Trasladaron a la cárcel al acusado por el crimen del matrimonio de italianos
Se trata de Martín De Agostini, de 43 años, quien fue detenido a las pocas horas de haberse descubierto los cuerpos sin vida.
De Agostini fue imputado tras comprobarse –a través de la cámara de seguridad ubicada en el lugar del hecho- su presencia en el lugar y tras una confesión “a medias” realizada al momento de prestar declaración indagatoria ante el fiscal Luis Piotti.
El traslado fue confirmado por el comisario Walter Gil, titular de la Seccional Primera, lugar en el que estaba alojado el acusado.
Gil indicó a El Eco –único medio presente en el momento del movimiento de detenidos- que “aproximadamente a las 9 de la mañana, personal de Custodia y Traslado de Detenidos procedió a derivar al detenido Martín de Agostini a la Unidad Penal 37, donde se le dio el cupo respectivo”.
El jefe policial añadió que “el cupo fue gestionado por el juzgado de Garantías, a los efectos de que De Agostini tenga mayor contención y asistencia psicológica”.
El comisario acotó que “paralelamente continúa la investigación en manos de la Fiscalía” y que “el panorama el bastante complicado para el detenido y los tiempos dependen de la fiscalía”.
Por su parte, el jefe departamental –comisario inspector David Tifner- indicó que De Agostini “tras declarar ante el fiscal podía constatarse tranquilamente con sus familiares”, a la vez que destacó que “además, el comisario de la Seccional Primera estaba en contacto permanentemente con él y no pudo constatar nada anormal” en cuanto al estado de ánimo del detenido.
La familia
En tanto también trascendió que la familia del detenido también partió a otra ciudad. Si bien el rumor en el vecindario dio cuenta de algún temor por posibles represalias tras conocerse de quién se trataba la víctima (a Bravata se lo vincula con la mafia italiana de Estados Unidos), desde fuentes policiales se aclaró que la familia tenía “todo embalado” en la casa cuando fue apresado De Agostini y se realizó más luego el allanamiento en su vivienda, donde estaba presente la mujer.
Se cree que el homicida
sufría de ludopatía
Una de las hipótesis que llevó adelante la investigación para dilucidar los motivos que llevaron al detenido a cometer el hecho, tuvo que ver con las deudas que mantenía que, según su declaración, tenía que ver con deudas que algunos clientes tenían por determinados trabajos que había realizado.
Empero, los investigadores creen que no sería de allí la deuda, dado que incluso se corroboró que habría cobrado dinero adelantado de tareas que nunca realizó. De allí surgió la cuestión del juego, sobre lo que el propio acusado reconoce que iba casi diariamente al Casino, aunque dejó aclarado que si bien jugaba casi siempre nunca había perdido mucho. Es más, habló de ganancias que incluso le permitieron hacer viajes al exterior.
Sin embargo la pesquisa mantiene sus dudas sobre lo que podría encuadrar como la adicción al juego –ludopatía- que lo habrían llevado a una situación complicada, llevando una vida económicamente importante como descontrolada.
Palabra de expertos
A raíz de esta hipótesis, este Diario consultó al médico psiquiatra Martín Modaffari, coordinador del Centro de Jugadores Compulsivos de Tandil, quien realizó un análisis sobre la ludopatía.
Sin abordar el caso puntual, el profesional explicó en principio que se trata de “uno de los nuevos síntomas que aparecen en las sociedades actuales, de consumo, que se maneja por cuestiones capitalistas y condiciones para que el sujeto se vea compelido a consumir y cada vez más”.
En el caso de esta patología, la persona “entra en una búsqueda de placer que lo desplaza más allá del placer y lo deja endeudado”, según explicó.
“Esta operación que le sucede es inconsciente, no lo hace apropósito ni porque es vicioso”, aclaró Modaffari.
Lo cierto es que “la necesidad de consumo y la imperiosidad por obtener placer con el juego, se torna en un circuito el cual empieza con una preparación, juntar una determinada cantidad de dinero, buscar un horario y que no se entere el familiar, ir y tener esa tensión adrenalínica”.
En el acto del juego, en el caso de perder genera un sentimiento de “culpa y autoreproches hasta síntomas de angustia y depresión, pero luego el problema es que en un jugador compulsivo este circuito se instala patológicamente a un punto tal que no lo puede frenar porque inconscientemente es compelido a jugar para endeudarse. Es contradictorio pero es así”.
El jugador compulsivo es alguien que “no sabe por qué no puede dejar de jugar”, analizó el profesional, quien relacionó este aspecto a cuestiones relativas a la historia familiar, del entorno, entre otros.
De acuerdo a lo indicado por el médico psiquiatra, en la clínica “se atiende el síntoma, pero detrás del síntoma puede haber múltiples cuestiones, que deben ser abordadas integralmente” para ver “qué hay detrás de la ludopatía”.
“No atacamos directamente al ludópata para que deje de jugar, le sacamos el dinero y lo internamos. Confiamos en la participación y apoyo que dé el amigo, la familia, la esposa, el esposo, los hijos, y ahí es donde vienen los mejores resultados”, aseguró el coordinador de la institución.
En ese sentido, apuntó que “lo que hemos logrado en la mayoría de los tratamientos es una reducción de daño, con mucha alegría y mucho éxito después de años de tratamiento, no después de uno o seis meses”. También “hemos fracasado en muchos porque hay sujetos que no quieren saber nada con dejar eso patológico”, aseguró.
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