Sustrajeron cerca de 10 mil pesos a una mujer en otro caso del “cuento del tío”
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La modalidad del “cuento del tío” se cobró ayer una nueva víctima. En este caso una mujer mayor cayó en el engaño que se inició con un llamado telefónico de una supuesta nieta y terminó con el robo de unos diez mil pesos bajo la falsa advertencia de que los billetes de 100 vigentes fueron sacados de circulación.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn un ardid similar al que hacia medidos de febrero hizo caer a otras personas mayores, una vecina de Prat al 500 recibió un llamado a su teléfono fijo y del otro lado la voz de una joven que se hizo pasar por su nieta, que le aseguró que los billetes de Roca y Evita en circulación iban a ser reemplazados por los nuevos. Una vez que la historia cobró consistencia envió a un compañero a retirar la suma reunida del domicilio de la damnificada, y una vez cumplido el objetivo escapó, confirmando las sospechas sobre una nueva estafa.
Nélida Franco, de 64 años, acudió a El Eco de Tandil para que su caso se convierta en una advertencia y que este tipo de engaños no vuelvan a suceder. “La plata no la voy a recuperar, no tengo esperanzas, pero que no le pase a otra gente”, expresó.
El hecho
Luego de un trabajo de inteligencia previa, ya que los responsables contaban con datos precisos sobre la familia, la damnificada recibió a las 12.30 un llamado de una supuesta nieta que, sin identificarse, avanzó en la conversación hasta que la mujer soltó el nombre de una de las hijas de su hijo.
A partir de allí la voz del otro lado del teléfono comenzó a darle indicaciones sobre un trámite que su madre -nuera de Franco- se encontraba haciendo en el banco para deshacerse de los billetes en circulación frente a un cambio en la moneda.
Fue allí que le pidió que, sin cortar la comunicación, reuniera el dinero en su casa. “Supuestamente la mamá estaba en un escritorio firmando planillas para cambiarme la plata”, recordó.
En el relato coincidió que su nuera, que vive en una localidad rural, se encontraba en la ciudad para realizar trámites administrativos, pero al solicitar a su nieta que le comunicara con su madre sólo recibió negativas.
Luego sospechó del modo en que se expresaba sobre el tema su nieta que en realidad tiene 12 años. “Entonces le pregunté cómo sabía tanto, con tanto detalle, y me contestó que su madre le había dicho que lo que me tenía que decir”, contó y reconoció que “estaba creída que era ella por la voz”.
También, y ante la propuesta de llevar ella misma el dinero hacia la entidad, sólo escuchó excusas como que el banco “era un loquero de gente” y que los mismos empleados eran los encargados de retirar el efectivo de los domicilios.
Dinero reunido y la entrega
En medio de pedidos por mantener la llamada, juntó todo el dinero mientras la invadía una cierta desconfianza. “Junté de todos lados e incluso del monedero que tenía 400 o 500 pesos para el gasto de la semana porque había que cambiar los billetes”, justificó en relación a la plata reunida que en su mayoría estaba destinada al pago de los impuestos y de otros compromisos.
Una vez completado el pedido llamaron a la puerta. Al abrir se presentó un muchacho joven, vestido con una camisa escocesa, pantalón azul y cabello castaño, que enseguida ingresó a la vivienda, mientras que la supuesta nieta aguardaba en línea.
“Entró un hombre bien vestido, muy prolijo, con pelo bien recortado, pero cuando la vi me di cuenta que no tenía aspecto de bancario”, admitió.
En ese breve intercambio Franco le pidió al supuesto empleado que le diera la plata para volver a contarla “pero no me la quiso dar y ahí me entró la desconfianza”.
Ante la sospecha se acercó hasta la puerta “y cuando la fui a cerrar me pegó un empujón y se fue”, y entonces “nos dimos cuenta que nos habían robado”.
“Y me lo creí”
La vecina sostuvo que el robo podría haber sido cometido por alguien que observó y conocía los movimientos de la familia porque “sabían que la mamá de mi nieta estaba en Tandil haciendo trámites en el banco y demás”.
“Todo lo que me decía se ajustaba a la familia. Y yo me lo creí”, lamentó y agregó al recordar otro pasaje de la conversación que “estaba todo preparado como para que uno, ignorantemente, cayera”.
Para finalizar reconoció que desconocía los casos ocurridos hace algunas semanas en la ciudad, sobre los cuales comenzó a conocer detalles una vez que fue víctima de una maniobra similar.
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