Sin maquillaje
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Noviembre quedó inaugurado con otra semana de conflictos en distintas áreas municipales. Y resultó llamativo que la mayoría de los pedidos sumaron situaciones vinculadas a precarias condiciones laborales, además de la falta de personal o de horas extra.
Según se pudo comprobar a través de recorridas, fotografías y filmaciones, puertas adentro de algunas dependencias públicas también es necesario un poco del criticado “maquillaje” lunghista.
En Desarrollo Social, los trabajadores reclamaron nombramientos y un control sobre el estado de los vehículos, mientras que en Espacios Verdes Públicos exigieron horas extras y una mejora integral de los destruidos sanitarios.
Durante ambas protestas, los empleados municipales describieron las situaciones que los enojan, mostraron el estado de las unidades en las que cumplen las tareas y llevaron a la prensa a una recorrida por los sanitarios. En la mayoría de los casos, lo que se vio provocaba verdadera vergüenza.
El tercer conflicto saltó en el Hospital, y no llegó a una medida de fuerza porque fue impulsado por UPCN. En esta oportunidad, los cuestionamientos al estado de la caldera y las instalaciones del área de mantenimiento contaron con el aval del Ministerio de Trabajo de la Provincia, que fue convocado a una inspección.
Dejó de ser la palabra de los dirigentes gremiales contra la de los directores. Es que frente a un documento que cita los artículos de la Ley de Trabajo que se incumplen y cuenta con la firma de un inspector responsable, no hay tu tía. Toda polémica queda supeditada a las chicanas y las obras ordenadas deben concretarse.
La promesa llegó de parte de Darío Pretti, director administrativo del centro asistencial, quien adelantó que el viernes comenzaban a desmantelar el techo de la herrería, en real peligro de derrumbe. Y horas antes ocurrió lo más temido: un obrero tropezó con un hierro que apuntalaba la estructura y se lastimó.
Este Diario había advertido sobre el estado del galpón el 1 de agosto. El Ministerio de Trabajo hizo lo propio el 18 de agosto y reiteró sus observaciones el 24 de octubre. El 2 de noviembre ocurrió el accidente. Podría hablarse de reacción lenta, ¿no es así?
Más allá de la interna sindical entre Roberto Martínez Lastra y los nuevos dirigentes de UPCN, hay situaciones que requieren celeridad. Un área como mantenimiento debería contar con sanitarios y vestuarios dignos, con señalización ante el peligro de contagiarse algún virus y un techo seguro bajo el cual manipular las herramientas.
Sin embargo, el centenario edificio cuya cáscara luce bien de pintura encierra varias trampas que atentan contra la integridad física de los trabajadores. Lo mismo ocurre en la ex Buxton, donde un hermoso cartel da la bienvenida al Area de Servicios pero no hay una ducha para que un tancero limpie el pasto pegado en todo su cuerpo, o las camionetas de Desarrollo Social, bien plotteadas con el logo de “Tandil soñado” y con graves desperfectos mecánicos.
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