Sube a escena “Joseph”
El grupo artístico La Cura presenta un espectáculo que cuenta la historia de un ser acorralado y avasallado por una gran violencia familiar. Del autor tandilense Fernando Lazarte con Norberto Lanfranqui, Ivana Eyheramonho, Fernando Lazarte y Sol Mena.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa dirección es de Anabela Tvihaug.
Reseña de la obra: Joseph cuenta la historia de un ser acorralado y avasallado por una gran violencia familiar. A través de sus voces se puede observar y sentir la crueldad a la que fue expuesto a lo largo de su vida y cómo fue gestándose su personalidad, sin embargo no deja de mostrar debilidad, dudas, deseos… Todo lo que tuvo en su infancia es lo que reproduce en su adultez. José aprendió y actúa en consecuencia. Rompe los límites de la moralidad, de las buenas costumbres y los buenos caminos. Su psiquis confundida también confunde al espectador.
Joseph abre las puertas de su psiquis y deja entrever todos los mundos y submundos que habitan en su mente, nos deja escuchar todas sus voces, todos sus rostros, todas sus justicias e injusticias. A veces toman todos sus posibles o toman fuerza propia y dominan su vida entera.
El autor
-¿Cómo fue su experiencia en la dramaturgia de esta obra?
Fernando Lazarte: -Básicamente, este producto sale de mi participación en la materia dramaturgia en el profesorado de teatro, dirigida por Mauricio Kartun y Luz García. Se nos propuso como ejercicio y, a modo de trabajo práctico, la escritura de un texto dramático, a partir de unas premisas previas que debíamos cumplir. Esta experiencia demandó todo el cuatrimestre. Una vez terminado este proceso y, pasado un tiempo, decidí intentar llevarla a cabo, se la propuse a Anabela Tvihaug para que la dirigiera y así comenzamos.
-Al momento de pensar en Anabela y Norberto para dirección y actuación respectivamente, ¿cuáles eran sus expectativas?
FL: -Uno intenta tener las mejores expectativas cuando inicia un nuevo proyecto o actividad. Viéndolo así fue que, durante el proceso de escritura, se me venía la imagen de “Tito” para el personaje central. Sin saber que, en algún momento, iba a tratar de llevar a cabo la obra, yo sabía que él hacía mucho que quería volver al ruedo y me pareció que este papel podría ser para él. Me animé y a Anabela también le gustó el desafío de dirigirnos -yo también hago un papel en la obra- y así fue que todo se dio, naturalmente.
-¿Cómo fue su proceso en el grupo de trabajo artístico y cómo fue la búsqueda de tu personaje?
FL: -Básicamente fue muy fructífero, tanto en el desarrollo artístico de la propuesta, como en lo humano. Yo lo pasé muy bien durante el proceso de creación, que suele ser siempre muy caótico. En algún punto, en cuanto a mi personaje, yo tenía una imagen muy clara de su accionar, en cuanto a sus características generales y su manera de mostrarse con los demás, luego fui adaptándolo a la propuesta que se iba generando desde la dirección y finalmente pudimos concretarlo plenamente en la imagen general que se planteó para la obra.
El arte
Dice Eduardo Rodríguez del Pino: "Joseph me permitió desarrollar un viejo anhelo desde una concepción minimalista. Dadas las características de la obra, desde el primer momento compartimos con Anabela que una puesta escenográfica de esa manera, y por oposición a la "vorágine " de la obra, permitía exaltar mutuamente los dos aspectos: el de la acción dramática y la puesta plástico- escenográfica”.
En la obra, el "cubo" virtual se trasforma en un objeto espacial más palpable, un espacio denso, acotado, en un conflicto permanente entre el afuera y el adentro, que nunca se resuelve del todo. Todos están en el infierno o en el purgatorio. Ese espacio somete a los actores a una gran exigencia, física y psicológica.
Agrega que “creo que la acción dramática se potencia totalmente al desarrollarse en ese espacio de opresión, todo lo contrario a lo que podría suceder en una puesta tradicional, donde la escena se abre al público”.
La utilización de las luces, con las proyecciones de las sombras de las bandas verticales, también configura otros espacios e interfiere, reforzando la acción de los actores, y quizás generando incomodidad en los espectadores, más allá de que el espacio elegido entre las cintas es el " visualmente necesario".
Para Del Pino, la escenografía de la obra se trata de “poder decir todo en una línea. Es una estética, pero podría decir una ética de la economía y de las posibilidades de realización con mínimos elementos y decir mucho. Menos es más. Tiene que ver con eso, dejar mucho margen para la imaginación, donde desde algunos indicios mínimos todo se puede disparar. El cofre cerrado muestra más que el abierto".
Joseph
-En Joseph encara un personaje muy complejo, ¿cómo es el abordaje?
Norberto Lanfranqui: -Creo que no haya recetas, simplemente tratar de comprender y aceptar al personaje tal como es. Y luego vivirlo de la forma más intensa posible.
-¿Cómo fue el vínculo artístico entre los actores, con la escenografía y con la dirección?
NL: -El vínculo entre los actores siempre fue óptimo, con entendimiento y conexión
inmediata. Con la escenografía, en cuanto comenzamos a interactuar con ella, nos sentimos cómodos y también potenciados. Y en cuanto a la dirección, siempre fue excelente, con miradas siempre acertadas de la directora, y particularmente siempre me sentí muy confiado y entregado a la dirección, como estoy seguro que pasó con el resto del grupo. Siempre hubo una aceptación general de la estética que propuso la directora.
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