Sierras, los hechos desmienten los discursos
Parece que no bastara con la voluntad de proteger las sierras de Tandil expresada por la inmensa mayoría de la población. Parece que no bastara con la existencia de una ley aprobada con extraordinario consenso y defendida por gran número de instituciones. Los hechos muestran que las explosiones continúan destruyendo las sierras. Los talleres del plan de manejo ambiental se suspendieron. Las construcciones avanzan en zonas donde no hay agua y donde, lejos de ser un aporte a la ciudad, son nada más que una apropiación codiciosa del paisaje de todos y una amenaza a la salud de nuestras cuencas hídricas.
Las autoridades de la Provincia y el Municipio, tan dispuestas a comunicar sus opiniones a la población antes de las elecciones, ahora callan y eluden explicar porqué no se está cumpliendo la ley. La democracia no es optativa. La ley no es optativa. Existe y la tenemos que cumplir y hacer cumplir.
La profusión de propaganda partidaria de todo tipo contrasta con la ausencia de la debida publicidad de los actos de gobierno y la falta de información a la ciudadanía en temas relevantes como éste.
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