Tras el trágico hecho, piden una vivienda para el matrimonio afectado por monóxido de carbono
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A un mes del luctuoso episodio que vivió la familia Etchevest Arriola en su domicilio de Uriburu al 1000, donde fallecieron los dos pequeños hijos del matrimonio, sus familiares solicitan una nueva vivienda para poder alquilar.
“No va a ser lo mismo ni fácil, pero de alguna forma tienen que salir, otra no queda”, dijo Irina Loubet Arriola, la joven de 19 años hija de Graciela Arriola, que halló a su familia aquella trágica mañana del 3 de junio.
A su corta edad y con una entereza que conmueve, encabezó un pedido para lograr que sus padres puedan comenzar una nueva etapa.
“En este momento necesitamos una casa nueva porque obviamente ahí no pueden volver”, señaló en relación a la propiedad alquilada.
Según indicó, el mercado inmobiliario en la ciudad se reduce a departamentos en complejos habitacionales: “Necesitan una casa amplia, con dos habitaciones para que mi mamá pueda mudarse”, explicó.
Su madre Graciela Arriola recibió días atrás el alta médica de la Nueva Clínica Chacabuco, tras permanecer poco más de una semana en terapia del Hospital “Ramón Santamarina”.
Luego de superar ese cuadro, su hija contó que se encuentra “en la casa de la abuela de mi novio, porque en mi departamento no entramos los tres”, puesto que la mujer “necesita estar continuamente con alguien” pero también “su lugar, con sus cosas”.
“Estamos tratando de buscar alguna casa que les quede cómoda y cerca del médico, porque se está haciendo chequeos todo el tiempo”, expresó.
Según contó la joven, Graciela Arriola “se descompuso” en medio de la noche y Adrián Etchevest “la bañó”. Además “se comunicó con una amiga para contarle que estaba descompuesta. Y eso fue lo que pudimos armar nosotros”, apuntó sobre el trágico accidente. Lo que sucedió después “no lo recuerdan” y al día siguiente “los encontré yo”.
La joven citó que de acuerdo a los peritajes “la pérdida del monóxido empezó a las 12 y mi papá a la señora la llamó a las 2.30 de la madrugada, entonces ya había una intoxicación”.
Por eso “a los médicos les parecía muchísimo que se hayan salvado después de tantas horas porque supuestamente un cuerpo puede aguantar cuatro horas”.
En el caso de Adrián Etchevest “pudo superar la neumonía y ahora hay que ver qué es lo que quedó bien. Por ahora parece que va bastante bien la situación a lo que podría ser y lo que todos esperaban, porque cuando entraron nadie nos daba esperanzas”.
El 3 de junio
a la mañana
En una entrevista con El Eco de Tandil, Irina Loubet Arriola recreó en su relato aquella trágica mañana del 3 de junio cuando descubrió el hecho en el interior de la casa que alquilaban en Uriburu 1000.
“Entraba a trabajar a las 6 de la mañana y Adrián tenía que ir a las 8 a abrir la puerta de la carnicería al empleado”, relató en un primer momento.
Ante la demora en la llegada, el trabajador comenzó a comunicarse con su jefe y posteriormente “se fue a la casa de mi papá y como no atendía, me fue a buscar”.
El matrimonio, según manifestó la joven “había comentado algo que quería viajar a ver a unos parientes”, entonces pensaron que quizás “se fueron y no avisaron a nadie, pero era raro”.
Fue en ese momento cuando “empecé a llamar al celular de mi mamá, mi papá y mi hermanito, y directamente me daba el contestador”.
El ingreso
Ante esta situación, se acercaron hacia el domicilio. “Golpeaba la puerta y nada; llamé al teléfono fijo y nadie atendía”. Fue allí cuando miró por la hendija de la cerradura y vio que estaba el vehículo de la familia estacionado en el interior de la propiedad. “A la tranquilidad que teníamos al pensar que se habían ido, empecé a pensar un montón de cosas”, dijo.
Luego de varios intentos más “llamé al celular de mi mamá y escuché que sonaba en la habitación. Y me agarró la desesperación porque estaban adentro y no me respondían”.
Inmediatamente “un compañero del trabajo me ayudó a levantar la persiana, rompimos el vidrio y logramos entrar”.
Lo primero que atinaron a hacer fue sacarlos de la habitación. “En un primer momento no reaccioné que podían estar mis hermanos en la otra habitación. Pero cuando vi a mi compañero levantando a mi mamá me di cuenta de los nenes”, contó la joven.
Así, fue hacia la habitación de los niños. Al entrar, vio que “el más chiquito se estaba moviendo y lo levanté mientras le gritaba al otro (al de 9) que no me respondía”.
“Salí corriendo con el de 5 en brazos y le pedí a mi compañero que lo sacara al otro, que yo no podía. Y me fui al Hospital con mi hermanito”, recordó.
“Tenía 5 años, era muy chiquito y tenía muy dañados los pulmones. Y el otro, según la autopsia, falleció a las 2 de la mañana”, dijo.
Hoy, la joven de 19 años se encuentra a cargo de la familia e intenta sacarla adelante. Quienes tengan una vivienda a disposición para alquilar o deseen colaborar con la familia pueden comunicarse al 154-218774. *
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PERMANECE INTERNADO EN LA CHACABUCO
Adrián Etchevest
salió de terapia
Tras permanecer casi un mes en el área de cuidados intensivos de la Nueva Clínica Chacabuco, Adrián Etchevest despertó y fue derivado a una sala común del centro asistencial privado donde avanza en su recuperación.
El lunes de la semana pasada salió del coma y comenzó a “armar su propia historia”, tal cual lo graficó Irina Loubet Arriola, quien contó que “sabe quién es, pero hay momentos que empieza a divagar”.
“No nombra ni pregunta sobre el último día. Tampoco pregunta porqué está internado”, expresó. *
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