Tandil tiene una deuda con Jorge, el vecino que vive en una carpa en Pierrone al 1400
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A los 58 años, Jorge Rebollo está absolutamente solo. De profesión payaso y globólogo, vive al estilo de los crotos, con la cultura del no tener nada como única máxima. Y todo le resultaba bastante bien hasta que enfermó.
Allí entraron en acción Alba y su esposo, quienes lo llevaron al Hospital y lo acompañaron en su tratamiento. Jorge fue operado y estuvo dos meses viviendo con sus vecinos, ya que requería de una dieta especial.
Otra vez en su ámbito, con la cruel realidad del frío y los trastos viejos acumulados durante tres décadas, Jorge accedió a cambiar y aceptó la posibilidad de pasar el resto de su vida en una casa digna.
Ante esa inflexión reveladora volvió a entrar en acción Blanca. Con ayuda de otra vecina de la cuadra, inició la campaña en Facebook “Ayudemos a Jorge”. El objetivo es juntar materiales de construcción para levantar la vivienda del reconocido payaso de esta ciudad.
Los que puedan ayudar deben llamar a Alba al 154-351583 o acercarse a Pierrone 1420.
Dar es dar
El Eco de Tandil se enteró de este caso a través de Red Solidaria, que compartió el enlace de Facebook con la impactante foto del precario hogar de Jorge como fondo. Enseguida, Blanca se animó a utilizar este medio como nexo entre aquellos que quieren ayudar y el que más lo necesita.
Blanca conoció a Jorge cuando, junto a su marido, se radicó en Pierrone 1420, hace sólo cuatro años. “Un día mi esposo estaba cortando leña afuera y lo vio. El siempre fue una persona muy educada, pero tiene ese vivir. El iba a salir en bicicleta y un vecino le preguntó cómo estaba, y le contó que se dirigía al Hospital. Cuando mi esposo lo escuchó, le ofreció llevarlo”, relató.
Tardaron varios minutos en convencerlo y cuando llegaron a la guardia, Jorge estaba deshidratado. El diagnóstico fue que tenía una piedra en el hígado, entonces le colocaron un stents, estuvo internado y le recetaron una dieta estricta para poder operarlo.
“Cuando él volvió, no podíamos dejarlo. Hablé con mi esposo y lo llevamos a una habitación de mi casa. Mi hermana me dio una cama, colchón, sábanas. Me ayudó mi familia y lo teníamos aquí. El tenía que mantener una dieta y esperar un mes para retirarle el stents. Además, después fue operado de vesícula”, resumió Alba.
Jorge estuvo dos meses viviendo con sus vecinos. Finalmente, superó la intervención quirúrgica y le extrajeron 27 piedras de su aparato digestivo. Los médicos del Hospital se mostraron sorprendidos porque nunca se había sometido a controles de ningún tipo ni había sufrido patologías graves.
Sin nada
“Anoche casi no dormí”, confió Alba haciendo referencia al frío y pensando que su vecino yacía dentro de una precaria carpa. Su máximo temor es que pueda contraer neumonía o padecer alguna infección.
Es que superado el cuadro de salud, Jorge estuvo algunos días en una habitación que le cedió un amigo, pero pronto regresó a su triste realidad: el húmedo chaperío y un toldo que poco lo protege de las inclemencias del tiempo. No tiene baño ni otras comodidades.
Si bien es muy difícil que asimile un cambio en su forma de vida, Alba y su marido hablaron con él, le explicaron que tiene que limpiar su terreno debido a la gran cantidad de chapas y basura, y a la proliferación de ratones.
Así, a partir de su enfermedad, Jorge accedió a que Alba gestione ante la comunidad, el Municipio, políticos o empresas materiales para construirle una casa digna. El se comprometerá a mantener limpio el lugar y a cuidar su salud.
Sin ayuda oficial
Alba consideró que las asistentes sociales del barrio nunca visitaron a Jorge, pese a que ella fue a pedirles colaboración para sacarlo adelante.
“Estuve hablando con la asistente social de la salita del barrio General Belgrano para que me diera materiales para hacerle una habitación y me dijo que por las tierras, que pertenecían a la firma Los Charitos, no lo podían ayudar”, explicó la vecina.
Cerrado el camino oficial, a Alba no le quedó otra que recurrir a la colaboración de la barriada. Le pidió ropa a una vecina (es talle 42 y también calzado) y ella le propuso lanzar la campaña por Facebook para juntar ladrillos, arena, cemento, cal, maderas para el techo, chapas, ventana y una puerta. Además se va a necesitar colaboración en la construcción.
Una de las opciones podrían ser los bloques que fabrica el Municipio y que tienen como finalidad la ampliación o mejora de viviendas para familias socialmente vulnerables.
Este sería el primer paso para saldar la deuda con Jorge, el payaso, ese personaje que le arrancó miles de sonrisas a los chicos y que hoy necesita una mano para poder salir adelante. u
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