Seguridad, un derecho
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
La Vidriera entrevistó al doctor Roberto Berkunsky, un profesional de reconocida trayectoria que siempre ha hablado, desde todos los sectores, de la necesidad de un trabajo interdisciplinario. También este suplemento escuchó la voz de Walter Fernández, titular de Granja Los pibes que hace una tarea social encomiable desde hace veinte años para que los niños no tengan un futuro con fecha de vencimiento.
Doctor Roberto Berkunsky, médico
psiquiatra y director de Utopías
“En una oportunidad un médico estaba revisando en el Hospital de Juárez a un interno de un penal de Barker que le preguntó cuánto ganaba y cuando le respondió, el hombre se rió y le dijo: ´yo salgo dos horas y vuelvo con el doble de lo que usted gana´”.
-¿Es posible realizar un perfil psicológico del delincuente?
-Eso sería más o menos lo que realizó Lombroso (Cesare, médico italiano) en su época con la psiquiatría, definiendo cuáles eran los asesinos en base a las características físicas. Son muy relativas las características psicológicas porque se han ido modificando con el correr del tiempo, hace 30 años la sociedad no era tan violenta como hoy, era excepcional el caso de un robo donde se matara a alguien, a veces sucedía por accidente. Ahora parece como que la vida humana va teniendo cada vez menos valor. Como que no pasa nada, en el sentido de que “si mato a alguien no me descubren y si lo hacen zafo”.
Hay un montón de parámetros a tener en cuenta cuando se habla de la seguridad de cada uno de los ciudadanos y va desde la educación, la falta de trabajo, los subsidios a través de los que se ha ido perdiendo la cultura del trabajo. En base a estos se ha ido haciendo plata fácil y si no alcanza, muchas veces se acude a lo más rápido: “le saco algo a quien lo tiene y me lo llevo”.
-Ya son tres las generaciones que no han sido educadas en la cultura del trabajo, pero pobreza siempre existió; sin embargo ahora parecería que la salida es por la vía rápida, no la del esfuerzo.
-Porque tal vez no lo hay, posiblemente el que quiere salir a buscar no lo encuentra, eso hay que tenerlo en cuenta. Pero también es cierto que siempre se escucha y tengo a un amigo que me estaba diciendo días atrás que necesita un empleado “dicen que no hay laburo, ofrezco esto y no se presentó nadie”. Esto se debería a que si no es un trabajo que fácilmente me dé un rédito, tampoco lo tomo.
-Esa persona que quiere el dinero fácil y rápido ¿cómo es en su casa, con su familia? ¿qué ejemplo da?
-Cree que él es el más vivo, el que hace que la cosa sea fácil. Porque no creo que un hombre con las características que dimos le esté inculcando a sus hijos la cultura del trabajo, la solidaridad, el apoyo a los necesitados como él.
-¿Las drogas tienen mucho que ver en el ilícito?
-El delincuente de algún modo manipula a alguien. Se puede decir que estaban drogados y por eso lo hicieron; sí, puede ser. Pero el ilícito está previamente en la cabeza y quizás se consume para poder tener la fuerza de encarar la situación, pero la idea es anterior al consumo.
-¿Y qué teorías se pueden manejar en estos casos?
-Cientos… porque son drogadictos o porque son psicópatas; sí seguramente muchos lo son, pero no todos.
-Las cárceles están pobladas de marginados, de gente que no viene precisamente de las clases más altas sino de las más bajas. Y no falta quien piense que los índices de delito crecen tanto debido a los altos niveles de pobreza ¿cuál es su mirada?
-Que muchos de ellos no tuvieron la cultura o la educación suficiente en el ambiente que se desarrollaron. Porque nacer pobre no es sinónimo de delincuente, porque hay miles de personas que son pobres y no necesariamente salen a robar, considero que eso uno lo va aprendiendo. Por otro lado las cárceles no están hechas para una recuperación real y el que entra –se dice- sale más preparado para delinquir.
Generación de la violencia
-¿Cómo se logra revertir algo de esta inseguridad en la ciudad?
-Deberán sentarse a dialogar el Poder Ejecutivo local con el Judicial, legisladores, la policía, sociólogos, psicólogos y todo aquel que tenga ingerencia en el tema buscando herramientas para accionar en conjunto y coherentemente. Muchas veces he escuchado a la policía decir: “para qué lo voy a agarrar si a los diez minutos está afuera”. “Si es menor de edad en quince minutos sale”.
-¿Y cuál es el sentimiento del damnificado ante esta realidad?
-Se enoja, pone el grito en el cielo. Y eso va creando violencia en el resto. La familia que vive en Alem al 900, domicilio que fue asaltado, se preguntó a través de los diarios ¿qué están esperando, que nos matemos entre nosotros? Esto es como decir me voy a armar y si me armo le tiro. Es como sentir que no es una escalada del robo en sí sino también un dejar hacer por todas las instituciones, como que cada una se lava las manos.
-Cuando nos referíamos hoy a las teorías, hay algunas que pueden sonar tiradas de los pelos pero falta quien no las enuncie como que esto podría llegar a ser una conspiración política, que los delincuentes vienen de otros lugares a hacer de las suyas con órdenes precisas. Pero por otro lado están los vecinos que saben quienes podrían llegar a ser los delincuentes y los arrepentidos y así y todo no pasa nada… es bastante complejo entenderlo, pero claro uno trabaja de periodista no de policía.
-Se dice a través de la prensa que se iban a colocar varias cámaras de seguridad, para el 2013 se calcula que habrá 100. Me preguntaba ¿cuánto cuesta cada una? ¿No será prioritario ponerlas hoy en vez de asfaltar una calle y esperar un poco porque a veces en esas mismas calles son donde se producen los robos? ¿La inversión en cámaras de seguridad no es prioridad? No estoy en contra de lo que hace Lunghi, pero estamos hablando de que lo peor que nos está pasando es la inseguridad y ¿los fondos a qué se destinan?
-¿Cree que se están tomando medidas urgentes?
-No. Se dice que no tenemos suficientes móviles policiales, vinieron algunos ahora, pero ¿son todos los que necesita Tandil? ¿Por qué no traen los policías tandilenses a su ciudad? Atiendo a muchos oriundos de Las Flores, Rauch, localidades vecinas que ahora están en Tigre, La Matanza, por ejemplo, son chicos criados en ambientes tan distintos que allá son unos perejiles que los van a limpiar en la primera de cambio porque no están acostumbrados a la selva de Buenos Aires. Acá al menos tendrían relaciones con otras personas que los conocen y serían más efectivos que otros traídos de San Isidro.
Además las modalidades son distintas; entonces lo que funciona allá tal vez no sirva en Tandil donde es otra cultura, otra comunidad, otra historia y no son traslativas las maneras de accionar. Por eso hablo de que entre todos tendrían que definir la manera de funcionar y actuar en la ciudad. Y digo entre todos porque si me preguntan porqué sale tan rápido el que delinque debo responder que lo desconozco porque no sé de leyes. ¿Y por qué la Policía tal cosa…? y no sé cuál es la reglamentación policial, pero si todos se juntaran y comenzaran a buscar medidas que concuerden a través de un trabajo interdisciplinario –como siempre insisto que se debe hacer en salud mental-, saldrían los resultados. No es cuestión de señalar culpas; por ejemplo Miguel Lunghi es uno más entre los que tiene que aportar, después estará el juez, el policía, el sociólogo… a través del trabajo en conjunto se pueden llegar a buenas soluciones, de nada valen aquí las voluntades individuales.
-No hay equipo y cuando no lo hay, las cosas no funcionan así de simple.
-Claro, cuando hacíamos las reuniones de equipo en Salud Mental siempre decía: no hagamos movimientos epilépticos, tenemos que encontrarle la vuelta analizando todas las propuestas y llegando a una decisión grupal.
“Si hay marcha, hay ineficacia”
¿El motivo de las marchas como es visto?
-Por un lado van los damnificados o cercanos a ellos, el resto de la población como no le pasó, por lo general, no va y las autoridades esperan en el Municipio. Los de la oposición dicen “hay que fogonear porque éstos no hacen nada”. Si la situación fuera al revés, sería lo mismo. Entonces parecería que cada uno necesitara llevar agua para su propio molino.
-¿Considera que con las marchas se obtiene algo?
-No tendrían que existir, porque de hecho si están es porque hay ineficacia. Es la única manera que sienten de protestar pero nos quedamos en la protesta.
-¿Y qué puede hacer el ciudadano común?
-Nada.
-Hace rato que se dejó de decir que Tandil es una isla pero se vivía más tranquilo, se disfrutaba más salir de noche, entrar en auto al garaje era sólo una rutina diaria… ahora se toman precauciones al estilo de Capital Federal y no somos Capital Federal.
-No se le puede decir a la gente “no tenga miedo”, pero se va a sentir más segura si andando por la calle ve por la vereda de enfrente caminar dos policías… aunque estén dibujados. Entonces hay cosas que el Estado tiene que proveer para dar mayor tranquilidad. La gente que va a guardar el auto, se sentiría más tranquila si sabe que por los alrededores hay patrullaje. Antes existía el policía del chifle a las tres de la mañana, el de la esquina y eso daba más tranquilidad.
-¿Y si no hay presupuesto para poner más policías?
-Pongan las cámaras de seguridad. Ahora estamos con el tema de los robos express, entran y te roban algo en segundos y se lo llevan en una moto como sucedió recientemente ¿no es llamativo, dos personas en una moto con un tv de 42 pulgadas? Si hay un policía en la esquina, ya sabe que están robando…
Poder machista
-¿Qué siente un delincuente que golpea hasta matar como sucedió con Osvaldo Ciancio (en Rodríguez y Machado) al que días después le siguió su mujer? ¿Qué siente golpeando con una plancha caliente?
-El ladrón antes no era violento sino un artesano del delito, actualmente pasa más por un cuadro de excitación previa, la adrenalina que tiene que descargar violentamente en esos momentos, por eso a veces se habla de droga. De todos modos la violencia está instaurada en todos los vínculos mucho más que antes, por ejemplo a la salida de los boliches encontramos la piña fácil y no es que todos estén alcoholizados sino que se han criado en un ambiente donde es más fácil pegar que hablar.
-Habla de falta de diálogo
-Es que cada vez se va perdiendo más por la tecnología. El diálogo cara a cara no se ve ni en los adolescentes y no es que sean delincuentes. Y acá también podemos hablar de lo que toman cuando salen… bebidas energizantes que contienen cafeína y les mantiene despiertos y les da una cierta estimulación y el vodka que da una desinhibición y como resultado excita y desinhibe.
-¿Por qué necesitan estimularse para salir? ¿Qué les hemos enseñado a los jóvenes o cómo han ido influenciando las empresas que les aseguran que solamente se divertirán si toman? Recién hacía referencia a que se iba perdiendo el diálogo
-Si el televisor o la computadora está compitiendo con uno, se pierde.
-Recuerdo haber escrito en estas mismas páginas años atrás sobre las peleas a la salida de los boliches y se hablaba de la falta de comunicación. Lo que hace que me pregunte en qué momento ha habido verdadera comunicación entre padres e hijos? Una madre antes ni hablaba de menstruación con su hija y ahora le compra los anticonceptivos. Tampoco los padres hablaban cómo debían cuidarse los chicos y ahora sí.
-Es verdad que hay menos prejuicios para hablar de algunos temas, pero creo que la cuestión de los afectos familiares, las cercanías no son las mismas que años atrás. Los abuelos hablan desde el corazón y tienen que competir con la compu que habla desde la tecnología, entonces falta esa cuestión de acercamiento que es tan importante.
-La vida cambió.
-Claro que cambió pero ¿qué hago, me adapto o voy contra la corriente, trato de defender mis ideales…?
Las juntas
-Los chicos que nacieron en la época de la computadora no conocieron otra sociedad.
-Tal vez nadie le habló de otro modelo de sociedad. Quizás se transmitió a nivel individual pero si hay diez en el afuera que no recibieron ese conocimiento y presionan al único que escuchó hablar de valores…
-Pero los que nacieron en hogares donde ven que sus padres trabajan, se esfuerzan es posible que no salgan a buscar la plata fácil porque a través de la acción les están dando un buen ejemplo.
-“Depende de las juntas” como dirían los abuelos , porque si dejo que se junte con quienes se drogan y roban no puedo hablar de un ángel en medio de los demonios. Ahí tiene que estar la mano del padre que lo saque de ese medio.
-¿Y si al padre no le molesta que sea delincuente? Lo hablábamos hoy ¿Y si lo festeja? ¿Y si en el núcleo familiar se celebra que le haya pegado a un par de viejos o que se haya robado un televisor? ¿Esa familia siente que eso está bien?
-No está bien ni mal, sienten la omnipotencia ¡mirá el pibe, se cargó a dos! Pero esto es como los borrachos, ¿dónde se los reconoce? En los boliches, fuera de él no tienen cabida y hay ámbitos donde la única ascendencia que tienen sobre el resto es haber hecho algo distinto: Se animaron a hacer tal cosa y se la bancaron. Es la imagen del machismo, del yo puedo.
-Además el delito y sobre todo la violencia está en manos de hombres mayoritariamente.
-La gran mayoría son hombres. Generalmente no entran tres mujeres a una casa y le pegan con un palo a un anciano y se llevan todo. Las mujeres son mecheras o cometen otro tipo de delito. La violencia pasa por los hombres porque viven en esa sociedad machista en la que cuando más fuerte soy y más le pego al otro más macho soy y allí no miden si le pegan a un chico, un viejo o una mujer. Hoy me preguntaba al principio ¿qué personalidad tiene? Y no sé, cada uno tiene una personalidad distinta, no los podemos tipificar.
¿Quién carga las armas?
-¿Es buena o mala idea armarse?
-Todo el mundo empieza a querer armarse y está el que dice “no hay que hacerlo porque es peor”, pero también lastiman o matan al que no está armado y allí se instala la idea de comprar un arma, porque si al no resistirte te robaran y se fuera bueno, pero no te resistís y te limpian igual. Y allí la víctima pasa de ser perseguido a perseguidor y lo primero que busca es comprar un arma para defenderse y “si me hacen algo salgo a limpiar gente”.
-Esos grupos que se arman para defender a los ciudadanos terminan siendo asesinos… parece sacado de una película porque no es el ciudadano quien debe velar por la seguridad para eso están las instituciones. ¿Cómo ve el plan de canje de armas?
-¿Usted cree que el delincuente va a ir al Municipio a dejar su arma? “mirá te dejo el revolver con el que salgo a robar todos los días”. Creo que son medidas absurdas o cómicas, porque sería fantástico si todos se desarmaran, los ciudadanos honestos y los delincuentes, pero estos irán a quienes le vuelven a vender y otra pregunta que me hago ¿nunca se engancha al vendedor?
-¿El delincuente disfruta, goza golpeando, lastimando llevando a la muerte a su víctima?
-No sé si lo disfruta, es la sensación que puede de tener poder sobre el otro: “te pego para que tengas miedo y te sometas. El sometimiento me hace sentir bien”. Es una cuestión de tipo sádico pero no goce.
-¿Esto tiene vuelta atrás?
-Trabajando interdisciplinariamente, como decíamos hoy, pero estamos haciendo movimientos epilépticos. Y no hablo de represión sino de seguridad con mayores normas, cámaras de seguridad, una legislación que realmente proteja al ciudadano, entre otras cuestiones. Existen países donde te encuentran robando y te cortan la mano. Volvés a hacerlo y te cortan las dos. Y esa es la ley dura… hay veces en que uno recuerda que en la época de los militares nos llevaron a pensar que era lo mejor “qué suerte que vino alguien a poner orden”. No quiero caer en la misma trampa de pensar en eso, por consiguiente no quiero hablar de represión sino de encontrar una manera de construir la seguridad… pero por favor no caigamos en movimientos espasmódicos porque no nos llevan a ningún lado.
————
Walter Fernández, Granja Los pibes
“No todos los chicos tienen las mismas oportunidades, no todos comen todos los días, ni pueden ir de vacaciones, ni pueden disponer de una habitación propia, ni un baño en casa, o agua caliente, o vidrios en las puertas, o zapatillas de las que a diario nos meten por TV, o practicar algún deporte en un club y la lista sigue. Los nuestros, los de los barrios los pobres de toda pobreza, los que nacen con fecha de vencimiento, comen en algún comedor, o viven de una asignación, o plan y el deporte se da a través de algún taller en algún barrio, y conviven con la droga, el alcohol, el maltrato, la discriminación, no son niños, ´son menores´, y los papás hacen lo que pueden. Ellos lograron sobrevivir como pudieron, en un país donde inventaron el hambre, sin trabajo, ninguneados por los planes y quienes los manejan. Realmente quieren zafar, quieren vivienda, para tener un lugar donde volver después del trabajo, cuando lo tengan. Quieren habitaciones para sus hijos, bancar ellos la olla, no depender de nadie, pero no pueden, no los educaron para el trabajo, y hoy como viven como pueden y acuerdan con nosotros compartir la crianza de sus hijos, y así avanzamos, juntos, cuidando lo más sagrado, la infancia”.
“En los barrios son tratados de delincuentes, y arman mapas del delito, una vez dije que el mapa del delito, depende de quien lo arme, si yo tuviera que armar uno, la zona seguro que no seria un barrio sino desde la política y los factores cercanos al poder que se robaron la vida de tres generaciones, mataron miles de criaturas, humillaron miles de viejos, llenaron el país de drogas, cerraron todas las fabricas, nos robaron la historia, el presente y el futuro del 70% del país. En los barrios habrá algún delincuente, y mucha gente que vive de la diaria o del trabajo fijo, el que lo tiene”.
“Y hay algunos problemas, pero también los hay en el centro por otros motivos, en todos lados se cuecen habas, por eso desde la granja, enseñamos, educamos para que sean parte de una sociedad de trabajadores, donde la vida sea un gran colectivo y no salidas individuales, en donde todos nos cuidemos. Al más grande, al más chico, y al viejo se lo ama, también a la patria, y a la bandera, y a la señorita de la escuela, y queremos la ciudad, y a la granja, pero también enseñamos que tienen derechos: a trabajar, a la vivienda, a la salud, a la educación a jugar. Todo eso, en un país no muy lejano, ya pasó, y era posible porque nuestros abuelos tenían trabajo, sobraba y todo era lindo, uno de chico podía jugar en la plaza, y el placero te cuidaba, y todos los vecinos, nadie ponía rejas para cuidarse de los pibes. Los adultos sabían que al cachorro había que criarlo, y eso hacían, y había un policía que era del barrio, y sabía todo lo de ese barrio, y todos comíamos en casa, del sueldo de papá, porque no había violencia, había ternura”.
“Resumiendo, si hay trabajo y se cumple lo dicho en La Constitución acerca de la vivienda, salud, educación, entre otros derechos y le agregamos ternura y la gendarmería vuelve a ser custodia de nuestra frontera para que no entre la droga, habremos ganado definitivamente esta pelea. En la granja lo hemos hecho durante veinte años con ternura, trabajo, respeto, códigos, y la cosa funcionó. Tenemos cientos de ejemplos, de pibes criados, que hoy son buena gente”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios