Tras un año y medio detenido fue excarcelado Néstor Pico Díaz por falta de pruebas
Era cuestión de tiempo. Lamentablemente para el involucrado, demasiado tiempo. Un año y medio privado de su libertad por un abultado expediente de más de 400 fojas que, al decir de los hechos ventilados en el juicio, poco y nada se tenía en su contra. Su hasta ayer condición de imputado tuvo más que ver con la portación de un “famoso” apellido. Fama ganada a base de causas varias y algunas condenas ya purgadas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFinalmente, ayer se definió la situación procesal de Néstor Pico Díaz, quien había quedado detenido a los pocos días del violento asalto perpetrado al matrimonio Marchioni, en marzo del año pasado, en su casa de avenida España al 400. Y tal lo adelantado en éstas páginas, el desenlace no se hizo esperar. El propio fiscal en su alegato desistió de la acusación y el “sospechoso de siempre” fue excarcelado por disposición del juez Gustavo Agustín Echevarría.
La sonrisa del acusado no se hizo esperar al escuchar lo que planteó el fiscal, como tampoco las lágrimas de sus familiares, a modo de desahogo, por lo que no se cansaron de gritar como “una causa armada”, sin sustento y fundada en una vendetta de otrora amigos del sindicado, a quienes incluso no dudaron en señalarlos como los verdaderos responsables de aquel suceso delictivo.
Alegato
En efecto, clausurada la etapa probatoria, el juez dio lugar al fiscal Gustavo Morey para que expusiera su alegato, el cual estuvo signado por la resignación de entender que, si bien había quedado acreditado el hecho, no así la responsabilidad del que estaba sentado en el banquillo de los acusados.
Aclaró que Díaz llegó privado de su libertad al juicio, fundado en las pruebas que oportunamente se incorporaron a la causa, empero, reconoció que con el paso del tiempo y arribada a esta instancia debía contarse con certezas sobre su participación, parámetro que no se acreditó.
Al entender de Morey, todo quedó supeditado en el gobierno de la probabilidad, pero eso no alcanzaba la prueba para arribar a un grado de certeza.
A la hora de ir derribando las sospechas que llevaron a esta instancia, y que quedaron desestimadas en las audiencias, detalló primeramente que al actuar los delincuentes encapuchados y con guantes, pocos elementos hubo para poder reconocerlos. Por caso, añadió que ni siquiera las víctimas pudieron identificar o relacionar al sospechoso ni por su físico ni por la voz de los que profirieron las amenazas durante el atraco, detalle que fue corroborado en el intercambio espontáneo que se dio en el debate entre víctima y acusado.
También acotó que si Díaz hubiera sido el cuarto de los posibles partícipes del asalto, estaba en el marco de las probabilidades no comprobadas.
Ya analizando el hallazgo y posterior secuestro de la bolsa con elementos robados en el patio de su casa, el fiscal consideró también que quedaron muchas dudas al menos en cómo y cuándo llegó dicha bolsa, duda que obra a favor del imputado.
Si bien consideró que los testigos a favor del acusado en su gran mayoría no resultaron creíbles, sí al menos tres fueron contestes en ubicar a Pico Díaz en otro lugar a la escena del ilícito, sumando otro elemento a favor del sospechoso.
Sin más e insistiendo en que a lo largo del juicio quedó en evidencia que no había elementos certeros que probaran la autoría del sindicado, Morey desistió de la imputación.
Defensa
Ante semejante acto del ministerio público, poco quedaba por exponer ante lo innecesario de tener que defender nada ante el desistimiento, pero igualmente el doctor Carlos Kolbl quiso dejar sentada su postura a modo de reflexión.
Aclaró primeramente que lo que iba a decir críticamente no estaba dirigido al fiscal de enfrente, siendo que la pesquisa había estado a cargo de otro funcionario (Marcelo Fernández) y luego dijo sentirse obligado ética y moralmente a hacer algunas apreciaciones.
Calificó a la investigación como “pésima”, ya que privó de la libertad por más de un año y medio a un hombre por el sólo hecho de contar con antecedentes por hechos ya purgados.
Asimismo, refirió sobre el aporte que se hizo para direccionar la pesquisa a los verdaderos responsables del brutal robo, empero poco y nada se hizo para acreditar aquellas responsabilidades.
También dedicó un párrafo a la policía y los medios de prensa que rápidamente identificaron al sospechoso una vez aprehendido y quedó expuesto en un caso que a la luz de los acontecimientos quedó demostrado que nada tenía que ver.
Sin más, se dio por cerrado el debate como el mismísimo juicio, siendo que ante la decisión del ministerio público no quedó otra instancia al juez que ordenar la inmediata excarcelación del imputado, asunto que se resolvió minutos más tarde.
Pico Díaz esperó entonces que el personal de la penitenciaría le sacara las esposas para entrecruzarse en un abrazo con sus familiares.
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