Silvina Mirasole expondrá en las salas museístas
Silvina Mirasole es una artista nacida en Buenos Aires que comenzó a pintar en su niñez, alrededor de los 4 años. En su elección profesional cursó Licenciatura en Administración de Empresas, estudiando también dibujo y pintura con Víctor Chab y arte cerámico con Carlota Cairo. Desde el año 2000 hizo consulta de obra con el maestro Carlos Gorriarena, el licenciado Fermín Fevre y el arquitecto Clorindo Testa. Estudió escultura con el maestro Enio Iommi y Filosofía Curricular en la Universidad Nacional Tres de Febrero.
La artista ha participado en más de 200 muestras colectivas nacionales e internacionales. Sus obras fueron expuestas en Museo argentinos y del extranjero. Ha ganado más de 20 premios a nivel nacional y de distintos países.
La artista ha participado en más de 200 muestras colectivas nacionales e internacionales. Sus obras fueron expuestas en Museo argentinos y del extranjero. Ha ganado más de 20 premios a nivel nacional y de distintos países.
Rosa Faccaro habla de la obra
En los mándalas de Silvina Mirasole se contempla una serial pictórica cronolineal. El tiempo y su singular espacialidad está determinado por los recorridos que su pintura describe como de formas geométricas pregnantes como el círculo y el cuadrado. La artista puede estructurar pictóricamente un universo espacial paralelo a las leyes que rigen las más remotas constelaciones del alma. Esta visión, como realidad de un estado de conciencia, es captada por una energía que vibra con una frecuencia rítmica que acompasa un sentimiento de pertenencia a un mundo sensible de orden arquetípico. Ella percibe un plan cósmico donde la naturaleza humana se integra a una energía armónica. El centro emotivo y sensible de la artista trata de captar el camino que, como un laberinto, recorre los vericuetos y pliegues de un espacio constelado y luminoso. La línea cargada de materia cromática cristaliza sus sueños de vigilia.
Los artistas en la historia de todos los tiempos, a instancias de una creencia, sea metafísica o religiosa, abren sus ojos a un universo que se renueva en cada ciclo y en sus agudas percepciones, la imagen del mundo se renueva. Se abren así, a una visión diferente, a una realidad en proceso de cambio, como estos soles y lunas que anuncian radiantes una nueva era.
Van Gogh al pintar los cielos estrellados, expresó más la infinitud que todos los tratados de la física espacial. El describió las vías galácticas que vemos en el cielo desde el mundo terrestre. Sus pinceles pudieron captar estos universos paralelos abiertos a los ojos del alma. Las espirales del cielo se ven acompasadas por los rayos vibrantes del sol, la luna y las estrellas envolviendo el paisaje luminoso de noche y de día.
El artista convertía su pincel en un filoso bisturí con el que recortaba un pedazo de vida palpitante.
Silvina pinta con la idea de un centro. Los caminos de meditación, como en los “tankas” tibetanos, están representados en estos interesantes mándalas.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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