Sepelios y participaciones
EUSEBIO GONZALEZ
El pasado martes 23 de febrero y cuando contaba con 84 años de edad, dejó de existir Eusebio González, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Don Eusebio había nacido en Catriló (La Pampa) el 15 de agosto de 1925; integraba una familia que se desempeñaba en el gremio ferroviario, junto a sus padres y diez hermanos.
Sus estudios primarios los cursó en Tamangueyú, haciendo a caballo los diez kilómetros de distancia. Muy joven llegó a esta ciudad y, como todos sus hermanos, ingresó al Ferrocarril General Roca, donde fue formado en la vieja escuela, siendo su orgullo desempeñarse como maquinista de primera.
Su mayor satisfacción era cumplir con el horario establecido y con todo el pasaje del tren en orden. Trabajó en la Patagonia, se sobrepuso a tres graves accidentes, además de granjearse del reconocimiento y el afecto de sus superiores y compañeros de trabajo. Fue socio de La Fraternidad por más de cincuenta años.
Al acogerse a los beneficios jubilatorios, prosiguió su actividad laboral en la cobranzas de distintas instituciones y comercios de la ciudad, actividad que lo hizo ampliamente conocido tras recorrer las calles en su bicicleta.
Se caracterizó por ser un hombre ejemplar, un ser humano con principios férreos, quería entrañablemente su trabajo y de una profunda honestidad.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLUISA AURORA ARANDA de SOLDAVINI
De manera inesperada, el pasado miércoles 24 de febrero se apagó la vida de Luisa Aurora Aranda de Soldavini, una querida mujer que contaba con 80 años de edad.
?Ñata: te criaste y formaste tu familia en María Ignacia (Vela), casándote con Mariano, el cual fue tu compañero de vida por más de 60 años; fruto de ese amor nació tu hija Mimí, quien formó su familia junto a Fernando Blanco y te dieron cuatro nietos.
Tu partida provocó mucho dolor, te fuiste muy pronto y nos preguntamos ¿porqué? tan rápido, sin darnos tiempo a nada.
Te amamos y los mejores recuerdos quedan en nosotros. Danos fuerzas desde donde estés?.
Tu hija Mimí, tu hijo político ?El Flaco?; tus nietos: Negro, Itati, Nelson y Renzo; tus nietos políticos: Patricio, Rocío, Flavia y tus bisnietos: Tobías y Marianito.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal de María Ignacia.
ELVIRA OLGA OREGIONI DE FRANCISCHETTI
Cuando contaba con 79 años de edad, el pasado sábado 27 de febrero falleció Elvira Olga Oregioni de Francischetti, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Elvira nació en esta ciudad el 1 de febrero de 1931; desarrollando desde muy joven su actividad laboral, como empleada de la Imprenta Vitullo; fue casera de Tienda La Favorita y Calzados Grimoldi.
Entre 1979 y 1989 estuvo diez años al servicio de Apronovid, en ayuda al no vidente, en los que ocupó su tiempo enseñando tareas manuales y aprendió el Braille para transmitirle a los ciegos.
Fue secretaria de la comisión directiva, participó en congresos realizados en La Plata, Rosario y Chubut (todo ad honorem).
Su gusto por la artesanía de tapiz tallado en flores y tejido, la llevó a que en los años ´90 realizara un curso en la Escuela Nº 7, egresando con el título de profesora.
Se presentó en el Consejo Escolar ofreciendo su título y el mismo día la tomaron para enseñar, ya que hacía falta una maestra rural, dictando clases en Azucena, Gardey, Vela y Fulton; además, expuso sus cuadros de tapiz en el Museo Municipal de Bellas Artes.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.
OMAR OSCAR HERRERA
En la vecina ciudad de Benito Juárez, el pasado domingo falleció Omar Oscar Herrera, un querido y respetado hombre que contaba con 61 años de edad.
?El Zorro? Herrera había nacido en estación Iraola; cursó estudios en la Escuela Nº 23, y desarrolló su actividad laboral en la zona rural, destacándose por ser una persona muy querida y apreciada.
Su irreparable pérdida, ocurrida tras soportar una cruel enfermedad, es lamentada por sus hermanos José Luis, Cristina, Hugo y Miguel, al igual que sus cuñados, sobrinos y sus grandes amigos: Nilda y Osvaldo, quienes estuvieron a su lado hasta su último día.
?Zorro, te recordaremos siempre tal cual eras, nunca te olvidaremos?.
Sus restos, previo velatorio, fueron inhumados en el cementerio de Benito Juárez.
MARIA ESTHER MARTINEZ de ROLDAN
El pasado lunes 22 de febrero y cuando contaba con 85 años edad, se apagó la vida de María Esther Martínez de Roldán, dejando tristeza y angustia entre sus seres queridos.
María Esther nació en 14 de agosto de 1924 en el paraje ?El Sombrerito? (Barker), donde pasó su niñez y adolescencia junto a su diez hermanos.
En plena juventud se casó con Martín Roldán y la vida la llevó junto a su hijo Marcelo Martín, a radicarse en Tandil, Necochea, Pergamino y Olavarría, donde quedó viuda, volviendo entonces a su Barker natal.
Allí vivió junto a su hijo, su nuera Gladys; sus nietos Damián y Germán, hermanos y sobrinos.
Fue una mujer fuerte, muy valiente y sumamente generosa. Llegó a tener la alegría de conocer a su bisnieto Baltasar. Hacía ya diez años que sufría una hemiplejia y otras dolencias; pero luchaba con determinación, siempre tenía una sonrisa para brindar.
Encontró en su hija política Gladys a un ser extraordinario, incondicional en las buenas y en las malas, especialmente en estas últimas, por eso todo el agradecimiento de la familia de Esther, para con ella.
?Estarás en los recuerdos de quienes te queremos, siempre en las mejores páginas. Hasta siempre Esther. ¡Descansa en paz!
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARIA ANGELICA RAMIREZ de MANNA
Tras soportar los procesos de una dolencia, el pasado domingo 28 de febrero se apagó la vida de María Angélica Ramírez de Manna, una querida y estimada mujer que contaba con 84 años de edad.
?Nena? Manna había nacido en esta ciudad el 2 de junio de 1925; integrando su familia con sus hermanos Alfredo (f) y ?Rubia?. Cursó sus estudios en la Escuela Nacional Normal, conformando la famosa promoción de 1946, egresando como maestra, ejerciendo en Mechogué (partido de General Alvarado).
Fue alma mater de esa promoción, denominada ?Ni ? Pe ? Ve? (Ni pelota a la vejez), reuniéndose hasta hace muy poco tiempo en fiestas, donde no faltaban los disfraces y a los que habían integrado a toda la familia.
Casada con Alberto Hugo ?Beto? Manna, fue el principal apoyo de su esposo en el crecimiento y expansión de la empresa fúnebre de calle Mitre al 400.
Su partida es lamentada por sus hijos Mirta Angélica ?Nani?, Liliana Teresita y Alberto Alfonso; sus hijos políticos y sus nietos: Pablo, Guadalupe, Andrea, Luciana y Verónica, Alberto Hugo y María Florencia; al igual que cuatro bisnietos.
Fue Dama Vicentina de la Parroquia del Santísimo Sacramento y luego de Cáritas; también de la rueda femenina del Rotary Club Tandil Norte.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
Dedicatoria
Los ?palabristas? ?es decir, los que tenemos por herramientas el Decir- somos, casi siempre, los menos habilitados para encontrar las palabras justas en uno de los momentos más significativos de la vida de uno: el adiós a Papá y Mamá.
Y eso es, sencillamente, porque sentimos pudor de que el oficio usurpe el lugar del sentimiento.
Si un juez me preguntara si me caben las generales de la ley, debería contestarle que sí, que todas. Que no soy inocente en el afecto.
A Beto lo había conocido en la adolescencia normalista, y sin saber por qué ni frecuentar su trato, quedamos ?enganchados? para siempre. El trabajo sirvió para reencontrarnos, en oficios distintos pero concurrentes: los sepelios y sus obituarios.
Cuando Beto llegaba de noche al Diario, los redactores vivíamos una noble situación: tensos por la inminencia del cierre de la edición, y distendidos, porque el deber de la jornada estaba virtualmente cumplido.
Y es esa coincidencia de distensiones, nos buscábamos para iniciar frívolamente la charla del encuentro de esa noche, y sorprendernos de la trivialidad o la rutina se habían vuelto trascendentes.
En una de esas charlas, me contó que estaba enamorado de una maestra ?he tenido muchas novias ?admitió- pero a ninguna he llevado a casa por respeto a la familia. A esta sí?. Ustedes saben a quien estaba refiriéndose.
De modo que, con pequeñas diferencias de años y de circunstancias, nuestros noviazgos y casorios fueron casi paralelos. (Las paralelas son dos rectas que sólo se unen en el infinito, decía en sus clases de Matemáticas el ingeniero Nicola. Si la cátedra hubiera tenido un poeta habría reparado: ?Siempre una de las dos rectas correrá sola por un tiempo… hasta que la alcance la otra).
Aquellas noches de confidencias juveniles dieron paso a noticias adultas más concretas: la fecha de casamiento, la del embarazo, los nacimientos, el ingreso a la escuela, los aprendizajes, los egresos, las vocaciones y los nuevos destinos de los hijos.
En casi todas aquellas proseadas nocturnas con papá Beto, aparecía la referencia a mamá. No hay varón enamorado que, por muy cuidadoso que se muestre, pueda ocultar la hilacha del amor.
Hoy es otro día. Cuando uno cree que acababa de decirle adiós al último de ambos padres, no comprende en el momento que no se trata de una despedida sino de una bienvenida en otro universo.
La instalación corporal es efímera. La del recuerdo ya no tiene adioses.
Por un tiempo no habrá palabras ni argumentos que anestesien el desgarrón. Luego sobrevendrá la paz que nos tiene reservada la memoria del corazón.
Yo los quise mucho a ellos y prolongo mi cariño en ustedes. Si sienten frío, los estaré abrazando. Si creen que están solos, miren en su derredor: muchos como yo, lo seguiremos queriendo, por ustedes mismos, y por esos seres formidables que fueron papá y mamá.
(Hugo Nario)
OSCAR CABARCOS
El pasado jueves 25 de febrero se produjo la desaparición física de Oscar Cabarcos, un conocido y respetado hombre que contaba con 81 años de edad; sus seres queridos lo recuerdan así:
?En silencio estamos aquí. Suavemente como en sueños, nos acercamos a ti para poder decirte que te amamos. No imaginas lo difícil que es mirarte así dormido.
Un abuelo bueno y como tal, generoso, preocupado, compañero y sobre todo con una fuerte vocación por la solidaridad y la ayuda al semejante y era buen cristiano.
Tenía alegría de vivir, tenía esperanza y era un gran luchador. Sos y siempre serás un ejemplo como abuelo y como persona.
En silencio te fuiste. Te recordaremos siempre, porque un abuelo como vos no se compara.
Abuelo como vos nunca más vamos a tener, un abuelo como vos no se hereda.
Gracias por haber compartido con nosotros cada momento de tu vida, siempre te recordaremos con esas ganas de vivir, y esa sonrisa hermosa, nos quedamos con los mejores recuerdos.
Te extrañamos, consejero fiel, luz de nuestras vidas, te amamos siempre. Nunca te olvidaremos.
(Tus nietos, Soledad y Adrián).
VIRGINIA MALAGA de ORTIZ
En las primeras horas del pasado sábado 27 de febrero y cuando contaba con 89 años de edad, falleció Virginia Málaga de Ortiz.
Virginia había nacido en María Ignacia (Vela) el 19 de mayo de 1920; integrando una numerosa familia lugareña compuesta por 13 hermanos.
En su juventud decidió radicarse en la Capital Federal en busca de trabajo y luego de permanecer allí por varios años, decidió retornar y se afincó definitivamente en esta ciudad.
Es aquí donde conoció a un vecino, quien luego sería su esposo: Ricardo Ortiz y con quien tuvo dos hijos: Silvia Virginia y Ricardo Adrián, que con el transcurrir del tiempo le dieron la alegría de disfrutar de siete nietos: María Rosario, María Eugenia, Joaquín, Ricardo, Marina, Yamil y Julián.
Al quedar viuda, vivió muchos años en compañía de sus hermanas Elena y Elvira y contó siempre con el apoyo incondicional de su hermano Venancio y familia.
Sus últimos día pasaron con el cuidado que le brindaban sus hijos y sus colaboradoras; Ana María, Norma y Alicia.
Su pérdida también es lamentada profundamente por su única hermana: Josefina, de la cual era melliza; su yerno Manuel, su nuera Inés y sus cuñadas Nilda e Irma, quienes junto a sus sobrinos y sobrinos nietos, ruegan una oración por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
DAMIAN AMARO MORENO
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Damián Amaro Moreno, ocurrido el pasado domingo 28 de febrero cuando contaba con 80 años de edad.
Damián nació en Ayacucho el 29 de enero de 1930; muy joven formó pareja y se radicó en esta ciudad; desempeñando su actividad laboral como empleado de ENTel (hoy Telefónica Argentina), para luego trabajar con Domingo Pastor, dedicándose por varios años a las tareas de pircas y colocación de piedras.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente y será recordado por siempre por su hijo Daniel y su nuera; además de su nietos: Daniel, Emanuel, Xime y Juan Cruz, al igual que sus amigos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
MARIA DEL CARMEN JAIME de SOSA
A los 68 años de edad, el pasado sábado 20 de febrero se apagó la vida de María del Carmen Jaime de Sosa, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
María del Carmen había nacido en Ayacucho el 17 de julio de 1941; se crió en Udaquiola y muy joven conoció y contrajo matrimonio con José Sosa y se fueron a vivir a Fulton, donde pasó sus últimos cuarenta años de su existencia.
Se destacó por ser una querida vecina, muy respetada y considerada por toda la comunidad, quienes lamentan profundamente su partida, al igual que sus hijos Juan José y Alejandro; y sus nietos María Noel y Fabrizio, quienes elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio de Ayacucho.
HUMBERTO SANTIAGO MARZORATTI
Con muestra de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Humberto Santiago Marzoratti, un conocido hombre que contaba con 84 años de edad y que fue modelo de honestidad y trabajo.
Humberto nació en esta ciudad el 18 de agosto de 1925, cursó sus estudios en el Colegio San José, escuela que lo formó, preparó para la vida y a la que siempre llegaba en sus recuerdos, cargados de anécdotas.
Desde muy joven se destacó como luchador incansable por sus ideales. Su actividad como martillero, constructor y el énfasis puesto al servicio del deporte fueron sus metas, las que se fueron proyectando y concretando a medida que crecía su familia.
Desde su humildad y en forma anónima, trabajó desinteresadamente en beneficio de su querido club Independiente, procurando sensiblemente a su crecimiento y expansión.
Compartió el frontón de pelota a paleta del Club Hípico con sus entrañables amigos, de lo cual hizo un mito, llegando a integrarse como socio vitalicio.
Constante edificador de proyectos, realizó su último sueño y como legado para Tandil y el deporte construyó el Club Nahuel, entidad que lo colmaba de orgullo y satisfacción.
Infatigable hacedor de emprendimientos para su tierra natal, disfrutaba de esta ciudad, viéndola cómo avanzaba y él se sentía parte de ella.
Partió hacia la eternidad, con su profunda fe en Dios, dejando a su paso un ejemplo de vida y rectitud.
Sus restos, previo velatorio, fueron inhumados en el Cementerio Municipal.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios