Testigos & Confesiones: Yamila Toledo, quíntuple campeona de fitness
-Tengo que empezar con una confesión que podría ser la de muchos: no sé qué es el fitness.
-La traducción es acondicionamiento físico, pero en una competencia de fitness se evalúan un montón de cosas de la mujer: la simetría del cuerpo, otra parte es coreográfica y otra lucir ropa de noche.
-¿Cuántos mundiales has ganado?
-Cinco. Y cinco torneos europeos. Y un Miss Universo de fitness. En karate también tengo un montón de títulos, pero en el mundo del fitness fui un ícono porque nadie consiguió siete títulos en un solo año.
-¿No creés que la mayoría en la ciudad te conoce más por tu físico que por esos títulos mundiales?
-Y… (suspira).
-A lo mejor otra sería la historia si las conquistas fueran en un deporte más conocido.
-Creo que me pasó eso por estar en Tandil y ser misionera.
-¿Cómo es eso?
-En 2009 me llamaron para la entrega de los premios Movediza y me puse muy contenta, pero fue llamativo porque me dijeron 'te queremos hacer un reconocimiento y queremos que bailes' y le expliqué al que me llamó que si bailaba la gente no iba a entender. Era como subir a una vedette a bailar al escenario.
-¿Te sentís un poco ignorada?
-Y… no sé, pero me gusta lo que hago; entonces no busco que me reconozcan. En realidad los que no me reconocen son las autoridades y los directivos de empresas porque si bien hoy soy una atleta profesional, esto no es como el tenis, no tiene grandes sponsors. Pero la gente común valora el esfuerzo y me quedo con eso.
-¿Las mujeres también?
-Sí. Debe haber quienes no me quieren, pero yo veo una mujer linda y lo digo, no empiezo con eso 'ah, pero está toda hecha'.
-Justamente esa sospecha también debe pesar sobre vos. Te imaginarás qué se pone en duda…
-Si mis glúteos son naturales o con implantes.
-¡Sí!
-(Carcajada) ¡Hasta hay foros de gente de fitness que discute si hice photoshop o tengo implantes! Ninguna de esas cosas. Son totalmente naturales. De hecho me hice, a propósito, una placa para que se vea que no había nada. Lo importante es lo que pasa con la gente cuando me conoce. Yo sé que siempre entro por los ojos, pero cuando me conocen se sorprenden porque no imaginan que detrás de eso hay un bambi.
-Es que semejante figura y esa musculatura intimidan, ¿acaso no buscás eso, intimidar?
-Nada que ver. Por mi historia de vida me gusta que la mujer no dependa del hombre, pero soy un oso de peluche. Nada que ver mi carácter con lo que muestran las fotos.
-Hablaste de una vida complicada. ¿Qué pasó?
-(Silencio) He sufrido. Detrás de cada elección hay una historia de vida: cuando yo tenía 15 años parecía de 18 y muchos trabajos los tuve que dejar por 'invitaciones' que no correspondían. Luego hice muchos años de terapia y hubo una conclusión.
-¿Cuál?
-Me dediqué todos estos años a trabajar mi cuerpo para convertirlo en un cofre que guarda algo sólo para quien yo quiero. Porque hay una realidad: mi físico pone un parate a cualquiera. No se animan a encararme.
-Justo te iba a preguntar sobre eso. Pero me dio miedo.
-(Carcajada) ¡Preguntá tranquilo! La gente piensa que a mí me encaran todos los hombres, pero de hecho no se acercan porque piensan que me voy a buscar alguien que se dedique a lo mismo que yo.
-Algo así como que a la campeona de fitness sólo deben gustarle los fisicoculturistas.
-¡Para nada! A mí me gusta el hombre que mira a la mujer y el fisicoculturista tiene un ego tan grande que no mira a otro. La belleza y la delicadeza son femeninas. El hombre bonito no me conquista, el hombre tiene otras cosas para entrar. A mí me conquista hablando.
-¿Quedamos entonces que los tandilenses son ultra miedosos?
-Digamos que la mayoría. ¡Voy a morir soltera en Tandil! (carcajada) Tendré que volver a Misiones…
-¿No temés al futuro, cuando los músculos ya no tengan tanto vigor?
-Cuando el cuerpo no tenga todo en su lugar hay un montón de cosas para hacer. Me encanta la psicología y voy a estudiar a distancia. Además siempre le enseño a mi hijo: no hay que abandonar los sueños. En algún momento él va a volar y yo no me quiero quedar de fregona en casa diciendo 'mirá lo que me perdí' o 'dejé de estudiar porque fui mamá'; eso es lo más fácil, echar la culpa afuera.
Igual, aunque yo no muestre más el físico, siempre va a estar así porque es una elección de vida.
-¿Vos decís que a los 70 vas a seguir siendo diosa?
-Si la vieras a mi mamá te responderías solo. u
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Cuando no alcanza con ser segunda
Competir, en términos de fitness significa subirse al escenario, y en el caso de Yamila Toledo (misionera de nacimiento, tandilense por elección desde hace una década) el desafío de ir hacia las tablas en dos semanas en la lejana Eslovaquia implica ir a buscar su sexto título de campeona mundial durante 6, 8 y 10 de octubre.
Por eso, entonces, se levanta a las cinco de la mañana a entrenar y cumple al pie de la letra con una dieta que no la deja tentarse siquiera con una pequeña masita que viene junto a un café sin azúcar.
-¿La estética es más importante que cualquier placer cotidiano?
-Yo creo que todos nos queremos ver bien estéticamente. Tengo alumnas que dicen 'no, a mí no me importa el físico' y es mentira. Porque el físico dice cómo estás. Y cuando uno se ve bien, te da seguridad. Y además me gusta romper barreras: cuando piensan que no puedo, me gusta demostrar que si quiero, lo puedo hacer.
-En términos de sacrificio ¿no será demasiada inversión?
-No, porque más allá del entrenamiento, el fitness muestra lo que es realmente una mujer: tenés que ser aguerrida -para poder entrenar-, constante -para mantener una dieta- y arriba del escenario mostrar la parte femenina, la sensualidad. Todas las facetas.
-O sea, viajás para ser campeona sí o sí.
-A eso voy.
-Te has acostumbrado a ganar.
-Sí, la gente cree que porque una es campeona está más relajada, pero en realidad cuando arranqué todo esto era algo inconsciente, lo hacía por amor al deporte, y sigue siendo por amor al deporte, pero entonces nadie esperaba nada de mí. Ahora es como que el segundo puesto a la gente no le sirve. Y a mí tampoco. u
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