Tassara presionará por el transporte y pidió que el Municipio favorezca a los estudiantes
Actualmente consolidada como una pujante institución académica, hoy la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicén) cuenta con una matrícula de 12 mil estudiantes, 79 carreras de grado y pregrado, 19 ofertas de postgrado y una estructura científico-tecnológica de laboratorios e institutos propios, en la que trabajan más de 630 investigadores.
?Los 35 años que cumplimos son fundamentales de recordar, porque aquella Universidad privada (no como entendemos hoy a la definición, sino con los aportes de gente de Tandil, comunitaria) no podía seguir creciendo y tenía dificultades de funcionamiento. De hecho, hubo movilizaciones ciudadanas de todo tipo, porque se sabía que la crisis de la Universidad era muy seria. Recuerdo que en el rectorado, los que éramos estudiantes y docentes cantamos el Himno para impedir remates. Conseguir la nacionalización fue casi una epopeya?, contó el actual rector, Roberto Tassara.
El contador consideró que con este hecho la Unicén quedó asentada como ?una Universidad regional al servicio del desarrollo. Fue una culminación importante del Gobierno, a través del ministro Jorge Taiana (padre), los senadores Juan Carlos Pugliese y Fernando De la Rúa y el diputado Carlos Auyero. El 9 de octubre de 1974 salió la ley de creación, y se inició una normalización, que la hizo el rector de aquel momento, Raúl Cruz?.
-¿Cuál es el mayor capital tras estos 35 años?
-Lo más importante son nuestros recursos humanos. Eso nos va a permitir seguir creciendo en la dimensión que en el siglo XXI tienen las universidades, que incluye no sólo a la formación sino también a la conciencia crítica que siempre tuvieron y al compromiso social en pos de trabajar por la inclusión.
-Está a poco de cumplir un año al frente del rectorado. ¿Cómo atravesó la Universidad este período, con un contexto social y económico adverso y también dificultades internas, como el déficit presupuestario?
-Cuando asumí, teníamos un déficit de seis millones de pesos, más los compromisos asumidos en 2008, como lo es el comedor de autogestión, la apertura de los primeros años de la educación secundaria básica en Tandil y Olavarría, en los dos colegios; la carrera de Turismo y los años que faltan de la Escuela de Ciencias de la Salud. Fue muy activa la búsqueda de financiamiento. Obtuvimos el compromiso firme del Gobierno nacional, que cubrirá ese déficit original.
-También se avanzó en materia de infraestructura.
-Sí, tenemos una deuda interna en lo que respecta a la construcción, que vamos a empezar a zanjar. Se obtuvieron 6,7 millones del Ministerio de Infraestructura para comenzar la biblioteca en el Campus. Y las residencias universitarias son otro tema crucial para la retención estudiantil, así como la Facultad de Derecho, en el Campus de Azul, y la mejora y la ampliación de la Escuela Superior de Ciencias de la Salud en Olavarría, porque la carrera de medicina requiere de espacio. Hemos obtenido, gracias a la acción del intendente (José) Eseverri, la donación del inmueble, que está valuado en un millón de dólares, mediante el voto unánime del Concejo Deliberante. Es un lugar muy bueno, toda una manzana, donde funcionaba el Policlínico Ferroviario.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl problema
del transporte
-Uno de los objetivos que se planteó para su gestión fue acortar el tiempo de los estudiantes dentro de las facultades. ¿Cómo se trabajó este año al respecto?
-Hay dos vías. En este año recién se está diseñando cómo será el programa. Y las carreras que tienen que acreditarse en Coneau (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria), las ingenierías, tienen que analizarse en ese marco. En simultáneo, estamos preparando el trabajo para el resto. También ayuda a esto el sistema de becas. Y si logramos las residencias, los costos serán menores, y se reducirá la necesidad de que los estudiantes tengan que trabajar.
-Creo que puede también incluirse el precio del transporte, un tema en el que la Universidad intentó, a principios de año, intervenir en el Concejo Deliberante y no tuvo éxito.
-El transporte es el tema más difícil de resolver, porque no tenemos elementos para actuar. La concesión, el control y el precio son potestad del Municipio. Nosotros lo que podemos hacer es peticionar y ahora, que se van a volver a concesionar las líneas, estamos trabajando en eso, pero prefiero no adelantar demasiado. Es un tema en el que la Universidad ha colaborado, a través del profesor (Pablo) Lotitto, para analizar los recorridos, un tema clave para definir los costos y el precio del boleto. El recorrido y la frecuencia son dos elementos que tiene que tener en cuenta el Municipio. A mayor recorrido y menor frecuencia, mayores serán los costos. Habrá que evaluar cuáles son las necesidades de la población. Si la frecuencia en lugar de ser cada 8 minutos pasa a ser cada 10, ya hay un ahorro del 20 por ciento.
-¿Es imposible el aporte monetario de la Universidad, como pidieron algunos concejales oficialistas?
-Más que imposible, creo que no tiene sentido y no es lo que corresponde. Nosotros tenemos el sistema de becas y los comedores para ayudar a nuestros estudiantes. La educación superior es hoy tan importante como la educación básica. Si estamos hablando de inclusión, sería bueno que se aportara a través del precio del boleto para los universitarios. La Universidad y el grueso de los estudiantes aportan muchísimo al producto bruto de Tandil. Somos, lejos, la institución que más aporta como ingreso neto. Alrededor de 180 millones de pesos anuales, entre presupuesto y financiamiento, suman 1.800 millones de pesos en 10 años. Sería bueno que desde el Municipio se tuviera en cuenta esto. Los estudios universitarios deberían ser favorecidos.
Los fondos
de la minera
-Uno de los temas por el que las universidades del país estuvieron en el centro de la escena fue el vínculo con la minera catamarqueña La Alumbrera, que tiene a un directivo procesado por la contaminación que la firma genera. ¿La Unicén aceptó los fondos?
-Sí, este año le corresponden cerca de 800 mil pesos. Los fondos empezaron a llegar el año pasado. En esa distribución, la primera, participó el ingeniero (Marcelo) Spina y no hubo observaciones de nadie. De estas nuevas utilidades participé yo y tampoco hubo ninguna ponencia en contra. Hay que aclarar que el dinero no es de La Alumbrera. Y que por recibir el dinero, no compran a las universidades. La empresa que otorga los fondos es Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio.
-Que es propiedad del Estado nacional, la provincia de Catamarca y la Universidad Nacional de Tucumán.
-Exactamente. Esta empresa se crea en 1958 por una ley de la Nación, durante la presidencia de Arturo Frondizi. En el estatuto, se reglamentan las utilidades para las universidades, que serían distribuidas cuando la de Tucumán terminase de construir su complejo. Como no había demasiados fondos, la empresa hizo una unión transitoria con La Alumbrera. Con el paso del tiempo, esta empresa recuperó su inversión por el vínculo, la Universidad de Tucumán terminó las obras y comenzaron a entregarse las partidas para las universidades. Este Consejo Superior lo aprobó por amplia mayoría y todos los rectores del país estuvimos de acuerdo en que no nos compran la voluntad. Si hay que hacer algo por la preservación del medioambiente, que lo deben hacer las autoridades de control, todas las universidades nos hemos ofrecido a colaborar. *
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