Teléfono descompuesto
?¡Déjeme espacio para el acuerdo! Después, no se descarta nada?. Carlos Fernández sintetizó ante el periodista de este medio la sensación que invadía al Gabinete en las horas previas a la reunión de hoy.
Sin embargo, el senador electo no se atrevió a ahondar en lo más profundo de este subrepticio cambio de planes desde la esfera provincial. De seguro, optó por no esmerilar el diálogo con declaraciones de neto tinte político.
Claro está que el Gobierno bonaerense viene jugando al teléfono descompuesto. Se nota que le gusta, o le queda cómodo. O las dilaciones facilitan sus intereses.
La explotación minera es una de las muestras de los vaivenes de un Scioli que hace rato no acierta una. Ni en su apuesta por Kirchner, ni en su relación con el campo, ni en su demagógica y tardía batalla en favor de la salud adolescente.
Preocupado en hacer equilibrio sobre un delgado cordel, el Gobierno provincial sigue postergando temas clave, como el futuro de las sierras de Tandil. Scioli había dado su palabra. Que, a estas alturas, no vale mucho.
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