Tirador serial: la familia Marcenac está indignada por la suspensión del juicio
En una carta enviada a Télam y titulada “El crimen de Alfredo Marcenac, un caso paradigmático que evidencia la ineficiencia de la justicia argentina”, Adrián Marcenac y Mónica Bouyssede, aseguran que “no hay experiencia más dolorosa e inhumana que el asesinato de un hijo” y “la injusticia cuando se trata de sancionar a los culpables de su muerte”.
“Sentimos que estamos en las manos de una justicia ineficiente, inepta, corrupta en muchos casos, que nos condena no sólo a sufrir por los procesos burocráticamente interminables de un juicio, sino que además, rara vez llega a condenar a los responsables de los crímenes que se cometen”, opinan.
“El asesino Martín Ríos acribilló a balazos a nuestro hijo e hirió a otras personas que caminaban por la calle Cabildo al 1700, el 6 de julio de 2006 a plena luz del día. Este mismo asesino, es responsable de otros tres atentados con armas de fuego”, explican.
Señalan que “sus padres y el perito de parte argumentaron que Ríos estaba loco” y que “un grupo de profesionales del Cuerpo Médico Forense y un grupo de jueces `compraron` esa versión, inadmisible para cualquier funcionario responsable”.
“Lo cierto es que este asesino, al que el Juzgado Civil 26 consideró `civilmente insano` (…) evidentemente fue capaz, entre otras cosas, de hacer los trámites ante el Renar, comprar dos armas de fuego, adquirir las municiones, limar la punta de las balas para que causen daños irreversibles en las víctimas, cometer cuatro atentados en la vía pública, escabulléndose sin ser detenido en ninguno de los cuatro tiroteos que efectuó”, dicen.
Los padres de la víctima recalcan que “a pesar de todo el daño que ha hecho el asesino Ríos, la justicia argentina sigue sin imputarlo por sus crímenes, aún a sabiendas que es sumamente peligroso y que es capaz de volver a matar, sin ninguna culpa”.
Luego, los Marcenan enumeran a quienes ellos consideran “corresponsables” en el crimen de su hijo y critican el hecho de que no recibieron la sanción correspondiente.
“Los padres del asesino Ríos, quienes conociendo que su hijo era violento y adicto a las drogas, cultivaron su afición a las armas. No les cabe sanción según la justicia, porque el asesino es mayor de edad”, explican.
Afirman que al “médico traumatólogo Mark Garret que expidió el certificado de aptitud psicofísica” para que Ríos pudiera ser tenedor de armas, “la Sala 4 de Casación Penal lo benefició con probation de unas horas de trabajo gratis en el mismo hospital en el que se desempeña y una irrisoria multa de 1.500 pesos”.
Además, cuentan que si bien fueron retirados de sus cargos “dos años más tarde”, los funcionarios del Renar firmantes en el otorgamiento del certificado de legítimo usuario de armas, José González y Fabián Pereyra, “no tienen ninguna sanción penal”.
Responsabilizan también al “director a cargo del Renar cuando le otorgaron la tenencia a Martín Ríos” y al “Estado Nacional”.
Luego mencionan a “los funcionarios judiciales que a su criterio “han actuado con impericia, liviandad e irresponsabilidad” y permitieron que el caso “hasta hoy esté impune”.
Nombran a “los psiquiatras María Cristina Zazzi, Diego Hardie, Javier Cabello, Juan Badaracco y Jorge Kiss y la psicóloga Norma Miotto, profesionales del Cuerpo médico forense, que `inventaron` la esquizofrenia del asesino Ríos para que no fuera a juicio”.
También acusan a los dos fiscales que pidieron el sobreseimiento de Ríos en distintas causas: Mariano Solessio, a cargo de la investigación de los hechos de Capital, entre ellos el crimen de Marcenac; y Diego Molina Pico, de San Isidro, -el mismo del caso María Marta García Belsunce-, que tenía a cargo la causa por la portación ilegal de arma cuando fue detenido en Vicente López.
Apuntan también a “los jueces Ana Dieta de Herrero, Carlos Bruno y Alfredo Rizzo Romano, integrantes del Tribunal Nº 12 que declararon a Ríos inimputable” en el primer juicio y a la jueza Norma Abou Assali, del Juzgado Civil 26 que dictaminó la insanía.
Asimismo, critican a “la jueza Angela Ledesma, integrante de la Sala III de Casación Penal, quien `prefirió creer` la mentira de la esquizofrenia de Ríos, a pesar de que los otros dos jueces del Tribunal (Eduardo Riggi y Liliana Catucci) dictaminaron de manera clara y contundente, que se discutiera en un nuevo juicio”.
Por último, los Marcenac se preguntan qué pasará con los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 26, que la semana pasada suspendieron el segundo juicio a Ríos.
“La suspensión ¿será una medida dilatoria más? ¿Alguien investigará el accionar de los funcionarios mencionados más arriba? (…) ¿De una vez por todas como repiten de manera vacía los funcionarios judiciales, será Justicia?”, finaliza el texto.
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