Sentís quiere dar pelea desde las ideas, apoya a los K y critica a la conducción del PJ local
Soldado de mil batallas, desde el frente o la trinchera, José Rubén Sentís es un referente ineludible del justicialismo lugareño.
A fines de 2008 vio frustrado su intento por retener la presidencia del PJ, y herido su honor por los ataques personales que en la campaña le propinara su adversario, ahora titular partidario, Raúl Escudero. Pero el hombre, un auténtico animal político, curtido en aquello de que las victorias y las derrotas son dos grandes impostoras, permanece en el ruedo.
En diálogo con El Eco de Tandil, para la Entrevista Semanal, asegura que no tiene aspiraciones personales, y que por lo tanto no se candidateará en las próximas legislativas. Sin embargo, asegura que a los 60 años, su aporte tiene que ver con la capacitación y la formación de cuadros políticos, imprescindibles para este presente del alicaído movimiento en el orden local.
En el extenso reportaje, ratifica su convicción de que el modelo kirchnerista debe ser preservado, y critica tanto a los peronistas que representan ?la vieja Argentina? como a la oposición.
De lleno en la realidad local, dice que el PJ no convoca al sector que él lidera, y que atraviesa una situación ?compleja?. Asimismo, sostiene que el de Miguel Lunghi será recordado como un ?buen Gobierno?, aunque esté ?aburguesado?, en parte por responsabilidad de la oposición.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUna práctica sin riesgos
-No pocos constitucionalistas cuestionan por estas horas el plan K, de lanzar a Daniel Scioli a una diputación y a los intendentes del conurbano a concejalías en las legislativas. Sostienen que esas candidaturas testimoniales son una farsa institucional. ¿Qué opina?
-Observe lo siguiente: Hasta ahora estaba el caso de Capital Federal, con la candidatura de (Gabriela) Michetti (vicejefa de Gobierno de la Ciudad), que tiene cuatro años de mandato y hace un año la están midiendo e impulsando para encabezar la lista de diputados nacionales. O lo de Felipe Solá, que tiene dos años más de mandato como diputado y sin embargo corta eso con la consigna de refrendar su mandato. También está lo de (Julio) Cobos, al que están buscando para que sea candidato por Mendoza, cuando tiene cuatro años de mandato como vicepresidente. Ahora sale esta propuesta a (Daniel) Scioli, que prácticamente surge como una broma de (Néstor) Kirchner y se ha instalado con fuerza. Evidentemente, es el año político bisagra para la oposición y el oficialismo. Se trata de la reafirmación de un proyecto nacional o de la instalación de la oposición hacia el 2011.
-Coincido en que los medios no han tratado todos los casos con la misma vara. De todos modos, aquí se habla de postulaciones a cargos que no van a asumirse. Pero así y todo, más allá de las prácticas y las experiencias, ¿considera que es válido priorizar la cuestión política coyuntural por sobre otras como las instituciones?
-Ya se ha hecho. Incluso tenemos casos locales de concejales electos que no han asumido sus mandatos. En muchas o en todas las gestiones, le diría. Es decir que ya hay una historia en esto. Me parece que esta reacción ante el efecto Scioli tiene más que ver con los cálculos que se estaban haciendo desde la oposición a nivel político electoral. Esto evidentemente complica sus planes.
-Más allá de desairar a la oposición, como sucedió también con el adelantamiento de las elecciones, ¿no supone un riesgo desmedido esta concepción K de jugar a todo o nada?
-Es una elección difícil. La situación del kirchnerismo, en cuanto a caudal electoral, está peor que hace dos años, pero mejor que hace 90 días. La jugada no es un riesgo, porque el país está garantizado en términos macroeconómicos. La inestabilidad en este país siempre se produce cuando hay crisis en la economía. Los cacerolazos surgen cuando se les tocan los bolsillos a la gente. Aquí tenemos amplias reservas, cerca de 50 mil millones, y se están haciendo acuerdos con Brasil y con China que nos permitirá salir del esquema dólar en el caso de que el mundo gire hacia otra moneda. Además, hay síntomas de reactivación. En lo macroeconómico, Argentina está en condiciones de resistir, y desde lo político resistirá cualquier riesgo electoral.
K hasta la médula
-Por lo que se puede apreciar, sigue absolutamente convencido del proyecto K, a pesar de sus desaciertos, que a mi juicio son demasiados…
-Sí, estoy convencido en lo que es la esencia del proyecto, que es la distribución de la riqueza, fortalecer al Estado, hacerlo más soberano, tener una visión más justa de la redistribución de los ingresos…
-En el discurso, coincido plenamente. Pero en la práctica hay serios contrasentidos. ¿Reconoce fallas?
-Hay muchas cosas para corregir y señalar. Temas que estamos hablando internamente. Pero venimos de una crisis, en la que hace cinco o seis años gran parte de la dirigencia argentina no podía salir a la calle porque era repudiada. Estaba la consigna central: ?que se vayan todos?. Esa crisis profunda no ha terminado, forma parte de un proceso. Se habla de la crisis de los partidos políticos, que hoy están mejor que en esos años. Ahora hay un proceso de reorganización en el radicalismo, un proceso de discusión interna muy rico en el justicialismo, que se va a expresar en junio.
-…
-Por primera vez Argentina resiste una crisis internacional. Me parece que tenemos un Gobierno con decisión e iniciativa política, con aciertos, también con errores, por supuesto. Pero la oposición no lo combate por los errores sino por los aciertos.
-¿Considera que lo que se discute es lisa y llanamente una cuestión de modelos de país?
-Sí. El otro modelo es la no distribución de la riqueza, debilitar el Estado, darle a las grandes corporaciones y a la concentración económica decisión política. Habrá muchos nombres, pero ése es el único proyecto opositor. El otro día, en TN, hubo un debate muy lindo entre (Carlos) Heller y (Ricardo) López Murphy. Allí quedó claramente expresado lo que estoy diciendo: López Murphy es un representante del otro modelo.
El justicialismo del pasado
-De acuerdo a su análisis y pese a la situación actual, que no es la misma de otrora, ni económica ni políticamente, ¿cree a diferencia de muchos observadores que el kirchnerismo tiene larga vida?
-Por ahí en 20011 viene otra situación, más allá de los Kirchner, pero lo que nosotros no queremos es volver para atrás, a la otra Argentina. Queremos que las grandes conquistas que se han instalado nuevamente en la Argentina sean un piso para avanzar. Por lo demás, en junio se va a expresar un esquema de un 30 a un 40 por ciento para el oficialismo, y un esquema de la oposición, dividida en dos, de alrededor de un 60 por ciento global. Y después de las elecciones va a haber una recomposición de alianzas, un rehacer de las relaciones y las discusiones. Pero creo que se va a afirmar la política oficial en muchos aspectos, con nuevos escenarios.
-¿Cómo vislumbra hoy al peronismo? Porque en términos de modelos, con matices, también está el que en su relato representarían Carlos Reutemann, Eduardo Duhalde, Francisco De Narváez, Mauricio Macri, Felipe Solá y los hermanos Rodríguez Saá, entre otros…
-Me parece que ese modelo está atado a la vieja Argentina. Lo digo con todo respeto, ese sector del justicialismo está atado al pasado, a los intereses que nombraba antes, de una Argentina conservadora, muchas veces claudicante.
En casa sobran problemas
-En concordancia con la realidad nacional, el justicialismo local repite un esquema muy problemático. ¿Coincide?
-Sí, es un escenario complejo. Veo la dispersión que ya se observaba en años anteriores, y que actualmente se ha acentuado. El año pasado la oposición tenía tres bloques en el Concejo Deliberante, y hoy ya tiene seis. De esos seis, cinco son bloques unipersonales, y lo más patético es que uno de ellos es del presidente del PJ local, Raúl Escudero. No hay una capacidad de acuerdos mínima. El otro condicionante es que no están llamando a conversar. Nosotros, después del resultado negativo en la interna, hicimos algo que no hizo nadie en esta era democrática, nos integramos al partido para participar. Si nos llaman, vamos y decimos lo que pensamos. Pero en los temas centrales, no hay ideas ni pronunciamientos.
-Pese a los compromisos, luego de la interna ¿quedaron heridas abiertas y un diálogo cortado entonces?
-Sí, nos enteramos de todo por los medios. Por ejemplo, de que el presidente del partido quiere ser candidato a primer concejal. Eso ya es un condicionante y acentúa la dispersión. Creo que hay que bajarse de todas las candidaturas, plantearse una renovación del Concejo Deliberante, porque lo que está ahora ha fracasado. Es importante, de gente inteligente, que nos convoquen a refrescar el Concejo. No importan tanto los votos, sino empezar a trabajar en un proyecto alternativo a este Gobierno radical.
-Y surgen más listas colectoras y disidentes…
-Sí, se observa que todos los sectores se están alejando a causa de esto, y buscando otros lugares. Están surgiendo otras alternativas por dentro y por fuera del justicialismo y, si esto se acentúa, va a haber una enorme dispersión de votos en el peronismo local.
Ninguneado y sin aspiraciones
-En este contexto, ¿usted tiene algún tipo de aspiración personal?
-No, ninguna. Ya lo dije el año pasado cuando me postulé en el partido: Quería trabajar para la unidad, no para la competencia por candidaturas. Me limitaba y me limito a ese rol. Conducimos un espacio que sacó casi la mitad de los votos en la interna, y no hemos perdido a ningún compañero. Al contrario, estamos avanzando, trabajando fuertemente en lo que hace a ideas, pero no somos convocados para hablar.
-Concretamente, ¿su sector en qué espacio va a trabajar?
-Nosotros hoy lo estamos discutiendo en el seno del partido. Si no dan respuestas claras, va a haber búsqueda de otros espacios, más allá de Rubén Sentís. Pero hasta último momento vamos a buscar que haya una lista fuerte, de unidad, con caras nuevas y mucha fuerza.
-Pero por lo que sucedió en la campaña para las internas, y lo que usted narra ahora, la relación con Raúl Escudero parece sin retorno…
-Depende de él. Sin retorno porque él pone en primera persona cualquier operativo político, entonces es muy difícil conversar así. Del partido no sólo sacaron la K, ahora están buscando reunirse con Scioli, con Kirchner… Primero dijeron no pertenecer a ninguna línea provincial, y luego, las primeras actividades fueron viajar a La Plata y Capital para entrevistarse con uno y con otro. Pero no sólo sacaron la K, sacaron la alegría, la luz, las reuniones. Cualquiera que pase va a ver que el partido está cerrado. Me parece que en ese aspecto fue un retroceso. No quiero hacer una crítica exagerada, pero doy datos de la realidad.
A un toque
-Vamos a un ping pong. Primero con una aclaración: Sufrió, de parte de Escudero, un ataque personal muy fuerte en la campaña del año pasado. ¿Eso condiciona en términos políticos?
-Yo estoy muy dolido en lo personal con él. Pero eso no empaña mi valoración política. En eso soy claro, lo he sido toda mi vida. En política no es necesario hacer amigos, lo importante es coincidir. El problema es que no estoy coincidiendo políticamente con Escudero, y aparte ha agraviado a mi persona y a mi familia. Eso es una rareza en la política local.
-Néstor Auza.
-Tengo entendido que es el que mejor mide. En Tandil hay dos personas que miden: El intendente Lunghi y Néstor Auza. Creo que hay que preservarlo porque ahí hay un capital político que tiene el conjunto del peronismo. Me parece que tiene que ser un fuerte candidato en cualquier esquema para el 2011.
-Roberto Mouillerón.
-Siempre me he sentido amigo de Roberto, en términos personales. A la inversa de lo que me sucede con Escudero. Pero eso no significa que coincidamos políticamente. Es más, hace más de 20 años que no hacemos una lista común.
-Miguel Lunghi.
-Me parece que se lo va a recordar como un buen intendente. Lo que se le critica por autoritario, me parece que al tandilense le gusta ese gesto. Son cosas que también se le critican a Kirchner, pero a Tandil eso le atrae. Pasó también con (Julio) Zanatelli. Después hay cosas de gestión que no comparto, pero me parece que va a pasar a la historia como uno de los buenos intendentes.
Una oposición debilitada
-Para el Gobierno local -Carlos Fernández lo manifestó hace 15 días en esta sección-, la oposición es ?muy mala?. El lunghismo considera las fortalezas propias y las debilidades ajenas en lo que define como una marcha exitosa. ¿Está de acuerdo con el diagnóstico?
-Sí. Además, una oposición buena ayudaría al Intendente a mejorar una gestión que en líneas generales los vecinos dicen que es buena. Una buena oposición estaría encima de los asuntos, ayudando.
-¿También es crítico del Concejo Deliberante?
-Hay algunos concejales que se pueden salvar de esta crítica individualmente. Yo estoy hablando de una cuestión colectiva. Pero al no tener equipo ni líneas políticas claras, se nota una oposición muy debilitada.
-¿Cómo ve al Gobierno local hoy? ¿Está debilitado o le alcanza con su impronta frente a débiles alternativas?
-Creo que hay un desgaste, de la imagen, de la gestión, e incluso de las ideas. En los últimos años no hubo una propuesta importante del oficialismo, como las hubo al principio, con el Hipódromo, el Hospital de Niños, reponer la Piedra Movediza. Ideas de ese tipo están hoy paralizadas. También es culpa de la oposición, dispersa y anárquica, que permite un aburguesamiento del oficialismo.
El medio, el mensaje, los periodistas
-Aunque no los mencionó puntualmente, usted tuvo, luego de la interna, un pase de facturas por el rol de ciertos periodistas y medios, que a su criterio jugaron abiertamente por Raúl Escudero. A propósito de su experiencia mediática, desde ambos lugares, ¿cree en la necesidad de un debate, de un sinceramiento?
-Creo que un tema para analizar es la participación individual y de algunos medios en la política. No lo veo mal, pero siempre y cuando se blanquee desde dónde se está hablando. Pongo dos ejemplos: Me parece que Elías El Hage y José Stellatto tienen definiciones políticas claras. Pero cuando ellos hablan o escriben uno sabe desde dónde están hablando, no se plantan como independientes, no se esconden detrás de una supuesta independencia. Me parece que esas cosas debemos debatirlas a nivel local, que se blanquee la situación. En nuestra interna no se respetó la veda electoral, hubo periodistas que trabajaron activamente por la otra lista. Me estoy vinculando de nuevo con los medios, no sólo porque tengo un blog sino porque estoy trabajando a nivel nacional en periodismo digital, y me parece que nos debemos definir cuál es el rol de los periodistas y de los medios en esto. No está mal que un director apoye a determinado candidato, pero debe decirlo. Como el New York Times, que adelantó su apoyo a (Barack) Obama en las primarias de Estados Unidos. Entonces, me parece que esas situaciones hay que transparentarlas, porque si no, incluso generan tensión entre los propios periodistas. Lo digo con buena onda, me parece que de cara a la sociedad sería importante blanquearlo para la salud de la vida democrática local.
-¿Y en el orden nacional? Sabido es que este Gobierno lleva adelante una dura puja con Clarín, que en su momento apoyó la gestión…
-Lo mismo. Ahora estamos discutiendo la Ley de Radiodifusión. Estamos totalmente de acuerdo, hay que democratizar la comunicación, ni por los periodistas ni por los dueños, por la comunidad. El fuero que tenemos que defender no es el de los periodistas, sino el del público.
-Queda pendiente lo de Clarín…
-Clarín siempre se peleó con todos los Gobiernos. En principio acordó con los militares, en la tapa del 25 de marzo de 1976 decía de la dictadura: Arranca hoy un nuevo Gobierno. Después de Malvinas, sí, se convirtió en opositor. Como Magdalena Ruiz Guiñazú, cuando ya a los militares les pegaba todo el mundo. Está clara cuál es su posición y cuál la del Gobierno.
Historia y estilos
-¿Cómo observó el tratamiento que los medios hicieron del fallecimiento de Raúl Alfonsín?
-Se intenta ponerlo como algo opuesto al estilo político de los Kirchner. Seguro que son diferentes, pero ahora los medios sostienen que Alfonsín era un hombre de consensos. Y Alfonsín se peleó con todos, con las Fuerzas Armadas, con los sindicatos, con los medios, con la Sociedad Rural, con la Iglesia. Era un hombre de raza política, con convicciones, de pelea. Ahora han instalado toda una situación política para decir que el matrimonio K se pelea con todos, que es autoritario. Me parece bien el homenaje a Alfonsín, lo que no me parece bien es falsificar la historia.
-Me quedó dando vueltas lo del autoritarismo, mencionó a Kirchner, pero hace un rato también a Lunghi. ¿Usted considera que está exacerbado mediáticamente el estilo confrontativo de los Kirchner?
-Los Kirchner son autoritarios como es Lunghi acá, ¡qué diferencia hay! Pero sin embargo, con la 125, acataron la decisión del Congreso. Cristina es la única Presidenta que ha firmado sólo dos decretos de necesidad y urgencia. En realidad, para mí, es un Gobierno profundamente democrático. En realidad, la idea de consenso, en las democracias del mundo, ya no se discute más. No hay gobiernos de consenso, lo que hay son ejecutivos que gobiernan y parlamentos que discuten. En éste se fijan las leyes, pero el que decide sobre las leyes es el Ejecutivo, no hay más consenso. Hay autoridad, si no, hay crisis. La peor de las tiranías es la no conducción, ejemplo (Fernando) De la Rúa.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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