?Somos carne de cañón?, dijo un remisero que contraatacó a su asaltante con gas pimienta
El hecho ocurrió el viernes pasado, a las 21.50, en Almafuerte y Pizzorno. Antes de demostrar sus verdaderas intenciones, el joven simuló ser un pasajero que necesitaba viajar desde Villa Italia hasta Lunghi y Pujol.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una entrevista con El Eco de Tandil, Marcelo García relató que “pidieron un coche de la panadería que está en Quintana al 600 (a metros de la agencia Do Remís). Había un muchacho con un buzo, la capucha puesta, esperando en el borde de la calle. Cuando paro, da la vuelta y se sienta detrás de mí. Ahí ya desconfié, y tenía el gas pimienta; le saqué el seguro”.
El asaltante le pidió que se dirigiera a Lunghi, una cuadra antes de llegar a las vías. El remisero tomó por Pasteur, Pizzorno y cuando cruzó Cabral, le indicó que parara, aunque faltaba una cuadra para el destino, con la excusa de que allí vivía su amigo. Luego, el joven se arrepintió y le dijo que diera otra vuelta manzana, argumentando que no tenía ganas de caminar.
Finalmente, el falso pasajero hizo que el remisero se detuviera sobre Cabral, en un lugar donde estaba oscuro. “Ahí fue donde me agarró de la cabeza y me puso un cuchillo en el cuello. Como yo tenía el gas pimienta en la mano, empecé a apretarlo. Simplemente hice eso. Me eché yo. No se podía estar adentro del auto. Me soltó más rápido de lo que me había agarrado”.
Indefensos
Preparado de antemano para el robo, García sostuvo que “tenés que protegerte de alguna manera porque una abuelita con un tenedor te asalta. Te ponen algo acá (en el cuello) y sabés que en tres minutos te desangrás”.
Describió al delincuente como una persona joven, de entre 17 y 20 años, bien vestido con un buzo gris, jeans y zapatillas, quien actuó rápidamente. “Yo estaba confiado porque no tenía un lenguaje reo. Nos damos cuenta porque tienen sus códigos, pero hablaba normal”, manifestó.
“Se ve que está canchero para hacer ese tipo de cosas. Yo instintivamente me agarré de los brazos de él, ni lo pensé. Cuando quise acordar yo estaba agarrado de los brazos de él y me dijo: ‘Dame toda la plata’. Le digo pará y me gritó: ‘Dame toda la plata’”.
Cuando comenzó el diálogo, el trabajador del volante ya estaba apretando el gatillo del gas pimienta. “Habrá durado tres o cuatro segundos la secuencia”, estimó y mostró que en el forcejeo recibió un corte debajo del cuello.
Tras el contraataque del remisero, el delincuente se bajó del automóvil y comenzó a correr, mientras la víctima tomó el handy y avisó a la agencia lo que había ocurrido. De este modo, informaron a la policía.
“Tenés que andar con cuatro ojos”
El último viernes, Marcelo García sufrió el primer robo en 20 años de trabajo. “He pasado por situaciones difíciles. Algún pasajero que está medio tomado o agresivos, y esas cosas, pero que me asaltan fue la primera vez”, confirmó.
El trabajador dio un alarmante indicador: de 18 compañeros, uno solo sigue “invicto” en materia de asaltos y el resto ha vivido al menos un episodio de este tipo. Incluso, a algunos les han gatillado con armas de fuego y ya no volvieron a circular de noche.
La última víctima de la agencia Do Remís consideró que el rubro siempre sufrió inseguridad porque “saben que tenés efectivo. Entonces, tenés que andar con cuatro ojos”.
Indicó que tenía el gas pimienta como defensa. “No podés andar con un arma blanca porque terminás preso vos, ni con una pistola. Lo único que se me ocurrió fue eso”, dijo.
Ante los robos que se suceden con frecuencia, los remiseros no levantan pasajeros en las esquinas y desconfían de algunos lugares oscuros, aunque en los últimos casos los presuntos clientes habían abordado los autos en la agencia.
Además, están “atentos a los comentarios de los compañeros, como dónde viven los chorros, quiénes son los amigos; quién es el que te hace ir y no te paga. Tenés que conocer porque sino, sos carne de cañón. Uno ya ha escuchado tantas historias que desconfiás hasta cuando se pone una moto al costado, que es una modalidad que no la utilizan acá pero sabés que en otros lados la hacen”.
En cuanto al botín, el remisero explicó que llevan “300 pesos más algo de cambio” pero influye que el objetivo “es muy fácil. En un minuto se hacen de 300 pesos”.
Sin mayores preámbulos “cuando cae la noche, andás con los ojos más abiertos. No queda otra”, afirmó Marcelo García, que es propietario del auto, y explicó que la inseguridad llevó a que no haya demasiados choferes que quieran trabajar en la franja horaria nocturna.
“Después de las 3 de la mañana entre los borrachos y los que te pueden llegar a asaltar es una lotería si llegás a tu casa”, expresó y dijo que hace 20 años pasaban cosas más simples y menos violentas.
Como conclusión, Marcelo García se mostró contento de que todo salió bien y confió que “ya están preguntando todos dónde comprar el gas pimienta. Las casas de pesca tienen. Es para defensa personal”.
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