¿Servicio militar obligatorio?
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Un diputado nacional salteño presentará un proyecto tendiente a restablecer el Servicio Militar Obligatorio. Si bien comparto sus fundamentos principales, no creo que logre apoyo en el Congreso, teniendo en cuenta el cambio profundo de mentalidad operado en este tema.
Esta obligación, cincuenta años atrás, exceptuando casos de jóvenes esperanzados en ?salvarse?, no tengo dudas que la mayoría aceptada de buen agrado cumplir la obligación, en la cual me incluyo, pero, lamentablemente, poco a poco fue variando esa actitud, con motivo de las intervenciones militares en los gobiernos constitucionales, aunque algunas veces eran tácitamente consentidas por la ciudadanía, como solución al caos desatado en el país.
Más allá de algunas situaciones límites en la resistencia física del soldado (caso Carrasco), el servicio militar sirvió para mantener vivo el fervor patriótico, permitiendo a muchos jóvenes conocer lugares muy lejanos, de bellísima naturaleza; a relacionarse con otras personas; a aprender lo elemental, aquellos con poca escuela; a amoldarse a las buenas costumbres, cómo hacer la cama, el acostarse y levantarse temprano; alimentarse con comidas sencillas pero nutritivas; a disparar por primera vez un fusil, quedando con una sensación de aturdimiento y, sobre todo, a respetar las órdenes superiores, cosa muy difícil de practicar en la actualidad, en virtud de las modificaciones en los valores del pasado, en cuanto al principio de autoridad.
El examen médico completo para la incorporación permitía al ciudadano conocer su estado físico y mental, para su curación a tiempo, si existía un defecto o enfermedad.
Tal vez resulte más conveniente, con mismo propósito que lo proyectado por el diputado, extender a todo el país las instalaciones existentes, como talleres de artes y oficios, con maquinarias y elementos de aplicación moderna, para aquellos jóvenes sin ninguna actividad, reteniéndolos con suministro de almuerzo, uniforme y útiles, habilitándolos para un ingreso inmediato a distintas industrias, o su desenvolvimiento en forma independiente.
Es una de las mejores inversiones que pueda realizar el Estado, o en conjunto con capitales de empresas privadas.
Desde luego, es indispensable, aparte de la idoneidad para enseñar, dar ejemplos contundentes al alumnado, ejerciendo los derechos gremiales con responsabilidad. Eliminar la ?permisibilidad? que tanto daño hizo a la juventud, volviendo a la recordación de las fechas patrias el mismo día, con actos alusivos de manera que el alumno o el aprendiz sienta con intensidad su amor a la patria, a su país y a sus semejantes. Dejar el revisionismo histórico para los ámbitos universitarios, sin menoscabar la imagen de nuestros próceres, quienes, con sus defectos personales que los tuvieron por ser humanos, sacrificaron sus vidas e intereses particulares luchando cuerpo a cuerpo expulsando a los invasores.
La clase política en general, también debe ponerse a tono de las circunstancias que nos tocan vivir, fortaleciendo sus partidos políticos con autoridades legítimas, creando conciencia acerca de sus deberes para con el país y sus habitantes, desterrando costumbres repugnantes como el de traicionar el mandato recibido de sus electores y, especialmente, el encubrimiento de la corrupción.
La desigualdad y la ostentación generan resentimientos sociales, pero de ninguna manera, pero de ninguna manera justifican el delito.
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