Sorpresa por el robo en una pizzería que está a pocos metros del palacio municipal
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu email
A poca distancia del palacio municipal se produjo un robo el sábado por la madrugada, delito que –además del perjuicio económico- generó la sorpresa del damnificado, al considerar que se trataba de un lugar seguro.
El caso fue denunciado en la Seccional Primera local por Emilio Juan Pardo, propietario del comercio, quien indicó que el robo fue cometido entre la 1 y las 8 del sábado, de acuerdo a la presentación realizada.
Los delincuentes ingresaron tras violentar la traba de la puerta principal de acceso, en tanto que entre los elementos sustraídos se consignó una notebook, comestibles y dinero en efectivo.
Según el parte oficial, el damnificado valuó el monto de lo robado en diez mil pesos y dijo contar con seguro.
“El lugar menos pensado”
En diálogo con El Eco de Tandil, Pardo indicó que “no tengo alarma en ese negocio, aunque en los otros locales sí tenemos. Es que es tan céntrico que era el lugar en el que menos me hubiera imaginado que podía pasar algo”.
En los cuatro años que tiene el comercio en ese espacio, “nunca había pasado nada, salvo que nos pintaron un vidrio. Por ahí transita mucha gente, por lo que llama la atención. Pero, pensando un poco, como hay cortinas, una vez que entrás, desde afuera nadie te ve, salvo que estés sacando algo”.
El damnificado indicó que tras el robo la policía actuó bien, mientras que el perito fue al mediodía.
“Cuando me enteré del robo, mi primera preocupación era poder abrir, porque una vez me robaron en otro local y habían roto botellas de vino contra las paredes. El fin de semana es nuestro momento de mayor trabajo”, explicó.
Añadió que “gracias a Dios, fue un robo bastante duro en lo económico, pero pudimos seguir trabajando, que para nosotros era lo más importante”.
Emilio Pardo marcó que Tandil era “una ciudad tranquila. Quiero que siga siendo como era hace un tiempo, una ciudad en la que uno puede desarrollar la vida… Por eso no me gusta andar poniendo alarmas y tantas cosas de seguridad, quiero vivir tranquilo”.
Tras ese inesperado robo, “puse una cadena importante en la puerta y no me queda otra que poner alarma. Nunca pensé en un robó acá, siempre una rotura de un vidrio”.
El robo
Pardo explicó que “estaba en el otro trabajo –Calabaza, otro local de comidas- cuando me llamó el ‘Negro’ Conti, uno de los muchachos del café Mariano, para avisarme que estaba la puerta abierta, que algo raro había”.
“Al llegar, me encontré que habían entrado y que habían robado varias cosas. Me dio la sensación de que desde abajo le metieron una barreta a la puerta, que tiene una traba pasante al piso. Ha saltado y quedó la cerradura con el pasador cerrado, pero las dos puertas abiertas”, relató.
Entre los elementos robados, el damnificado mencionó un microondas, el teléfono, una computadora portátil, una minipimer, una impresora y diversos comestibles.
Además, se llevaron la recaudación del día anterior, jamones, quesos y otros alimentos de arriba; pollos, lomos y otra mercadería que había en el freezer.
Sobre la mecánica del robo, “me da la sensación de que era muchas veces salir y entrar, porque quedaron otras cosas de valor, como la computadora, a la que había que desconectar”.
Estimó que “caminando no se pueden llevar todo eso, por lo que calculo que han entrado y salido varias veces, con un auto o han dejado las cosas muy cerca”.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios