Teresita Arancibia dejó la actividad de ciudacoches y dijo que ?la calle es una de las mejores maestras?
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Teresita Arancibia, más conocida en esta ciudad como la “Globera”, se despidió ayer “para siempre” de la calle, tras 52 años de trayectoria en la venta ambulante y como cuidacoches.
Su historia en las aceras de Tandil arrancó cuando tenía sólo 7 años y desde entonces vivió “buenos, malos y regulares momentos”. Los últimos 32 años los atravesó cuidando automóviles en la Terminal y en la Plaza Independencia, pero quiso dejar la actividad para dedicarle más tiempo a estudiar abogacía y porque entiende que su modo de ganarse la vida no es compatible con la carrera que eligió.
A la hora de realizar un balance de este medio siglo, Teresita se inclinó por un “positivo, porque la calle es una de las mejores maestras que uno puede tener”.
En la última década, la “Globera” terminó la primaria –había abandonado en quinto grado- y la secundaria, realizó un curso de secretariado jurídico y en marzo de 2011 arrancó la carrera de derecho en una universidad privada.
La despedida
En el encuentro de ayer estuvieron su hija Diana Alonso y los cuidacoches que trabajaron día a día con ella en la Plaza Independencia: Angel Denicolay, Manuel Ramón Alonso, Hernán Romero, Ricardo González, Alejandro Oruezábal y Miguel Arias.
Teresita contó su historia y anécdotas; luego, convidó a sus compañeros con un refrigerio y por último le entregó su uniforme a Manuel Alonso, “quien toma mi parada, es el más antiguo, mi sucesor, para que siga mis mismas pisadas”, dijo.
“Llegó el día de la despedida, y las despedidas son un poco alegres y un poco tristes. Tristes porque me voy a dejar de contactar con muchos hábitos y con muchos compañeros, de compartir un mate o una conversación”, expresó emocionada, en diálogo con este Diario.
También confió que a la vez está contenta, “porque considero que es un paso más hacia la victoria, el que tanto esperaba, y con la ayuda de Dios espero salir adelante de todo esto. Sé que voy un paso adelante porque voy camino a la abogacía que es mucho más que ser cuidacoches, y ése era mi objetivo”.
Por otro lado, se consoló afirmando que seguirá visitando la plaza para tomar un mate, porque “para mí siempre van a ser mis compañeros, un poco mis hermanos. Cuando perdí a mi mamá, ellos supieron estar en mi dolor y ellos han sido compañeros realmente”.
Además, reivindicó que nunca vuelvan a intentar erradicar a los cuidacoches de las calles y paseos: “Deseo que eso deje de ser por mis compañeros que quedan, yo no voy a volver nunca más a la calle a trabajar, si Dios quiere; pero a mis compañeros les deseo lo mejor, que se acaben los conflictos”.
Por último, evaluó que su parada en calle Belgrano “siempre fue muy fructífera y hasta el día de hoy, si no me retiro por esta carrera, en realidad hubiera seguido toda la vida porque deja algo de plata, pero necesito todo mi tiempo para estudiar”.
Alegría y
emoción
Por su parte, Angel Denicolay, representante de los ciudacoches, expresó que “me alegro de que ella pueda el día de mañana hacer la carrera que quiere para su vida” y consideró que Teresita Arancibia “lo va a lograr por como es ella espiritualmente”.
Explicó que unos 28 cuidacoches están anotados ante el Municipio, aunque en Semana Santa trabajaron entre 100 y 120 personas.
Tras 20 años en la actividad, Denicolay se mostró satisfecho, porque “he luchado mucho por la gente, he peleado, he conseguido chalecos, he conseguido muchas cosas del Municipio, hemos tenido reuniones. Siempre la peleamos para seguir adelante” y se alejó ya con una compañera de trabajo menos en la Plaza Independencia.*
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