Se resistió a que le secuestraran su moto y terminó en el Hospital
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Ayer, alrededor de las 11.30, lo que en un primer momento era el simple secuestro de una moto, se tornó en una situación de ribetes violentos que terminó con una motociclista internada en el Hospital Ramón Santamarina.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTodo comenzó cuando los agentes de Tránsito detuvieron a María Yanina Espil, de 29 años, en la esquina de 9 de Julio y Pinto, quien circulaba abordo de una motocicleta. La infraccionaron por no llevar el casco colocado y le informaron que debían secuestrarle el rodado.
Pero la motociclista se rehusó a que le secuestraran el vehículo y le dijo a los inspectores: “Haceme la multa, pero la moto no se la llevan. Yo no me bajo”. Tras varios minutos de discusión y a la vista de numeroso público, las agentes de la Policía Local la bajaron de la moto tomándola del cuello y del brazo. La arrojaron al piso y allí la retuvieron esposada.
La situación generó enojo entre los ocasionales transeúntes que se encontraban observando el altercado y algunos que tomaban un café en el bar de la esquina. Se generaron discusiones con los efectivos de la Policía comunal y hubo insultos, empujones y hasta rotura de celulares de personas que buscaban tomar una foto de la virulenta situación.
Mientras tanto, la motociclista se desmayó y debió ser trasladada al Hospital Municipal Ramón Santamarina.
“Indignante”
Daniel Herrero, uno de los ocasionales transeúntes que observó todo lo sucedido publicó en su cuenta de Facebook: “Indignante. Ahora. Esquina del Golden. Una chica circula sin casco. No quiere bajarse de la moto. La bajan por la fuerza, le aprietan el cuello y cae al piso en shock”.
Y añadió “12 policías, 3 patrulleros y una chica indefensa en una moto sin nadie que la defienda ante la violencia institucional ejercida por el poder público. Sólo los transeúntes puteando a la policía. Minutos después una ambulancia se la lleva en estado de shock”.
“Lograron ponerle las esposas y como no podía sacar sus manos del volante de la moto, la tomaron del cuello y la tiraron al piso. La chica se cayó y se desmayó (no sé si por la presión en el cuello o porque pudo haberse golpeado la cabeza con el móvil sobre el que cayó). Los mozos trajeron agua para despabilarla y al despertar abrió los ojos, boca y comenzó con convulsiones”, relató.
Una postura “inentendible”
Por su parte, el director de Control Vehicular Walter Villarruel, explicó que “se la detuvo, le faltaba el casco. Le explicaron la situación, que era motivo de secuestro, le hicieron la infracción y el acta de secuestro. Firmó las dos actas, pero después no quiso entregar la moto”.
“Así que nosotros llamamos al 101 para tener apoyo, llegó la Policía y la gente se puso a favor del infractor, lo cual no entendemos porque muchas veces nos dicen que no hacemos el trabajo, que no usan casco, que cuando hay un accidente lo estamos lamentando”, argumentó.
Y sostuvo que “todo terminó con una situación que uno no busca ni quiere. La chica forcejeó con la Policía, se descompensó y se llamó a la ambulancia que la trasladó al Hospital”.
Villarruel aseguró que “la chica se había puesto muy agresiva, más con todo el apoyo de la gente que esgrimía: ´Pobre chica, se olvidó el casco, porque no agarran a otro´. La verdad es que la postura de la sociedad es bastante inentendible”.
Cambio de conductas
Frente a este panorama, el director de Control Urbano consideró que “cuando estemos dispuestos como sociedad a cambiar las conductas y acatar las normas, tiene que ser en conjunto, porque estas cosas en vez de ayudar, empeoran”.
En ese sentido, afirmó que en este caso “por incidencia de terceros de afuera la chica puso más resistencia y terminó teniendo problemas después con la Policía”.
“No es un momento agradable para nadie, la verdad es que es inentendible tomar esa actitud por una simple falta de tránsito que no iba a tener inconvenientes después en recuperar su vehículo”, argumentó.
Asimismo, sostuvo que “es común la resistencia, fuese cual fuese la falta. Cuando más grave la falta peor la resistencia, porque saben que la regularización va a ser más difícil”.
“En esta ocasión era una infracción menor, pero la resistencia es habitual. Parece difícil de creer que uno está en falta y todavía quiere tener la razón, a esto potenciado por lo inentendible del apoyo de la gente que se acercó a la que estaba en infracción. Empezaron las filmaciones, fotos y todo lo que debería ser un procedimiento normal terminó en un hecho totalmente desagradable para nosotros, para la chica, los transeúntes, cosa que no nos debería pasar como sociedad”, lamentó.
En tanto, aseguró que la resistencia al secuestro sucede en casi el 70 por ciento de los vehículos. No obstante, indicó que “a veces no llega a mayores como en este caso. Viene la Policía, hace su trabajo, entiende el infractor y termina entregando el vehículo. Hoy no fue lo que sucedió pero creo que fue más potenciado por toda la gente que salió en apoyo de la chica”.
“La Policía hace su trabajo”
Por otra parte, avaló el accionar policial ya que consideró que “la Policía hace su trabajo, recibe los mismos tratos que nosotros, faltas de respeto, insultos, agravios. La gente la apoyó de movida porque cuando nosotros recibimos el llamado que decía que la chica no se quería bajar, antes que la Policía llegara, la gente empezó a insultar a los inspectores, y decían ´a estos le pagan la tasa retributiva para que le saquen la moto a la chica´”.
“Al final todo terminó así porque hubo resistencia a la autoridad y la verdad es que muchas veces pedimos que la Policía actúe y cuando actúa caemos con todas las críticas sobre ellos. Es injusto recargar las tintas sobre el accionar policial. Si te están diciendo durante 15 minutos que tenés que entregar una moto y no te querés bajar del vehículo, insultás y sostenés una posición agresiva, no le podemos pedir a la policía que no haga nada”, concluyó.
La motociclista aseguró que la trataron peor que a un delincuente
La motociclista que fue protagonista del desagradable episodio, Yanina Espil, dialogó con El Eco de Tandil sobre lo ocurrido y contó que “yo venía por Pinto y cuando vi los inspectores sabía que me iban a hacer la multa por no llevar el casco. Me hicieron señas y frené. Yo salí apurada a hacerle una gauchada a una amiga, siempre ando con todo, pero esta vez me olvidé el casco”.
“Nunca pensé que me iban a querer sacar la moto. Yo le dije ‘la moto no te la voy a dar, haceme la multa que vos quieras, voy a pagarla, pero no me saquen la moto que la uso para trabajar, es la única forma que tengo de llegar al trabajo porque queda muy lejos’. En ningún momento quise escaparme ni me resistí, yo asumí que estaba mal que no tenía el casco”, argumentó.
La joven permaneció sentada en la moto para que no pudieran quitársela pero “una Policía Local que conozco, que es prima mía, me empezó a torcer los dedos. Eran alrededor de 15 policías. La gente gritaba ´suéltenla hijos de p…´”.
En un momento determinado “una de las policías me agarró del cuello y me empezó a presionar fuerte. Yo le dije ´no puedo respirar´ y más me apretaba, y en un momento perdí el conocimiento. Además, me pegaron en el estómago una piña, donde justo yo tengo una úlcera y ahí me desvanecí. Y quedé en estado de shock porque no reaccionaba. En un momento me estaban ahorcando tanto que empecé a ver nublado. No sé si me golpeé la cabeza porque no me acuerdo nada”.
“Tengo marcas por todos lados, fue un momento horrible, yo creo que ni siquiera a un animal se lo trata así, me duele todo”, aseguró.
Como una delincuente
“Yo entiendo que es su trabajo y está bien que me hagan la multa, pero no quería que me sacaran la moto porque yo tengo todo en regla y hay mucha gente que no tiene ni un papel, ni patente y no le hacen nada y a mí que soy una laburante me sacan la moto. A la tarde entraba a trabajar y no pude ir por esta situación”, lamentó.
Y expresó que “me hizo muy mal vivir una situación así, me agarraron de los pelos como si yo fuese una delincuente, fue horrible”.
“En ningún momento les falté el respeto. Además, me tiraron la moto al piso, que la estoy pagando y me salió mucha plata. Yo creo que ni a un delincuente le han hecho las cosas que me han hecho a mí”, fustigó.
Y remarcó que “no me merecía que me trataran así. Yo no me negué a pagar. Uno de los policías locales me dijo ´querés comerte unos días en el calabozo´. Me trataron muy mal. Un hombre empezó a filmar y un efectivo le tiró el celular al piso”.
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