?Tandil ha sido escenario de servilidad de la clase política, frente a poderes económicos?
En un documento, el Partido Justicialista y el Frente para la Victoria salieron al cruce de los dichos del empresario Jorge Blanco Villegas durante la apertura del Hospital de Niños ?Debilio Blanco Villegas?.
Para los justicialistas se trató de un discurso que ?definió una ideología y una política expuesta desde el buen vecino benefactor?.
En duros términos, aseveraron que ?estos sujetos sociales no son nuevos, en general representan el más rancio conservadurismo, pero se presentan de manera novedosa, se arrogan la representación de la voluntad general y con ello también la del bien común que desde el siglo XVIII ha pasado a ser exclusiva del Estado?.
Por ello, señalaron que ?en los últimos tiempos la exaltación de los particulares y los autoconvocados, entre otros, ha atrasado más o menos 200 años el reloj político-institucional de nuestras frágiles democracias?.
Ante esa situación, no dudaron en señalar que ?la derecha conservadora ha reaparecido con una fuerza que muchos creímos sino desaparecida, por lo menos atenuada. El eje del discurso de la derecha es la apropiación sin límites de bienes materiales y la acción directa, sin mediaciones, para aplicar la ley que obviamente ha dejado de ser para todos igual?.
Y agregaron que ?una vez que la ley queda en manos de los particulares lo mejor que puede hacer la política, como representante del bien común, es desaparecer, porque sólo entorpece las iniciativas de los hombres de bien?.
En tal sentido, se mostraron molestos con ?la voluntad de los ricos que donan cuando quieren? y la ?arbitrariedad? del Estado que pretende cobrarle impuestos para mantener escuelas, hospitales, caminos, acción social, etc?.
?Claro es que los hijos de los ricos no van a escuelas públicas y por eso el Estado cuando sostiene escuelas públicas lo hace con impuestos que en este sentido no son ?arbitrarios?, si no fuera así, dependeríamos de la voluntad de los ricos para tener salud, educación, viviendas populares, caminos y luego también dependeríamos de ellos para elegir representantes y votar?, le sumaron.
Y sostuvieron que ?ese estilo de vida y de gobierno que reivindicó el señor Blanco Villegas en Tandil, el sábado, mientras era aclamado por buena parte de la clase política de nuestra ciudad?.
En referencia al protagonismo político que han asumido las reivindicaciones del campo, en compañía de figuras públicas como las del intendente Miguel Lunghi y el propio Villegas, lanzaron más advertencias.
?Tandil ha sido, en los últimos tiempos, un escenario privilegiado de ese fenómeno de servilidad de la clase política frente a los poderes económicos más descarnados?, señalaron por ello.
Y además marcaron que ?en el reclamo que hizo Blanco Villegas en su discurso que las donaciones les sirvan para la eximición de sus impuestos queda al desnudo el espíritu del benefactor?.
?Nuestro Intendente, legal y legítimamente elegido por el pueblo de Tandil fue colocado en el lugar del otro emprendedor particular, sin Estado. Imaginamos que quienes votaron a Miguel Lunghi lo hicieron pensando que iba a representar a todos los ciudadanos de Tandil, es decir a servir, a todos los ciudadanos de Tandil como dijo Blanco Villegas en su discurso ser public servants?, agregaron.
Por último, marcaron que ?en eso estamos de acuerdo, el problema es que la mayoría de los ciudadanos de Tandil no tenemos la plata para donar un hospital y exigir que se llame definitivamente Juan Pérez, por ejemplo?.
Pero al mismo tiempo se interrogaron: ?¿Qué destino le cabe a una sociedad que hace voluntariamente una opción por los ricos, le arma un gran acto para celebrarlo y aplaude al patrón que, proponiéndose como un ejemplo, le da lecciones de vida??.*
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