Sin horizonte
A falta de noticias rutilantes en todos los frentes, la naturaleza se adueñó de lo poco trascendente que vienen aportando en el pago chico los días del joven febrero.
La lluvia, que tarde pero al fin llegó para aliviar a los chacareros que aún tienen algún cultivo para salvar, y el fuego, que volvió a arrasar con pastos y pinares, aportaron letra a los medios de comunicación, empecinados por estas horas en sacar agua a las piedras en términos de información.
Como una metáfora de la crisis, que todo lo cubre, una densa columna inclasificable se posó en cielo serrano el pasado viernes, para darle a la situación imperante una cortina si se quiere acorde a la realidad socioeconómica.
El Servicio Meteorológico de la Sexta Brigada Aérea se encargó de informar, de manera inmediata, que se trató sólo de polvareda producto de la sequía. Lo que no logró fue, sin dudas, aclarar en algo el sombrío panorama, al que se le suma una ola delictiva persistente e incontrolable.
La comuna, con falta de potestad, recursos e ideas en materia de seguridad, apeló a un manotazo de ahogado en busca de refuerzos, cuatriciclos y todo aquello que sirva para poner paños fríos tanto el fenómeno como al humor social que éste trae aparejado.
En el asunto andan Lunghi y su gente por estas horas, en las que también comenzaron a barajarse nombres y estrategias camino a la batalla legislativa de octubre.
Aunque para eso sobra tiempo. En rigor, la complejidad del presente lo hace parecer más lejano de lo que indica el calendario.
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