Tras la operación, la semana próxima la pequeña Katherina terminará su tratamiento
A un mes de que concluyera el autotrasplante con éxito, la semana próxima Katherina será sometida a un tratamiento de rayos, como etapa final del tratamiento contra el cáncer.
Katherina y su madre, Viviana Etchevarne, están alojadas en la Casa Mc Donald´s, de la Capital Federal, desde que la niña comenzó con el tratamiento para recuperarse del padecimiento de cáncer, en el Hospital Italiano.
Ese lugar en el que permanecen, está destinado a familias de pacientes que se atienden en dicha institución.
“Somos varias familias, es una casa muy linda, donde hay muchos chicos, comparten juegos y un montón de cosas, pero la semana que viene si Dios quiere Katherina tiene que empezar con los rayos, que es la última parte del tratamiento, que dura aproximadamente entre un mes y medio y dos, y ya terminamos con todo”, explicó Viviana Etchevarne en diálogo con El Eco de Tandil.
La semana próxima deberán trasladarse a la localidad bonaerense de Pilar donde efectuarán la parte final del tratamiento, en el Hospital Austral. “Con eso terminamos, y Dios quiera que se termine toda la enfermedad”, recalcó.
“Estuvimos un poco asustados porque se le había caído un poco el párpado, y estaba con la boca mal, pero hicimos una resonancia y no hay gran diferencia con la que hicimos anteriormente. No es alarmante, pero cuanto antes le hagamos los rayos mejor, para terminar de sellar el tratamiento y tratando de que no vuelva esta enfermedad”, afirmó.
Según explicó la madre de Katherina, la obra social cubriría este tratamiento, pero ahora deben buscar un lugar donde alojarse en Pilar.
“A nosotros siempre nos ayudó mucho Dios, así que dejo todo en manos de él y la gente que nos ayuda siempre, porque de otra manera, no hubiésemos podido llegar acá. La ayuda que hemos tenido de la gente hizo que Katherina esté bien, viva y tratando de recuperarse y vencer esta enfermedad”, expresó.
Viviana Etchevarne agradeció especialmente a “Laura Garbellini, que nos ha dado una gran mano y también a la familia Vagnato, que hace un año y medio tuvieron la desgracia de perder a su hija y a pesar de eso me dieron mucho ánimo, y me dijeron que siga luchando. Fue muy reconfortante”.
“Tenemos que buscar donde parar allá. Es difícil y está todo muy caro, pero nosotros siempre estamos ayudados por todo el mundo, todos colaboran y sé que en el tramo final vamos a tener la bendición que tenemos siempre desde el principio”, aseguró.
Respecto al estado anímico de Katherina, afirmó que “está entre alterada y contenta, le cuesta todavía bastante caminar, pero igual quiere jugar a la pelota, tiene ganas de andar en bicicleta, quiere andar en patines, pero todo de a poco. El estar 35 días en una terapia con el tema del trasplante y salir a la vida así fue maravilloso. Los abuelos y el tío nos visitaron y fue una alegría muy grande para ella. Fuimos a la iglesia de Luján, justo estaban en misa y el padre la bendijo”. *
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