¡Sí, juramos!
Luego de ciento un días de haber escuchado hablar sobre negros y blancos, el ¡Sí, juro! que los jóvenes soldados voluntarios (y ya que estamos, las soldadas) del Ejército y la Fuerza Aérea gritaron a la Bandera Argentina, sonó más fuerte que nunca y más de una mirada brilló entonces.
Será porque todos esos blancos y negros juraron con el pecho henchido de orgullo por la patria, como ahuyentando ese fantasma de guerra entre hermanos que rondó fiero sobre los argentinos por estos días y que aún ronda, pero que si Dios y nosotros, todos los negros y blancos queremos, sólo será eso, un fantasma, una sombra y por fin y de una vez por todas, nos dedicaremos a caminar hacia adelante.
Sin olvidar, con mucha memoria, con honra a todos nuestros muertos (pero a todos). Sobrellevando y resistiendo estoicos la incitación perversa de enfrentarnos unos a otros, para así, y de una buena vez, planear un camino para todos que finalmente nos conduzca a los argentinos, a no seguir repitiendo los errores y construir un país que lo tiene todo, pero que hoy más que nunca necesita de la responsabilidad y del compromiso de todos sus blancos y sus negros, a lo largo y a lo ancho del territorio argentino, para empezar a trabajar y a vivir en paz, de una vez por todas.
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