Tras vivir el ?terror?, la víctima del asalto en la Rural pidió que los responsables ?paguen?
Tras vivir minutos “de terror” cuando tres delincuentes ingresaron al interior de su vivienda de Los Sauces al 200, en la zona de la Rural, el lunes a la noche, Claudio Alberto Echevarría relató a El Eco de Tandil cómo vivió el tenso episodio y cómo transitó el día después. Contó que fueron entre doce y quince minutos horribles, en los que recibió insultos y fue reducido, tanto él como su mujer, con tres revólveres apuntándolos en sus cabezas, temiendo por sus dos pequeños hijos.
El damnificado describió al barrio como “tranquilo” y aclaró que en los veinte años que hace que vive allí, nunca había vivido algo así. Habiendo capturado la policía a los cinco presuntos autores del violento asalto que lo mantuvo secuestrado en su propia casa por algunos minutos, pidió a la Justicia que los delincuentes “paguen”.
Echevarría describió que el momento que transitó el lunes por la noche “fue de terror, como cuando uno mira las películas. Esto fue lo mismo”.
Instantes previos a la irrupción de los asaltantes, contó que recién llegaba a su casa, alrededor de las 20.25, descargó el pasto porque es parquero, entró el tractor y las máquinas. Minutos más tarde, se encontraba conectando el celular cuando tocaron la puerta -dos veces- del galpón, ubicado al fondo de su casa y lateral a la entrada principal y fue ahí que “entraron estos sujetos”, recordó.
Quien abrió la puerta fue su esposa, que en ese momento “no caía. Pensaba que era el sobrino y como la abrazó, creía que era una broma, y ya cuando vio a la mujer y al otro con el revólver, ahí sí. La agarraron de los pelos, la zamarrearon y la tiraron al suelo, y a mí me pegó un culatazo el que me tenía encañonado y me decía: ‘No me mirés, no me mirés, me pongo nervioso, va a ser peor’”.
Recordó que “los tres estaban armados, a cara prácticamente descubierta, eran dos hombres y una mujer” que actuaron con “la forma que tienen ellos habitualmente, entran, te apuran, te encañonan, los tres con armas de fuego a la cabeza, ‘tirate al suelo’, decían, y una vez que te tienen atado nos dijeron: ‘¿Dónde está la caja?’, y les dije bien específicamente dónde para hacerla corta, para que se vayan, y les encargué nuestros hijos que por suerte para ese instante ya no estaban”, narró.
“Después de dos minutos que nos dijeron ‘dónde está la caja’, no sabíamos con mi señora pero ya los chicos se habían ido a lo del vecino y así habrán estado diez o doce minutos que se querían llevar el televisor, la computadora, el equipo de música; pero no les dio más el tiempo por lo visto”, detalló.
Los chicos
pidieron ayuda
Según relató, los delincuentes actuaron rápidamente, entre insultos y símbolos de violencia, amenazas de muerte, segundos en donde él y su señora pensaron lo peor pero afortunadamente sus hijos, de 12 y 7 años habían escapado por la puerta del frente hacia la casa del vecino, quien rápidamente dio aviso a la policía.
Mientras tanto, puertas adentro de la casa ubicada en Los Sauces al 200, la escena seguía siendo “de terror”, tal como describió Echevarría. Los asaltantes insistían en que les dieran el dinero. “Se llevaron el ahorro, uno que junta moneda por moneda todos los días en años. Por suerte yo trabajo, siempre tengo y uno va ahorrando así que teníamos unos ahorros, estábamos arreglando la casa, poniendo el gas”, lamentó el hombre y precisó que habían sido “dos fajos de diez mil pesos”.
Finalmente, cuando estaban por emprender la fuga, llegó la policía y según relató el hombre, “se portó como las películas. Llegaron en seguida y los redujeron”. Uno de los delincuentes, “el último, estaba saliendo y por eso se dieron cuenta porque salía con un arma en la mano, subió al auto, los persiguieron y los agarraron enseguida. Sé que hubo varios disparos, pero el tiroteo yo no lo escuché”, confesó.
La primera vez
El vecino de la zona de la Rural contó luego que en abril se cumplirán 21 años que vive en el mismo lugar y que ésta fue la primera vez que padeció algo así. Sobre si sospecha que alguien le haya avisado previamente a los delincuentes de que tenía en su vivienda dinero en efectivo, el hombre lanzó que “sí, pero ahora no puedo darlo a conocer hasta que no sea concreto, no puedo decir fue fulano, pero estoy en un ochenta por ciento seguro de que sé quién fue el que le pasó el dato”.
Tras lo sucedido, reconoció que “es difícil seguir porque ahora nos va a costar o nos van a golpear la puerta y va a ser feo. Pero la sensación que sentí cuando ellos se van, que nosotros nos soltamos y no vi a mis hijos no se la deseo a nadie”.
Echevarría dijo que sus hijos para él “estaban en la habitación y los busqué por todos lados y no estaban, así que pensé que se los habían llevado. A mi señora cuando le dije le agarró un ataque de locura, es horrible”.
Pidió que “pueda ser que paguen por favor, no puede ser que ahora haya tanta burocracia, que uno tiene que ir a hacer una ronda, a testificar tanto. Si eran ellos, los agarraron bien, por qué hay que hacer tantas cosas. Por suerte ya pasó y están adentro, y pueda ser que queden adentro, y algunos van a seguir cayendo porque esto es un círculo que ya se abrió pero se va a cerrar”.
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