Sugieren capacitaciones para trabajar con el arbolado urbano
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2016/04/Photo7loc.jpg)
A partir de la inquietud planteada por un grupo de vecinos “activos por la democracia directa”, frente a una observación realizada en función del estado actual del arbolado urbano, el ingeniero agrónomo Cecilio Tuculet, en dos cursos, brindó el último viernes una charla en la sala A del Centro Cultural Universitario. En ese marco, y durante cerca de dos horas, el profesional expuso los conceptos que permitirán un abordaje científico sobre el funcionamiento de los árboles “para poder convivir con ellos”.
En la previa a su disertación, que cumplió frente a una treintena de personas, el profesional, que además es instructor de dos cursos (poda y forestación) del Centro de Formación Profesional 415, planteó ante El Eco de Tandil algunos conceptos que abren la posibilidad de recobrar la conexión con la naturaleza.
Frente al mal estado de algunas especies que ocupan las cuadras de la ciudad, sugirió que resulta necesario profundizar el nivel de capacitación para evitar la degradación y pérdida de ejemplares y mostró predisposición para avanzar en un trabajo conjunto y que el planteo “no quede en una protesta”.
En efecto, garantizó que “todos los aportes que podamos realizar estamos gustosos, no nos mueve otro objetivo que colaborar para que no se arruine más el patrimonio porque son cosas que no se compran con dinero. Se trata de colaborar con las autoridades municipales para que no se siga maltratando los ejemplares, algunos de los cuales tienen muchos años”.
Y que, en definitiva, “logremos conectarnos de vuelta con la naturaleza” ya que “es una falla como sociedad no tener idea de cómo funcionan los vegetales, que son los que soportan todo en el planeta”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás voluntad
que conciencia
En un primer pantallazo sobre el estado del arbolado urbano, Tuculet analizó desde su perspectiva que “no ha habido nunca un criterio directriz y me parece que las cosas se han hecho más por voluntad que con conciencia”.
De hecho, admitió que no logra hallar “argumentos técnicos sólidos” que avalen el accionar desarrollado en la materia hasta este momento, en relación a la colocación de especies “totalmente inadecuadas” y la realización de podas “desaconsejadas”.
En un diagnóstico sobre la situación, planteó que “si bien parece una ciudad arbolada, en realidad no lo está”, y graficó que hay muchas especies que presentan signos de decrepitud irreversible, otras que se han extirpado, mientras aquellas que están “las están arruinando y enfermando con podas que no tienen sentido”.
Respaldado en un registro fotográfico que incrementó con el correr de los años, Tuculet dejó en evidencia el proceso que atravesaron algunos ejemplares típicos de ciertos sectores de la ciudad y que forman parte del paisaje del barrio.
En ese sentido, citó el caso de los tilos de avenida Colón, de los cuales siguió su reacción durante una intervención realizada hace dos años.
“Hay un montón de árboles que todavía no han sido intervenidos y sería bueno que lo hagan con criterio y sentido”, propuso, mientras que los que fueron “seriamente maltratados” si bien sufrieron daños irreparables, “sería interesante conducirlos adecuadamente en los rebrotes”.
Tratamiento
Basado en su formación y experiencia, el ingeniero agrónomo sostuvo que “en realidad no hay que podar demasiado un árbol”, y explicó que “sí hay que hacerlo cuando es joven”, en lo que denominó poda de formación, que busca lograr “un esqueleto de tres o cuatro ramas principales y de ahí en más todo lo que crezca hacia los costados se lo corta, pero cuando es una rama chiquita, con un diámetro de uno o dos centímetros”.
En ese sentido, advirtió que “cuando vemos que están haciendo una poda con una motosierra, algo salió mal” y definió: “A un árbol sano no hay por qué cortarlo con motosierra”.
Para ejemplificar, y en una propuesta a observar la ciudad, Tuculet citó el caso de los tilos que se encuentran emplazados en avenida Santamarina, entre Sarmiento y Mitre. “Hace años que no son intervenidos y si uno va y los mira puede observar fácilmente que han logrado su desarrollo máximo, determinado por la genética de la especie, y que no van a crecer”, indicó.
En ese caso, sugirió entonces que habría que eliminar las ramas que están “enfermas, secas o muertas, y unas ligeras podas, lo que se llama faldeo, desde abajo hacia arriba pero que la copa permanezca tal cual”.
De ese modo, “el sol del invierno, por ejemplo, pasa a través de esas ramas y el de verano rebota”.
“Si uno observa el modo en que reaccionaron los tilos de avenida Colón, entre Montevideo y Pellegrini, se puede ver que quedó una especie de columna tapizada de hojas”, destacó.
Intervenciones
En cuanto al accionar de los propios frentistas, que ante los inconvenientes que provoca la planta de su vereda realizan sus propias intervenciones, Tuculet planteó una suerte de incongruencia legislativa puesto que “el árbol lo debería plantar el vecino, pero después no tiene derecho a cortarlo, pero si se muere, lo tiene que sacar él”.
Para los problemas con las raíces que levantan las veredas, sugirió la elección de la especie adecuada y también tomar los recaudos correspondientes al momento de plantación para evitar las eventuales consecuencias en ese sentido. “Hay sistemas muy eficientes para conducir las raíces y evitamos ese problema”, dijo. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios