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Tandil tiene su primera editorial independiente, un sueño que se gestó con un libro bajo el brazo

Se trata de Opoponax. María Salceda, Natalia Draghi, Daniel Fernández, Gisela Giamberardino y Rocío Liébana son los mentores y directores del proyecto. Buscan crear espacios para publicar distintos géneros.

El Eco

Con diversos íconos a lo largo del tiempo que fueron afianzando la idea del proyecto y su germinación, nació formalmente Opoponax, la primera editorial independiente de la ciudad. Así, María Salceda, Natalia Draghi, Daniel Fernández, Gisela Giamberardino y Rocío Liébana gestaron un sueño, eligieron su nombre, definieron su línea editorial y proponen una oportunidad para distintos géneros.

Tal como describieron, el proyecto de esta editorial tiene varias génesis, “alguna en forma de suspiro en un atardecer, otra más lúcida con mates, café y anotaciones, y todas con charlas y emociones”. Sin embargo, aseguraron que no pueden dejar de nombrar un momento que los juntó y les renovó las ganas de trabajar cerca, alrededor de y con libros: “la experiencia de organizar Minga, la primera feria de editoriales independientes”.

Con una identidad bien determinada, los creadores explicaron que esto es en parte el sueño de un mundo con otro lenguaje y con otras palabras. “Quizá con otras prácticas de lectura y de escritura que permitan tanto dar cuenta como prefigurar vidas por fuera de los regímenes de opresión”, manifestaron.

Lo cierto es que Opoponax se abre camino en Tandil con su ópera prima, el libro de poemas de Liébana, que está cargado de atrevimientos e incentivos y se llama “Cumbia lenta”.

Minga y otros disparadores indiscutibles

Allá por marzo de 2019 se llevó adelante, en el Centro Cultural Universitario, Minga, la primera feria de editoriales independientes, que puso en letras la actualidad social y económica con el lema “Oye como ladra el lenguaje de la frontera”.

El concepto asignado fue como para ir entendiendo la necesidad de un cambio tanto en los circuitos y las propuestas culturales en Tandil, como en los “temas” y estilos o géneros que se publican y comercializan.

“En ese momento nos juntamos quienes hoy hacemos Opoponax y también lo hicimos desde referencias institucionales como la Biblioteca Popular Juan Antonio Salceda, que hoy contiene el proyecto Librería la Bullanga; algunas áreas y programas de la Unicen y obvio articulamos con distintos actores de la ciudad porque siempre apostamos a fortalecer el espíritu y las acciones colectivas”, explicaron.

El equipo entiende que Minga llegó para quedarse, considerando el grado de participación y las repercusiones que generó, como por ejemplo las “micro Mingas” que llevaron adelante en el bar Macanudo, que les permitieron seguir proponiendo espacios de lecturas compartidas y promocionar autores.

Por otro lado, resaltaron que una experiencia fundamental es “la gran y creativa” apuesta que viene haciendo La Bullanga, librería Itinerante, desde hace cuatro años, a nivel local y regional.

“Natalia y Daniel (Draghi y Fernández, fundadores de la librería y parte de Opoponax) han participado en ferias y espacios de distintas dimensiones y características, incluso académicos, de la economía social, encuentros temáticos, relacionados a feminismos y disidencias, marchas y plazas”, precisaron sus pares.

Entonces, garantizaron que esas decisiones de dónde estar y con qué materiales han ido definiendo un espacio de creatividad, de lucha y resistencia a través de la palabra y las ilustraciones, lo que se advierte como una apuesta novedosa en Tandil y la zona, que quieren seguir viendo crecer.

Más allá de esto, Salceda, Liébana, Draghi, Fernández y Giamberardino revelaron que también los aúnan algunas preocupaciones del contexto y se permiten pensar y actuar opciones y acciones que den cuenta del mundo social en todo su brillo y también con todas sus  contradicciones. En esos recorridos se vienen encontrando los cinco, y así también surgió la editorial.

El nombre, una reivindicación de 1964

Además de un árbol, Opoponax es el título de la primera novela de Monique Wittig, publicada en 1964 en Francia, y que aun habiendo obtenido el Premio Medicis, hoy casi nadie conoce. Para los editores, allí hubo una “operación de no memoria” que quieren invertir y de paso invitar a recuperar no sólo esa obra, sino todo el universo y la propuesta “wittigiana”.

Explicaron que Wittig, quien murió en 2003, es una “lesbofeminista” que participó de las discusiones del estructuralismo francés, que fundó el primer grupo de lesbianas radicales en Francia (llamadas tortilleras rojas), que a la vez participó de varias performances políticas.

“Se ha dicho que Wittig es una feminista ‘avant la lettre’, en cierto sentido Opoponax es una editora, avant sus libros impresos. La soñamos, elegimos nombre, definimos línea editorial y proponemos colecciones diferentes para distintos géneros”, afirmaron.

A todos ellos les gusta la insistencia de dicha escritora por intentar desestabilizar el lenguaje, evitando las marcas de género, una estrategia de perversión textual, que fue profundizando a lo largo de “Las guerrilleras” o “Borrador de un Diccionario para las Amantes” y de la que se nutren hoy las propuestas queer y, en general, los feminismos críticos.

Detallaron que estos son los que denuncian “clivajes de opresión” (raza, clase, género) y que señalan otros regímenes “disciplinadores como el capacitismo y el especismo”, que jerarquizan las existencias y que hasta dividen aquellas legítimas de aquellas bastardas.

Las claves del lenguaje

Siguiendo con la autora francesa y la inspiración que en ella encuentran, destacaron que su propuesta política, “en realidad parte de su propuesta poética, o viceversa”, conocida sobre todo a través de algunos ensayos cortos, “es central para entender el heteropatriarcado como un régimen político y económico. Pero no se queda ahí explicándonos, Wittiig en una movida original para su época y para la actualidad, busca el desmantelamiento del género a través del lenguaje”, exclamaron.

Enfatizaron, además, que propone al lenguaje como el primer contrato social y que a través de él circulan marcas de género que dejan señas en el cuerpo social. Estas señas son efectos concretos del lenguaje en las vidas de las personas, y por eso en sus obras pretende “des-heteronormativizarlo”.

“Nos proponemos el ejercicio de nombrar sin normativizar, sin disciplinar, de recibir y hacer conocer autores con vidas y obras descentradas del régimen heterocispatriarcal, o al menos en esas búsquedas”, consignaron. Lo mismo con autores descentrados de las metrópolis, cuyos escritos den cuenta de miradas parciales “sin pretensiones universalizantes” y de experiencias situadas en contextos que se entienden como degradados, poco visitados por los éxitos.

“Creemos además, que la mente-hetero (en palabras de Wittig también) ha inundado la música, la literatura, el cine, todas las expresiones culturales. Hemos crecido escuchando y mirando historias heterosexuales, monogámicas, binarias, sexistas, teñidas de amor romántico que muchas veces naturalizan hasta las violencias y los ninguneos”, contaron.

En este sentido, fundamentaron el porqué de recuperar voces y experiencias, “porque existen, porque son bellas, porque reflejan y aspiran a las libertades”. Los cinco que están en el proyecto sueñan y hacen Opoponax, y parafraseando a la artista Susy Shock aseveraron: “No queremos más ser esta humanidad”. “¿Cómo se hace? Haciéndolo. Por eso nos juntamos”, concluyeron.

 

Cumbia Lenta, en las palabras de su autora

“Cumbia Lenta es un libro de poesías que surge del envalentonamiento mutuo con la editorial, de atreverme a mostrar lo escrito y de incentivar a animarse, a confiar en el rincón propio, tanto de la escritura como de la edición.

Y en ese sentido somos un grupo de amistad y compañerismo en donde abunda la confianza y las ganas de proyectar. Este libro abre la colección “Misma Kalaña”, así que estamos a la búsqueda de otras voluntades que se quieran mostrar, sabiendo que podemos explorar la salida del closet de la literatura.

La poesía en Cumbia Lenta tiene mucho de sentires que entrecruzan lo urbano, la militancia feminista disidente y los mambos propios de mis 30. Tenía ganas de publicar, seleccioné varias cosas y con el equipo editorial trabajamos en pulirlo, en ver de darle una integralidad en el diseño y la ilustración.

Estamos actualmente con la preventa del libro, y esperamos en poco tiempo estar compartiendo la noticia de su presentación”, compartió Rocío Liébana.

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

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