dinero, el futuro, las presiones y depresiones son temas inevitables en la conversación de estos dos personajes, quienes a través de sus diálogos nos acercan a realidades cotidianas en las que más de una vez hemos sido testigos o protagonistas de estos mismos hechos.
-¿Cómo fue el estreno?
Matilde Tisnés: -El estreno, como corresponde, estuvo cargado de nervios, ansiedad, expectativas y felicidad. Siempre es una alegría llegar a estrenar. Poder mostrar algo que se viene preparando con tantas ganas y mucho esfuerzo. Uno quiere que todo salga bien y que la gente disfrute del espectáculo. Por suerte fue así. Durante la función escuchamos muchas risas que nos fueron tranquilizando. La obra es una comedia, por eso era importante escuchar al público. Pero le gente la pasó muy bien. Se divirtió. Eso nos deja conformes.
Intérpretes y responsables
-¿Cómo se sintieron los actores?
M.T.: -Para los actores era un gran desafío esta propuesta. Es una gran obra que requiere mucha energía y entrega desde la actoral. Para el estreno era imprescindible que estuvieran tranquilos con el trabajo realizado en los ensayos y muy concentrados para dar lo mejor. Si bien estaban nerviosos, a medida que avanzaban las escenas iban cobrando más seguridad y se los veía disfrutar más.
Finalmente todo salió bien y nos pudimos relajar y festejar. Cada función le hace muy bien a los actores. Van descubriendo qué es lo que le gustó más al público y, sobre todo, ellos se van afianzando cada vez más con todo el espectáculo. Siempre hay cosas para seguir ajustando, pero la obra sale bien, y la gente se divirtió mucho. Estamos “locos de contentos”.
-¿Cómo te sentiste con la dirección?
M.T.: -Por suerte no trabajé sola. El apoyo de Sol Gomar fue inmenso. Fue muy importante su punto de vista como directora y también fue un gran apoyo emocional. Nos transmitía tranquilidad a todos cuando la necesitábamos y fuerza cuando estábamos medio caídos. Le hizo muy bien su aporte al grupo. Para mí fue un placer trabajar con ella, creo que nos complementamos bien. El día del estreno tratamos de divertirnos y disfrutar la obra como si fuéramos parte del público.
Me gustó mucho dirigirla. Es un texto tan lindo que se hizo muy llevadero. Todos los días encontrábamos cosas nuevas. Cada ensayo era agotador y, a la vez, muy entretenido.
La audiencia y la propuesta
-¿Cuáles fueron la respuestas, opiniones y devoluciones del público?
M.T.: -En general gustó mucho la propuesta. La carcajada del público es la respuesta que queríamos. Y la tuvimos. En la segunda función los espectadores estaban mucho más atentos y silenciosos. Un público distinto que no se perdió detalle y disfrutó de una función donde los actores explotaron con toda la potencia de la confianza que les daba haber superado el estreno.
Algunos se sintieron más identificados con un personaje que con el otro. Otros se divertían con una situación más que con otra. El principio impactó a varios. Pero, sin duda, lo más emotivo es el final.
-¿A quiénes invitan?
M.T.: -Seguimos invitando al público mayor de 15 años. La obra tiene lenguaje adulto y, si los menores vienen, que sea acompañado de algún mayor que se haga responsable. Queremos que quede claro que no hay escenas eróticas, pero sí un lenguaje claramente adulto.
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