Temas y lectores
Inseguridad, otro debate
Señor Director:
La inseguridad en Tandil, ¿no merece otro tipo de discusión?
Casi de manera espasmódica de acuerdo al incremento del índice delictivo, aparecen funcionarios policiales y comunales cuidando su quinta y su responsabilidad en el tema.
Cuando pasan dos días sin hechos resonantes, el tema no se toca, no se discute y seguimos como si nada pasara.
Estamos ante un Gobierno comunal, que jamás quiso tomar ni una cuota parte (que les corresponde por gobernar el distrito ) del tema.
Municipios comprometidos con el flagelo (que sé que es amplio, pero que no me interesa, porque vivo acá y mis hijos viven acá) firman y se comprometen, mientras en Tandil promocionamos las fotomultas, y la tercera o cuarta inauguración de un mismo espacio (Limache por citar sólo un ejemplo).
Escuchar hablar al responsable de seguridad de la comuna, a veces, da pena, sólo cuenta los litros de nafta que entrega a la policía, y de las cámaras de monitoreo ¿dice algo? ¿Han dado los resultados esperados? ¿Bajó el delito? No. Pero de eso no se habla, porque los que lo sufrimos somos los vecinos. Vecinos mayores, atados, golpeados y maltratados; una señora que tiene su comercio y trabaja a destajo para que vengan y le lleven varios días de ganancia; en nuestro barrio, gente por arriba de los techos todos los días; nuestros hijos llorando de miedo y quienes por momentos debemos ausentarnos a trabajar, lo hacemos rezando para que no pase nada porque parece que es Dios el único que nos puede ayudar.
Ahora eso sí, no vayas a circular a 10 kilómetros por hora a 10 metros de tu casa, llegando en tu vehículo sin el cinturón de seguridad colocado porque aparece un inspector municipal y te hace una multa de 600 pesos porque representás un peligro latente vaya a saber para quién… Si para las arcas municipales que no pueden parar de recaudar con la falta de tarjetas de estacionamiento, y ahora las fotomultas y etc., etc., etc.
De prevenir y educar no se habla y como si todo eso fuera poco, una vez que llenan las arcas, las utilizan de manera dudosa, porque más allá de las necesidades -que las hay- tenemos un funcionario procesado por malversación de fondos públicos por primera vez en Tandil. (Podríamos hacer una fiesta con cohetes para inaugurar esto también ¿o no?). A pesar de no ser el primer funcionario rozado por un hecho de corrupción de este Gobierno municipal, en nuestra comarca es verdaderamente inédito.
Cualquier persona informada si lee o habla con sus vecinos, coincide en que hay un espacio comprendido entre calles Sarmiento, Avellaneda, Santamarina y Buzón que ha sido record de hechos delictivos en los últimos meses. ¿El titular de la Seccional Primera no tiene nada para decir? ¿No tiene nada para hacer ?
La gente por miedo y por impotencia, a veces y en forma apresurada, habla de connivencia policial con el delito y no creo que así sea, pero si podemos hablar de ineficiencia, los resultados dicen eso.
No quiero que la gente descrea de las instituciones y sus hombres; no quiero que la gente piense en la justicia por mano propia; no quiero gente que pida la pena de muerte; no quiero que haya otra muerte en esta ciudad por la inseguridad; no quiero pibes que elijan el camino del delito por falta de oportunidades, por la influencia de la droga que también hay que combatir (y el doctor Molinero y su equipo solos no pueden); no quiero abuelos golpeados y atados en una época de sus vidas en que merecen una digna tranquilidad que premie el esfuerzo de los años.
Quiero una fuerza policial trabajadora, responsable y que se gane la consideración que alguna vez tuvo; quiero un gobierno local que de una vez por todas se haga cargo de los problemas más allá del discurso; que prevenga, que eduque y que no sólo piense en recaudar y malgastar. Tandil lo merece, nos estamos alejando a grandes pasos del lugar soñado.
La inseguridad merece otro debate a nivel local. Serio. Responsable. Profundo.
Respetuosamente.
Javier Levigna
DNI 16.168.705
Belgrano al 1300 (“lugar inseguro”)
¿Qué pasó con nuestros jóvenes?
Señor Director:
La rayuela, el partido de potrero, el yo-yó y las bolitas, ¿dónde están? ¿Qué pasó? Los cambiaron por el faso, la birra y el porro, que alguno que otro de vez en cuando pita.
Se perdió la inocencia, la pureza y la cita en la esquina. Todo por un puñado de cosas que más que divertir, lastiman.
¡Pobre juventud! Qué pena me da, queman las etapas en vez de vivir la vida a pasos, de niño a adolescente.
Pero la culpa no es de ellos, sino de la otra generación, que de estar restringidos se pasaron a la liberación.
¡Qué pena me dan! Porque se creen que lo saben todo pero en realidad, se olvidaron de las formas y del modo.
Se creen que todo se arregla con plata, una moto o ropa de marca. Pero se olvidaron del amor, de escuchar, los límites y la reprensión.
La familia se derrumbó; ya no existe la comunicación, la cambiaron por la computadora, el Facebook o la televisión.
No todo está perdido, sólo hemos de pensar y reflexionar, que no por seguir la moda que a veces no está mal, ya todo está.
Vivimos en un mundo de mentiras y egoísmos sin igual, pero lo podemos revertir, si hacemos caso al que a este mundo de la nada lo hizo surgir.
Si tomamos conciencia de todo esto, ayudemos a nuestro hijo a ser feliz y que no viva la vida de cualquier modo.
Nora Molinero
DNI 11.738.936
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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