?Todavía no cerré las puertas del seleccionado?
A meses del Mundial de Italia, Leandro Maly no descarta volver a vestir la camiseta del seleccionado argentino de vóleibol.
Al tiempo que reconoce que calzarse nuevamente la celeste y blanca no es, hoy por hoy, una obsesión para él.
A ello, su amistad con el basquetbolista Mario Ghersetti y su retiro, Maly se refirió en el segundo tramo de la extensa entrevista realizada con El Eco de Tandil:
-¿Te despediste definitivamente de la selección nacional?
-No. Hace unos cuantos años que vengo rechazando convocatorias, pero cada año es diferente. Uno siempre trabaja para estar en la selección, pero ocurre que tienen que darse ciertas condiciones. Uno, con más de 30 años, de pronto no acepta algunas situaciones que sí acepta alguien de 20. En mi caso, que tengo cierta experiencia, suelen ser factores determinantes para estar o no.
-¿Qué tipo de factores?
-Por ejemplo, yo tengo casi 34 años y no puedo entrenar siete horas por día durante cinco meses y comerme todos los torneos. Debería priorizar ciertas cosas, claro que después eso depende de cada técnico, si está dispuesto a aceptarlo o no. Yo creo que tranquilamente puedo estar en la selección. Pero no es mi prioridad, mi prioridad es seguir jugando porque me encanta lo que hago. Pero lo que te da de comer es el club, no la selección, la cual te puede dar un mayor roce internacional y una exposición más importante, algo que yo ya no necesito.
-¿Con Javier Weber hablaste respecto a esas condiciones?
-Ultimamente, no. El tiene sus ?quilombitos? con su club, en Bolívar. Quizá cuando empiece la temporada de selección se pueda charlar algo. Hoy no pienso en eso.
-¿Descartas la posibilidad de jugar el Mundial de este año?
-No, para nada, justamente se juega en Italia. Sería lindo en lo personal poder estar, aunque no es algo que me quite el sueño. Entre las distintas categorías, jugué para la selección durante 15 años, y si bien se extraña, el gusto me lo di. Tengo muy lindos recuerdos de cosas que se han logrado.
-¿Te puede jugar en contra el hecho de haberte negado algunas veces?
-Depende de cada técnico. Uno inteligente buscará lo mejor que tiene a su disposición. Hay que ver qué idea tiene el entrenador. Porque de pronto puede utilizar el Mundial para foguear a los más chicos, algo que es respetable.
-¿El mejor momento de tu carrera fue en la selección?
-Sí, en los Juegos Olímpicos de Sydney, en 2000. No teníamos un súper equipo, pero éramos un plantel que venía trabajando junto desde Atlanta ?96. No éramos favoritos, pero sí un equipo compacto. En la consideración, estábamos en el grupito del medio, por debajo de los favoritos, como Brasil, Rusia, Yugoslavia e Italia, y por encima de los últimos. Nos tocó una zona terrible, con Brasil y Estados Unidos. Y después, en cuartos, dejamos afuera a Brasil, fue una satisfacción inmensa. Veníamos jugando bien, sólidos, éramos un equipo parejo, sin estrellas salvo Marcos (Milinkovic). Complicábamos porque hacíamos formaciones extrañas dentro de la cancha y teníamos un entrenador muy bueno (Carlos Getzelevich), que sacaba lo mejor de nosotros.
-¿Qué recordás del choque con Brasil?
-La veíamos súper complicada, a ellos les faltaba Nalbert que era una de sus figuras, pero tenían un reemplazante que también era una bestia. Empezamos a jugar, nos soltamos rápido sabiendo que teníamos una oportunidad poco frecuente. Estar en los cuartos de los Juegos Olímpicos, con la chance de dejar afuera a Brasil, no es de todos los días. Nunca sentimos la presión de ir ganándole, con lo que eso significaba, y terminamos derrotándolos 3-1. Fuimos como el ?cuco? de ellos, porque ya les habíamos ganado en Atlanta. Después, estuvimos muy cerca de pasar a la final, perdimos un partido muy cerrado con Rusia. Ese torneo es el mejor recuerdo que tengo de mi carrera en el voley.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailGhersetti, un amigo
Desde otra disciplina, la carrera deportiva de Mario Ghersetti adoptó un camino similar al de Leo Maly.
El basquetbolista nació en otra ciudad (Comodoro Rivadavia) pero de pequeño se radicó en Tandil, se formó en Unión y Progreso y sus condiciones lo llevaron a progresar hasta competir en Italia.
-¿Cuál es tu relación con Mario?
-Mario es un fenómeno. El verano pasado nos cruzamos de casualidad, después de unos 15 años sin vernos. Nos conocíamos de Unión y Progreso, él desde el básquet y yo en el voley, cuando éramos muy pibes. Nos encontramos y nos hicimos muy amigos, hablamos muy seguido, el otro día lo llamé para gastarlo por el calor que hace acá en Argentina y el frío que él tiene que soportar en Italia. Tenemos una relación bárbara y ahora que yo voy para Italia seguramente hablaremos todos los días y nos juntaremos lo más seguido posible.
El retiro
-¿Hasta cuándo?
-Hasta que el físico me aguante. Hoy, no tengo dolores, sí los tenía a los 24 ó 25 años. Actualmente, en lo físico estoy mucho mejor que hace 10 años atrás. Lo complicado a esta edad es recuperarte de una grave lesión. Cuando recién empezás y sos joven, podés darte el lujo de estar un año sin jugar, a mi edad es más difícil. Podrás volver, pero no va a ser lo mismo. Lo que hoy me podría frenar es una lesión severa, que demande una operación o algo por el estilo.
-¿Tenés el deseo de retirarte en algún lugar en particular?
-No, no tengo preferencias respecto a eso. Me voy a retirar el día en el que no consiga club. Cuando no haya un equipo interesado en Maly, diré ?hasta acá llegamos?. Habrá que aceptarlo y no me quejaré de nada, porque el voley me ha dado más de lo que podría haberme imaginado.
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