Teatro Cervantes: la delincuencia y la justicia
Señor Director:
Como profesional de la ciencia jurídica y por ello parte del mecanismo de la administración de Justicia, en situación tan desastrosa para la historia y la cultura de Tandil, luego de haberse perdido el valiosísimo y más que centenario inmueble de la sede y departamentos de la Asociación Española de Socorros Mutuos, principal sostén económico de la entidad, y ahora se haya puesto en juego la vida de otro también centenario monumento a la cultura de Tandil, el teatro Cervantes, pues la venta de su fondo equivale a mutilar su propio destino según lo informaron técnicos del teatro Colón de Bs. As., es mi deber de conciencia como vecino y ciudadano pedir disculpas a los vecinos y a la ciudad de Tandil pues uno de los órganos más importantes del foro local, la fiscalía, no responde a los requerimientos de justicia de nuestra sociedad: antes del presente hecho existen muchos precedentes que dan señales inequívocas de ello.
Sirva de ejemplo la suerte corrida por un vecino a quien aconsejé recurrir con urgencia a la fiscalía cuando me comunicó que extraños le estaban destruyendo el techo de una vivienda de su propiedad y no los podía parar, y a la semana, luego de acreditar su legítimo derecho, me preguntó cómo seguía el proceso porque la destrucción ya llegaba al piso.
Y luego vio cómo, quien lo atendiera en la Justicia, asesoraba públicamente al usurpador cuando por una orden del juez federal se allanó su inmobiliaria, y luego padeció la presunta desaparición de su expediente en un incendio y finalmente la infecundidad de su acción de resarcimiento.
Y como a ése, pido disculpas a un montón de vecinos a quienes envié a la fiscalía en busca de justicia y recibieron respuestas semejantes, incluyendo en la nómina a Rodolfo Gárate.
Pero ahora las consecuencias de este desmanejo son más graves. Hace ya más de un año que, respondiendo a requerimientos de mi deber legal y a graves inquietudes de vecinos formulé una denuncia penal relacionada con el gobierno de la Asociación Española de Socorros Mutuos, formándose la causa ?Calvo, Oscar Antolin s/ estafa? i.p.p. nº 351/10 por ante la Fiscalía a cargo del Dr. Morey. Narré en la misma todas las vicisitudes que finalizaron con la venta de la sede, señalando gran cantidad de irregularidades, comenzando por mi exclusión de hecho de las reuniones de comisión directiva, a pesar de mi cargo de vicepresidente y con mi hermano Eduardo los ?únicos? que invirtieron mucho dinero para salvar al Teatro, pagué hasta cuotas que debía Manuel Martínez Martínez, y que hasta hoy me adeuda.
Denuncié que fueron despreciados mis experimentados y victoriosos servicios profesionales gratuitos como asesor jurídico, y se contrató a otro letrado mediante el pago de un importante sueldo mensual, cuando la institución estaba económicamente comprometida.
Tengo al respecto noticias que no se recuperó dinero del importante deudor ?Medis- y que se habría perdido cuanta contienda judicial se le inició. Detallé el dinero que había ingresado a la institución y lo que Martínez pretendía reintegrarle a su cliente señor Armani, u$s 50.000 más; puntualicé el carácter de encargado de cuidado de bienes que ejercía Martínez respecto de Armani, el empresario; acompañé documentación arrimada por vecinos según la cual Martínez antes de la venta de la sede tenía importantes deudas con dos instituciones bancarias multinacionales con sucursal en otra ciudad y contemporáneamente a ella fueron canceladas.
Ofrecí importante prueba documental, pericial, informativa, el testimonio de muchos vecinos de Tandil que aportarían mucha luz sobre los hechos. Mostré la maniobra llevada a cabo por los miembros de comisión directiva no renunciantes para excluir de la asamblea que aprobó la venta de la sede.
Puntualicé en detalle las normas civiles, penales y administrativas cuya violación aparecía prima facie evidente y la posible configuración de delitos de defraudación, asociación ilícita y otros. Pero la causa fue archivada. Más aún, en los primeros días de éste año yo fui víctima de idéntica maniobra, y fui excluido como socio para evitar mi voto en la asamblea.
Es indiscutible que la trayectoria de conducta de Martínez no es la correcta. Sin embargo asiste razón a Martínez cuando se queja porque la multitud lo calificó de ?ladrón?. No resulta ni conveniente ni correcto que, ante la pasividad de la Justicia, los vecinos, en emergencia extrema, deban salir a la calle a oficiar de acusadores: para ello la sociedad sostiene a un alto costo un órgano especializado que además de deber atender ?de oficio? las inquietudes de la sociedad debe garantizar el derecho de defensa de los denunciados. Esta vez Tandil no perdió su Teatro por cuatro votos ?eran necesario doce para ello- pero se impone evitar que se reitere el intento en lo futuro. Intervenir y desarticular esta máquina, la calificación de delincuencia es competencia y deber de la Justicia.
Oscar Antolín Calvo
DNI Nº 5.387.430
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailMás de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios