“Siempre estuve abierto a la chance de dirigir a Unión”
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Tras toda una vida ligado al club Independiente, Carlos Zulberti optó por recalar en Unión y Progreso, donde trabaja desde hace un par de semanas a cargo del plantel que a partir del viernes competirá en el Provincial de Clubes de básquetbol.
Sin demasiado tiempo para imponer su impronta, pero con el entusiasmo renovado tras un largo paréntesis en la dirección técnica, el “Loco” ya palpita su regreso oficial.
A días del inicio de la mencionada competencia, Zulberti dialogó con El Eco de Tandil:
“Hemos venido entrenando alternadamente porque el 95% de los jugadores del plantel trabaja. Por la mañana no podemos practicar porque todos están comprometidos con su trabajo. Incluso, a algunos se les complica a la noche. Pero tomaron el compromiso y lo están llevando adelante muy bien, veremos cómo responden cuando empecemos a jugar”, comenzó contando el DT.
-Encontraste un plantel con jugadores a los que, en mayor o menor medida, conocías.
-Conozco sus características, qué saben hacer y qué no. Por ejemplo, con Trapote tengo una historia de toda la vida en Independiente, a Gastón González lo conozco mucho, a Barroso lo mismo, con “Nacho” Popp hemos jugado muchas veces el Provincial y una vez la Liga Nacional B. Otros chicos le ponen unas ganas bárbaras pero han jugado solo a nivel local o algún que otro Provincial. No tienen una gran experiencia. Tengo que combinar la juventud con la experiencia y veteranía de otros. Quiero sentir, el día que me vaya, que hice algo importante y al club le quedó algo.
-¿Cómo fue la negociación?
-Brava, realmente no estaba convencido. No tenía ganas, no estaba motivado. Mis últimos años en Independiente fueron de un sacrificio enorme y no me hizo bien. Cuando dejé de dirigir, empecé a disfrutar la familia, los viajes, el descanso, la tranquilidad, el hecho de no hacerme problema por nada. Fue difícil convencerme de volver a dirigir, mis hijos me impulsaron a hacerlo y, obviamente, quien dio la palabra final fue Gabriela, mi esposa. La negociación más dura la tuve con ella.
-¿Que se trate de Unión fue algo que condicionaba tu decisión?
-No, yo soy hincha de Independiente, me crié ahí y creo ser el entrenador con más historia en el básquetbol de ese club, sin desmerecer a otros que han pasado y mucho menos a Eduardo Aldasoro, el formador número uno de la institución. Pero yo soy un profesional y mi trabajo hoy está en Unión.
-Pero si hace diez años te preguntaban si dirigirías a Unión…
-Obvio que decía que sí. Si viviera, Aníbal Destéfano podría dar fe de lo que te digo. Yo soy entrenador y me debo a mi trabajo, me vino a hablar Unión, un club de mi ciudad, con una estructura muy buena, en un barrio que tiene una pasión espectacular, todo esto combinado con que yo no quiero irme de Tandil, por eso he desechado muchas ofertas de afuera y elegí esta.
-¿Cómo te ha recibido la gente de Unión?
-De manera extraordinaria, está todo el mundo contento. El esfuerzo que han hecho los dirigentes para llevarme me pone una exigencia extra. Y si alguno está en contra… y bueno, tampoco en Independiente estaban todos de acuerdo con que yo sea el entrenador.
-¿Y del lado de Independiente?
-He recibido comentarios, todos en tono de broma. Y si alguno iba en serio y no me enteré, lo lamento pero no puedo hacer nada.
-¿Luciano Ponce puede tener un poco más de influencia en el equipo respecto a otro tipo de asistentes a partir de que venía dirigiéndolo hace años?
-Yo le comuniqué lo que pretendo, no quiero al asistente que se queda callado y adora al entrenador, quiero que esté permanentemente activo. Después, que yo le haga caso o no, son dos mangos aparte. Luciano sabe el rol que tiene que cumplir dentro del plantel y está totalmente convencido de lo que tiene que hacer. Lo escucho permanentemente y en el 90% de los casos le hago caso. Tanto él como el resto del cuerpo técnico tiene las puertas abiertas para opinar, después obviamente soy yo quien toma las decisiones.
-¿Tu filosofía basquetbolística es compatible con la de Ponce?
-Son distintas, a mí me gusta un básquetbol mucho más agresivo y rápido, es a lo que estoy acostumbrado. A través de mi carrera he tenido que adaptarme a las distintas categorías en las que dirigí. El es más tranquilo, se enoja poco, yo llego al entrenamiento bien y cuando vuelvo a mi casa estoy afónico, lo que no quiere decir que yo esté haciendo las cosas bien y él, mal, o viceversa. Cada entrenador tiene su historia, él jugaba con Trapote y Argüeso juntos y quizá yo no lo haga, por ejemplo.
-¿Disponés de un potencial adecuado para imponer tu sello?
-Conozco a los jugadores y cuando llegué al club sabía con qué me encontraba. En los más jóvenes veo ansiedad y ganas de aprender o ver otro tipo de básquetbol. Los veteranos quieren apoyarlos y llevarlos adelante. El tiempo dirá si puedo lograr lo que pretendo. Muchas veces tuve planteles con grandes jugadores y no logré lo que quería, y otras veces, con poca jerarquía, pero con enormes ganas y disciplina de mis dirigidos, lo he logrado. Esto depende mucho del jugador, no tanto del cuerpo técnico. Ocurre que lleva tiempo, no podemos esperar cambios en el primero o segundo partido cuando venimos entrenando dos o tres veces por semana, y a la par jugando el torneo de Tandil y el de Olavarría.
-¿A qué altura del torneo creés que el equipo podrá satisfacer tus pretensiones?
-Sobre el cierre de la primera rueda, después de siete u ocho partidos. Trataremos de avanzar sobre lo que venimos haciendo, ver videos de nuestros juegos y marcar lo que hacemos bien y lo que hacemos mal. Creo que recién en la segunda rueda vamos a tener los “melones acomodados”.
-¿El grueso de los minutos el equipo jugará con un interno y cuatro perimetrales?
-Creo que sí, recién en los últimos días comencé a trabajar más sobre lo táctico. Tengo que ver cómo reaccionan los jugadores.
-¿En principio el interno titular será Trapote o Argüeso?
-El que esté mejor. Juan Pablo (Trapote) tiene muchísima más jerarquía, Gustavo cuenta con una mayor dinámica. En este torneo Juan Pablo es un interno dominante, no hay otro con su movilidad.
-¿Dónde ves posicionado a Unión en la zona Sur?
-Me parece que hay tres equipos que en este grupo van a marcar la diferencia. Independiente, y Racing y El Fortín de Olavarría. El resto estaremos en un lote de abajo tratando de acomodarnos lo mejor posible. No quita que podamos ganarle a cualquiera. Mi análisis es sobre la base de la inversión que hace cada club, la de Unión es cero, se hace todo a pulmón y los jugadores no cobran. Racing llevó un entrenador y siete jugadores, El Fortín llevó a “Juani” Mateo, lo que le insumió una inversión importante, y cuenta con otros jugadores importantes. Hicieron el gasto y tienen ventaja porque el básquetbol es un deporte muy lógico, a mayor presupuesto, mayores posibilidades. El que mejor juega, gana. Y generalmente juega mejor el que tiene a los mejores jugadores.
-¿Se habló de un objetivo deportivo puntual?
-No. Hablé con los dirigentes y les manifesté mi idea acerca de promover chicos de las formativas, les pareció muy bien, es más o menos lo que tenían pensado hacer.
-¿Qué representará enfrentarte a Independiente y a Rusconi?
-Es algo raro, es mi club. Soy una parte muy importante en la historia del básquetbol de Independiente, y también el club lo es en la mía y la de mi familia. Tener enfrente a Nicolás será especial, yo fui quien lo colocó a dirigir las inferiores. Y muchos de los jugadores del actual plantel los formé yo.
Presentación
Mañana, desde las 19 en sus instalaciones, Unión y Progreso presentará el plantel que utilizará en el Provincial. Además del flamante entrenador, Carlos Zulberti, será presentado el interno Tomás Cortés, de 2 metros y 20 años, proveniente de Independiente.
El debut del tricolor será el viernes, recibiendo a Los Andes de Punta Alta, por la primera fecha de la zona Sur.
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