Sólo el 32 por ciento de los aspirantes a jueces bonaerenses aprueban el examen
Entre 1997 y el primer semestre de este año fueron rendidos 25.803 exámenes, de los cuales fueron aprobados 8.247, el 32 por ciento del total, según un informe publicado hoy por el diario El Día.
Salvo en 1997, en el que hubo una actividad muy acotada, en ningún año se llegó siquiera a un nivel del 40 por ciento de aprobación y hubo etapas de bochazos mucho más pronunciados que el promedio general: en 2000 pasaron la prueba sólo dos de cada diez aspirantes, y en 2002 aprobó apenas el 23 por ciento.
En el período 1997-2008, el Consejo de la Magistratura efectuó además 5.727 exámenes psicológicos y elaboró 2.014 ternas. Esto supone que fueron propuestos al Ejecutivo, en estos doce años, unos 6.000 candidatos a jueces, camaristas, fiscales o defensores oficiales, para la cobertura de dos mil cargos.
Se trata de pruebas escritas “anónimas” -los evaluadores no saben a quién pertenece cada examen hasta después de otorgarle puntuación-, sobre aspectos teóricos y jurisprudencia actualizada y la resolución de casos prácticos, vinculados al cargo por el que se esté concursando.
El Consejo tiene 18 miembros, cuatro nombrados por el Poder Ejecutivo, tres diputados, tres senadores, cuatro representantes del Poder Judicial y otros cuatro de los Colegios de Abogados, y es presidido por el representante de la Suprema Corte, actualmente Luis Genoud. Para conformar las ternas de candidatos para jueces -de todas las instancias y todos los fueros- fiscales y defensores oficiales debe haber acuerdo de dos tercios.
El Consejo bonaerense tiene una única tarea: examinar y evaluar a los aspirantes a jueces y elaborar las ternas de candidatos para cubrir los cargos previamente requeridos por el Poder Ejecutivo. No obstante, desde hace un año y medio el Consejo trabaja también en el diseño de la futura Escuela Judicial, que implicará otro cambio trascendente en la selección de magistrados: los aspirantes no sólo deberán rendir examen sino aprobar también un curso de capacitación.
Por ahora los magistrados surgen de un proceso que incluye tres pasos, un examen escrito sobre conocimientos “técnicos”, evaluación psicológica-psiquiátrica y una entrevista personal.
Participan de ese proceso todos los aspirantes que se inscriben en el llamado público que se efectúa cada vez que el Ejecutivo pide la cobertura de cargo. Se pueden presentar todos los abogados que cumplan con los requisitos mínimos exigidos por la Constitución, y aunque se anotan muchos profesionales que trabajan de manera independiente, se da una fuerte participación de jueces y fiscales en busca de “ascensos”.
El ex consejero por el Colegio de Abogados de La Plata Pedro Augé, relativizó no obstante la importancia de los bochazos. “Todos sabemos que existe mala formación en todos los niveles de la enseñanza. Pero el bajo nivel de exámenes aprobados tiene que ver, centralmente, con que es muy alto el nivel de exigencia.
Hay que prepararse muchísimo y depende de factores diversos”, puntualizó. Augé destacó que con este sistema de designación de jueves “se ha evitado un salto cualitativo hacia abajo. Fundamentalmente, el proceso ganó en transparencia y garantiza la republicana división de Poderes, y se garantiza también un piso de idoneidad”.
“No garantiza mayor calidad pero puedo asegurar que muchos jueces que fueron nombrados antes de que se implementara este mecanismo no hubieran aprobado los exámenes”, explicó.
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