Testigos & protagonistas: Carolina Ortega
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La historia es por demás conocida, tal vez la más conocida de los últimos tiempos. Ella está en su trabajo del Congreso y le avisan que entraron a robar en la casa de su madre. Desesperada, toma un taxi. En su preocupación tardará muchos minutos en darse cuenta de que el conductor conoce demasiado bien el trayecto hacia Temperley porque es su padre, quien había abandonado la familia hacía 30 años, cuando ella sólo era una niña.
La protagonista se llama Carolina Ortega y es también la autora del best seller de 2015, “Taxi”, que agotó su primera edición en cuestión de semanas y va por la segunda impresión.
Pero lo que no se sabe tanto es que Ortega es una vieja conocida de Tandil -sus abuelos vivieron en Fulton y nuestra ciudad era para ella “la gran urbe” en su infancia veraniega- y que en el episodio que cambió su vida en 2014 un tandilense fue un eslabón esencial para la conformación del fortuito encuentro.
Lo cierto es que ha desfilado por todos los medios (desde Susana Giménez hasta Mirtha Legrand pasando por cientos de programas de TV y radios) y el impacto no cesa. “En algunos momentos digo bueno, me parece que ya está. Pero inmediatamente llega un mensaje diciendo ‘te vi’ o ‘te escuché’ desde la radio más recóndita del planeta”.
-Y ahora te venimos a ver desde Tandil. Que no es un lugar recóndito en tu vida.
-¡No! Mi abuelo materno era ferroviario. Mi familia estuvo en Fulton, muy cerquita de Tandil.
-Tandil siempre estuvo cerca.
-Siempre. Mi abuelo era jefe de estación y era ‘la ciudad’ para nosotros. Ellos iban a Tandil al médico, a las celebraciones (como Semana Santa) y yo iba de campamento. Tandil era nuestra referencia, una etapa muy linda. Hace poco me tocó volver y me encontré con que la ciudad que conocía ahora es una mega ciudad. Increíble.
-En el libro mencionás amigos de Tandil como personajes claves de la historia.
-Es que de hecho el que me empujó a salir de la oficina aquel día fue ‘Carlino’, Carlos Mansilla, porque estábamos los dos en el despacho (en la Cámara de Diputados) y ni bien me avisaron me dijo ‘andá, andá tranquila, Carito’, justo la noche que se debatía la reforma de la Justicia y había un lío terrible en el trabajo.
-Hasta el último detalle se ordenó para que sucediera aquel suceso.
-Todo. Fueron un montón de cosas. Por ejemplo podría haber pedido un remís ya que ni siquiera pensaba pasar por mi departamento, pero como ningún cajero tiraba plata y me acordé que tenía algo de dinero en casa paré ese taxi ahí…
-Y cambió tu vida.
-Sí, el reencuentro con mi viejo me cambió la vida.
-Desde hace meses vivís, sin que baje el ritmo, lo que sería el paraíso para la gente de la farándula o los políticos: la fama y el espacio que dan los medios. ¿Es tan lindo? ¿Por qué muchos se desviven?
-Es particular. Pero como yo nunca me planteé hacer esto entonces no lo veo como una necesidad, ni me genera conflictos, lo tomo como lo que es: una historia muy extraordinaria pero que le pasó a una piba común.
-Otro tandilense, René Lavand, decía: ‘Hay dos cosas que me molestan: que me pidan autógrafos y que no me pidan autógrafos’. ¿Tenés miedo a que pase todo este boom?
-Ja, ja, ja, Lavand decía eso porque él era extraordinario, en mi caso sólo la circunstancia fue extraordinaria. Entonces contarla, si ayuda a alguien más, bienvenido, nada más. En el libro lo dejo en claro: no fueron años fáciles, abandonar un chico no es gratis, ni para el que abandona ni para el abandonado. Sólo fue contar la experiencia y si le sirve a alguien, bienvenido sea.
-La historia quedó con puntos suspensivos.
-Y sí, se va construyendo. En estos 30 años no nos buscamos. Ni yo lo busqué a mi viejo ni él a mí. Pasó lo que pasó, ¿qué expectativa le voy a poner entonces por delante?
-¿Se hablan?
-Sí, claro. Una vez a la semana nos hablamos y nos tenemos al tanto de nuestras cosas.
-Otro rasgo excepcional es que la historia se hizo súper conocida porque la contaste por Twitter.
-Todo empezó ahí.
-¿Qué hubieras dicho si leías una historia así?
-No hubiera creído. ¡Hubiese dicho que era una novela! (risas). De hecho algunos decían ‘esto es un invento’ y la verdad los entiendo, porque si no fuese que me tocó vivirla a mí, hubiera pensado en una fábula.
-Pero fue real y muy fuerte.
-Muy fuerte. Es el día de hoy que todavía me emociona.
-Pese a que el inicio, el disparador, fue un hecho feo porque estaban robando en casa de tu mamá.
-Eso fue lo más significativo, porque a partir del reencuentro hubo un correlato de cosas buenas: gracias a él se dio la posibilidad de abrir mi propia consultora, algo que tenía como un sueño muy lejano. Y escribir, que siempre fue un hobby para mí, pero jamás imaginé presentar un libro. Ahora muchos me dicen ‘¿y cuándo viene la segunda parte?’.
-¿Cuándo viene la segunda parte?
(Risas) -No sé si habrá una segunda parte. Tengo que vivir 30 años más. u
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Asesora, escritora, candidata
Experta en comunicación, redes sociales y medios, Carolina Ortega se desempeñaba como asesora del diputado Felipe Solá cuando vivió el famoso reencuentro con su padre arriba de un taxi.
Hasta entonces su trabajo consistía en impulsar la figura de otro, pero ni bien vivió aquel episodio y decidió contarlo por Twitter fue tal la fama que se le disparó que hoy la protagonista es ella: será candidata a ocupar una banca como legisladora en Buenos Aires por el Frente Renovador, acompañando la postulación de Guillermo Nilsen como jefe de la Ciudad.
Por esos y otros tantos motivos se confiesa una eterna agradecida de la política. Y la gratitud incluye haberle permitido reencontrarse con Tandil tras los años de la infancia donde la ciudad “era un lugar clave en nuestro entorno familiar”.
El regreso sucedió en 2013 (incluso estuvo en Eco TV, apuntalando a los candidatos locales del massismo) pero eso pocos lo deben recordar. Y la chica que no para de aparecer en TV y que hace poquitos días no tuvo más remedio que rechazar una propuesta de Gente para aparecer fotografiada junto a un padre, que prefiere mantenerse en el anonimato, recuerda al detalle esa fría campaña del invierno de 2013 junto a Beatriz Fernández, Carlos Mansilla y Juan Manazzoni.
“La pasé fantástico”, asegura. “Me encantó ir y me encantó que haya sido en campaña, por el contacto con la gente, porque pude hablar con los vecinos y las organizaciones y sobre todo recordar las calles, los barrios. En esa etapa tuvieron un papel fundamental Roberto Mouillerón y Carlos Mansilla”, evocó.
Sin embargo, pocas semanas después de esa gira proselitista, decidió renunciar a su trabajo y optó por sentarse a escribir la historia que cambió su vida. “Pasé por todos los estadios, me agarré gastritis, sufrí. Pero al final resultó catárquico, porque pude resolver un montón de cosas”.
-Tantas que ahora volviste a la política, pero del otro lado. Ahora sos vos la candidata.
-Sí, pero es una patriada, la hacemos muy artesanalmente, caminando, hablando persona por persona, a la vieja usanza, no hay grandes actos ni nada y me gusta que sea así. Lo hago porque es una pasión y porque la política para mí es una palabra que no tiene ninguna connotación negativa. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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