Tras permanecer fugado durante un año, fue capturado y condenado por abuso y corrupción contra una niña
Ahora, tras el juicio oral y público desarrollado en la sala de audiencias, los jueces Guillermo Arecha, Carlos Pocorena y Gustavo Echevarría, lo condenó a la pena de 14 años de prisión, considerándoloautor penalmente responsable del delito de “Abuso sexual con acceso carnal reiterado, agravado por ser cometido contra una menor de 13 años, aprovechando la situación de convivencia y ser encargado de su guarda y educación, en concurso ideal con corrupción de menores agravada”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún rezó el veredicto, el Tribunal encontró suficientemente acreditado que desde que la menor cumpliera ocho años y primeros días del mes de junio 2011, el acusado de manera sostenida con significación sexual y con la finalidad de desahogar su sexualidad abusó en múltiples oportunidades de la menor mediante tocamientos impúdicos en distintas partes de su cuerpo además de otras vejaciones sexuales, actos cometidos en la casa donde vivían ambos y cuando el resto de la familia no estaba.
Al ser escuchada en la Cámara Gesell la menor dijo que vivía con su mamá, el novio de ésta y sus hermanos.
Sobre el imputado, recordó que el trato con él era amable, la ayudaba a hacer los deberes, a veces les daba plata a ella y a sus hermanitos para comprar cosas. Afirmó que él “le hacía cosas feas”, “le tocaba…”, que esto pasaba casi todos los días. Al abordar esta cuestión, su discurso se hizo casi inexistente, respondiendo a las preguntas que se le formulaban únicamente con monosílabos o gestos con su cabeza.
Tras detallar los abusos detalló que eso pasaba en su casa mientras su mamá no estaba, porque se iba a hacer mandados y se llevaba a sus hermanos con ella.
Sobre los hechos referidos y la autoría que se atribuye a los mismos encontraron en los dichos de la menor su principal fuente probatoria. Sin embargo los jueces coincidieron en que la versión de la niña no se encontraba huérfana de otras circunstancias que permitieron considerar su confiabilidad y veracidad de sus afirmaciones.
En ese marco, se detalló que la versión proporcionada por la menor había sido dicha con anterioridad a distintas personas: su madre, el joven que vivía en su casa y la profesional que hacía su seguimiento donde la niña iba como lugar de contención. “Todos ellos recibieron en forma directa el relato de la menor y fueron todos coincidentes en lo sustancial”, se sentenció.
Así, se hizo referencia a lo expuesto por la licenciada María Eugenia Navarro, perito psicóloga de la Asesoría Pericial Departamental, quien aludió a la buena predisposición que demostró la menor a dialogar sobre aspectos de su vida, llegando a verbalizar espontáneamente situaciones que vivencia como conflictivas, sentirse rechazada por sus pares. Cuando se la indaga sobre los hechos que fue víctima, se inhibía, expresando que fue víctima de amenazas de muerte en relación a contar lo sucedido. Ya en la segunda entrevista la menor pudo superar esa retracción emocional logrando relatar los hechos denunciados.
El Tribunal le dedicó un párrafo aparte en reconocimiento a la psicóloga Marielos Iveth del Cid, quien al momento de los hechos se desempeñaba en la casa de contención y siendo su primera experiencia en abuso de menores mostró un esforzado compromiso de conocer la existencia de los hechos, brindar la necesaria contención profesional y acompañar personalmente a la niña en distintas diligencias que tuvo que concretar, “lo cual habla de una persona responsable y comprometida con la tarea que llevaba a cabo en la institución mencionada”, se puntualizó en el fallo.
Acompaña la conclusión de responsabilidad penal que en los hechos se atribuyó al imputado, se añadió el indicio de sospecha que emerge de su actitud de que luego de ser notificado de la formación de la causa de los hechos que se le imputaban, abandonó el domicilio donde habitaba, dejó su trabajo estable en la empresa, siendo al tiempo ubicado en la provincia de Chubut, refugiado y oculto, en un campo de difícil acceso en la localidad de Trevelín, habiendo omitido referir su nombre haciendo mención únicamente a su apodo “Palito” .
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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