Trabajadores de la Oncca responden a la intención de Mauricio Macri de cerrarla
El desembarco de Mauricio Macri, el sábado último en Tandil, dejó un título que no pasó desapercibido, sobre todo para el sector agropecuario. El jefe de Gobierno porteño y candidato a la presidencia de la Nación anunció que de llegar al sillón de Rivadavia, en su ?primer día de gestión firmaría un decreto de cierre de la Oncca?, organismo al que calificó de ?corrupto y clientelar?.
Ante ésta, y otras opiniones en el mismo sentido, los trabajadores de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario dijeron sentirse ?en la obligación de tomar postura?, la que decidieron hacer pública en las últimas horas. Su idea apunta a ?agrandar? la Oficina en el contexto de un ?Estado más fuerte?, que garantice el equitativo funcionamiento de los mercados de carnes, granos y lácteos?.
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Las razones
Los empleados de la Oncca consideran un ?despropósito? la propuesta de Macri, que apunta a cerrar ?lisa y llanamente? la Oficina. Y ofrecen una serie de argumentos para dar con tierra con esa idea.
En principio describen que más de 500 familias dependen del trabajo que día a día se realiza en el organismo, y consideran que las denuncias contra las circunstanciales autoridades no constituyen razón ni justifican la voluntad de eliminar controles y desregular los registros de operaciones comerciales, que tienen por objetivo fundamental garantizar el equitativo funcionamiento de los mercados de carnes, granos y lácteos. Al mismo tiempo, aseguran que ?los trabajadores y trabajadoras de la Oncca ejercemos nuestras funciones día a día con honestidad y profesionalismo, honestidad que sentimos es puesta en cuestión por aquellos que dicen ?es un bolsa de corrupción?.
Las consecuencias
En el mismo sentido, se preguntan qué pasaría con el comercio de carnes, granos y lácteos sin un organismo de control que regule y dé forma a las actividades de éstas cadenas; con los pequeños y medianos productores, si el Estado renunciase, como en los noventa, a intervenir a favor de un mayor equilibrio en esos mercados; quiénes serían los beneficiarios en un escenario de este tipo y cuáles serían las consecuencias y costos económicos, políticos y sociales; para concluir en que el nacimiento de la Oncca fue consecuencia de la disolución de las Juntas Nacionales de Carnes y de Granos, dejando la producción agropecuaria a la intemperie y bajo el control de los grupos que monopolizan las exportaciones.
Mejorar el organismo
Ya en tren de conclusiones, advierten que ?la desregulación y la ausencia de controles efectivos sobre el comercio interno y externo de la producción agroalimentaria es lo que subyace (y no se dice) al cuestionar la existencia y las funciones de nuestro organismo?.
Y aportan su mirada sobre lo que consideran que debiera pensarse a corto plazo. ?Lejos de pensar en cerrar este organismo pensamos que hay que fortalecerlo. Con una estructura propia que le dé autarquía económica y financiera; con una carrera administrativa que reconozca las especificidades de las tareas realizadas y los conocimientos específicos que esta actividad requiere; con los recursos económicos y humanos necesarios para realizar con más eficiencia y eficacia las tareas asignadas?.
Sobre esos lineamientos, se autocalifican como ?profesionales idóneos?, capaces de participar ?sin temor? de las polémicas que surjan. ?La Argentina de cara al Bicentenario se debe un gran debate sobre el rol del Estado frente a la producción, la distribución y el comercio de granos, carnes y lácteos. Nosotros estamos dispuestos a discutir. Sabemos de lo que hablamos. Pero, y sobre todo porque tenemos memoria, sabemos que ante la desregulación de los mercados los que ganan son los grupos económicos de siempre?.
Finalmente, se dicen ?listos para discutir? el futuro de la Oncca, en la creencia de que se necesita un ?Estado fuerte, que intervenga con criterio en la producción agropecuaria, con sentido federal, en defensa de los más débiles y orientado a lograr el bien común. Queremos un organismo mejor que el que tenemos, pero no creemos que para ello sea necesario ni dejar a 500 personas en la calle, ni entregarle la producción agropecuaria en bandeja a las grandes empresas que intentan monopolizar el mercado?.
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