Soluciones políticas hay, ésta es una
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUno de los efectos no deseados en las retenciones es que el dinero recaudado por el poder central no regresa a la zona de donde sale el producto. Esto se puede resolver en cinco días.
Los diputados son los encargados de confeccionar las leyes impositivas y pueden disponer que el destino de esta recaudación se coparticipe, tanto con la actual ley de coparticipación o con cualquier otra ley que ellos mismos hagan.
La ley puede ser cortita. Les doy un borrador: Artículo 1-A partir de la fecha las retenciones a la exportación de cualquier producto serán coparticipables entre la Nación y las provincias argentinas en la misma proporción que lo establecido en la ley vigente u otra que la substituya en el futuro. Artículo 2-De forma.
Como los senadores representan a las provincias todos querrán que sus gobernadores y sus intendentes tengan dinero, así que aprobarán la ley sobre tablas y en una semana quedará resuelto este aspecto del problema.
Como el Gobierno nacional, después de esta ley tendrá menos dinero, podrá hacer convenios con las respectivas provincias, para que a través de sus ministerios de asuntos agrarios la Oncca le suministre la nómina de beneficios del distrito para que cada jurisdicción subvencione a sus beneficiarios locales. Al mismo tiempo los municipios, al tener este incentivo de coparticipación, buscarán la manera de incentivar los emprendimientos locales para que se aprovechen las tierras improductivas y se utilicen en la producción de alimentos.
De esta manera aumentaremos la ocupación productiva de la tierra, el trabajo de la gente, la mayor recaudación local, la mejora en los sueldos municipales y la provisión de los insumos en los hospitales y escuelas de campaña, y a nivel nacional aprovecharemos la oportunidad que nos brinda la providencia para producir alimentos para el mundo entero, recibiendo la equilibrada recompensa al esfuerzo laboral de todos los factores de la producción.
Como hay campesinos que no tienen campos y son arrendatarios si han vendido menos de 400 mil pesos el año pasado tendrán un subsidio igual que los que tienen hasta 500 hectáreas y si están lejos tendrán un subsidio para el flete de hasta 400 kilómetros para quedar en igualdad de condiciones que los campesinos de la pampa húmeda.
Eso sí, tienen que estar inscriptos en la AFIP y tener una cuenta bancaria para que la Oncca les deposite el subsidio directamente. Las retenciones son herramientas económicas para que el campesino tenga un precio de indiferencia, que le rinda lo mismo vender afuera que vender adentro. Si no hubiera retenciones toda la cosecha y la carne se venderían afuera y quedaríamos desabastecidos en el mercado interno, a menos que paguemos por los productos los precios internacionales.
Cuando en dos mercados hay precios diferentes, o se baja el precio de afuera con retenciones o se sube el precio de adentro con inflación. La inflación perjudica a todos, las retenciones afectan a los que más ganan, porque los pequeños campesinos tienen subsidio estatal… Si hay inflación aumenta la cantidad de indigentes y pobres, la clase media cambia los hábitos de consumo, hay menor reposición de mercadería, las fábricas trabajan menos y aumenta la desocupación. Todos los argentinos sabemos lo que ocurrió en los gobiernos civiles y militares desde 1955 hasta ahora con la inflación argentina y sus efectos en el bolsillo de los trabajadores y campesinos.
Todavía tenemos memoria reciente de la manera en que se endeudó el campo y la ciudad, cuando los chacareros vivían pagando y morían debiendo. No debemos volver a eso. Debemos aprovechar las bendiciones que nos manda Dios con las buenas cosechas y la demanda mundial de alimentos. Podemos hacerlo.
Aníbal Perpetua
drperpetua@bvconline.com.ar
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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