?Taty? Ribak: Constantes vigentes de su escultura
En el marco de la retrospectiva ?Tiempo de hierro?, realizada por la artista plástica ?Taty? Ribak, el próximo sábado, a las 19.30, quedará inaugurada, en el Museo Municipal de Bellas Artes, la muestra de esta excelente escultora.
Licenciada en historia del arte, de la Universidad de Buenos Aires, investiga sobre escultura y cine. Presenta ponencias en congresos internacionales de semiótica desde el año 2002.
Fueron sus maestros el pintor Horacio Butler y el escultor Leo Vinci. Actualmente, realiza esculturas lineales y de chapa en hierro directo.
Entre los años 1978 y 2008 desarrolló más de 70 muestras en Argentina, Brasil, Estados Unidos y Francia. Exhibió en galerías de arte, museos, organizaciones culturales y ferias internacionales.
Daniel Crosa del diario El Heraldo, en el año 1989, dijo sobre su obra: ?Debemos pensar, inexorablemente, en la fuerza misteriosa que mueve la mano de un creador, al enfrentarnos con las extrañas esculturas que ?Taty? Rybak ha ordenado didácticamente en esta exhibición.
Desarmando la falsa sensación simplista que posiblemente inspiren estas obras lineales, de rápida lectura matérica: No son piezas de un pasado reciente proyectadas hacia el hoy, sino una armoniosa conjunción de belleza y símbolos totalmente modernos que aceptan, eso sí, un firme compromiso con lo mejor del arte anterior.
En ninguna de ellas hay una añoranza gratuita de lo pretérito; de aquel que le antecedió, ?Taty? Ribak toma sólo lo que ?resta?; lo válido la estructura compositiva en sí, es decir, lo vigente, lo eterno.
Los cuerpos y significantes se transforman de este modo en geometría, como una suerte de victoria absoluta de lo individual e inteligente.
Observando las imágenes de Rybak ve que sobre el esfuerzo y las tensiones que crean una angustia desbordada, con inquietudes liberadoras en casi todas las piezas. La característica más destacada de la obra de esta artista, es una, es sin duda la majestad ?en su sentido más genérico- que de ellas se desprende, presente en su materia y en el tratamiento plástico. Tarea fragmentaria, pues estamos delante de una realizadora, que no completa jamás un cuerpo, como si fuera una entidad demasiado compleja de totalizar; actuando como un médico en una intervención quirúrgica riesgosa: Separa, oculta y deja librada a nuestra contemplación la zona que, con seguridad, más nos entusiasma, en la que más tarde se ensimismará penetrándola y reparándola, enriqueciéndola con escasos elementos…?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUna experiencia estética
A ?Taty? Rybak no le importa mucho completar o agotar una escultura, le basta con sugerir, como lo hiciesen los egipcios o los incas, o en nuestra época Curatella. Le interesa, sí, el manejo controlado de la mente del observador. ?El uso inductivo de las facultades que nos diferencian de los monstruos?, refirmaría Nietzsche.
El arte descarnado de ?Taty? Rybak tuvo la oportunidad de viajar extensamente por el mundo y de ese modo asimilar enseñanzas escultóricas en sitios tan distintos y disímiles como Tanzania y Mahaballpuram, en el sur de la India.
En realidad, su técnica podría ser definida como una especie de caligrafía escultórica, los volúmenes y espacios que maneja son completamente inmateriales, sólo sugeridos mediante el uso de alambre metálico, a través de un delicado juego de líneas. Es una solución tan original como compleja ?en su simplicidad- de los problemas que resuelve, en algunos casos, con resultados sorprendentes.
El arte puede ser terapéutico, no en sí mismo, sino en la forma que lo instrumentamos. Ya sea creando la imagen o contemplándola, ambas maneras que suponen que el yo ha dado un paso al costado, aunque sea por un instante, surgiendo el ?nosotros? participativo en donde reinan los valores, no los objetos.
Es decir que el ?objeto estético? surge en el campo del valor belleza, campo donde alcanzamos la conciencia contemplativa antes de la conciencia perceptiva.
La obra de ?Taty? trasciende el objeto perceptual para sumergirnos en una experiencia estética que nos conecta con el mundo africano, con una belleza hasta ahora extraña a nuestra cultura occidental y nos integra a la fuerza vital de ese mítico continente.
Llama la atención que este trasporte de la conciencia haya provocado en ?Taty? Rybak temas como el de la fertilidad, tan arraigado a los rituales africanos, que a todos nos conmueve por su energía esperanzadora.
La sobriedad sugestiva de las imágenes nos posibilita salir de cualquier intento de apropiarnos del objeto y cargarlo de atributos sociales y personales.
Más bien invitan a la contemplación participativa de su fuerza vital y transparente belleza (?).
Esta propuesta que permanecerá en galería hasta el 15 de septiembre, contará en su cierre con la presencia del curador senegalés Boubacar Traore. *
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