Spina, sin rosas
Decidido a retener el Rectorado de la Unicén, ése que heredó en las épocas de mayor tensión institucional que la casa de altos estudios recuerde desde el advenimiento de la democracia, Marcelo Spina contragolpeó esta semana con un tono alejado de academicismos pero ciertamente efectista.
El ingeniero creyó que era la hora, de una buena vez y desde la tribuna política que preparó para tales efectos, de arremeter contra quien había prometido una sesión de ?azotes? para los ?traidores?.
Ese no era otro que su mentor y otrora socio, Néstor Auza, hoy legislador provincial y patrocinador de la fórmula que encabeza el contador Roberto Tassara.
Entonces, no necesitó tragar saliva para disparar aquello de que ?no he sido desleal, no tengo padrinos, soy la única opción democrática?.
Ya había lanzado, desde el comienzo de su discurso, un par de tiros por elevación con el veterinario como destino, como cuando ironizó en clave musical con el tema ?Resistiré?. ?Cosa que ya hicimos?, deslizó. O como cuando mencionó a aquellos que ?tienen otros intereses económicos y políticos? más allá de la Universidad.
A esas alturas, la plataforma y los ejes de gestión que planean un nuevo contrato universitario habían pasado a un segundo plano. En el Salón de los Espejos del Centro Cultural, todos, entre los que se contabilizaron no pocos miembros del Gobierno comunal, disfrutaron con un poco de barricada. Bastante más que con las ambiciosas ideas que piensa impulsar en caso de ocupar el máximo sillón de la Unicén entre 2009 y 2012.
Pero no todo podía quedar ahí. En cuestión de horas, Auza recogió el guante para recordarle al ingeniero que ?debe dedicarse a hacer lo que tiene que hacer?, y lo chicaneó al pedirle ?menos declaraciones y más ejecución?. La denominada ?Universidad social? parece haberse convertido en el caballito de batalla, de acuerdo a lo que se infiere de los discursos de ambos.
Así las cosas, en contados días se develará la incógnita sobre la conducción. Eso está claro. Lo que no lo está es la convivencia en una casa de altos estudios que no ha logrado cicatrizar las heridas. Y parece que sí nomás: no hay rosas sin Spina.
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