Sobre el fuego y las responsabilidades
Señor Director:
El lunes a las 15.30 respiré porque los vecinos y los bomberos frenaron el fuego al borde de las casas. A las 20 cuando nos saludamos para volver a nuestras casas, después de una lucha desigual, cansados pero contentos por no lamentar grandes pérdidas, uno se enfría y comienza a ver el tamaño de la tragedia.
Sí, no se quemó ninguna casa. Sí, hay que estar contento. Pero no se puede evitar el dolor que causa ver los árboles que uno ha cuidado, balde a balde, durante todos estos años. Balde a balde, porque no tenemos agua y hay que cuidarla. Porque hay sequía.
Todo el trabajo perdido. Todo el trabajo perdido por culpa de alguien que no quería trabajar (llamo, aquí, trabajo a embolsar la basura para que se la lleven).
Pero no hay culpables. Prendieron fuego y se fueron, porque sus casas no corrían peligro. Nadie va a pagar por los daños, nadie es responsable, nadie da la cara.
Las únicas cara que vi eran de vecinos (y de vecinos de kilómetros, no sólo del barrio) y de bomberos, todas negras.
Al que prendió el fuego la cara no se la vio nadie.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailBernardo Molina
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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