Tres contra doce y la lista sigue…
Es increíble lo que se puede llegar a ver cuando se está estacionado, esperando en el auto. En pocos minutos es posible darse cuenta de que gran parte de los tandilenses no respeta las normas de tránsito. Y eso no es novedad. Es fácil notarlo cuando uno camina por las veredas, y las bicicletas suben, circulan en contramano y nos pasan a toda velocidad y a mínima distancia del cuerpo. También es usual comprobar que el peatón no respeta el cruce por las esquinas, camina entre los coches para pasar de una acera a otra y, de la misma manera, se puede evidenciar que son contados los conductores de autos o camionetas que dejan pasar a quien transita a pie. Tampoco contemplan la velocidad permitida y se sobrepasan unos a otros sin respetar las manos.
Pero estacionado, de cara a una avenida y cerca de un semáforo, es increíble la cantidad de datos que pueden obtener y que, por eso, no se pueden dejar de compartir: fueron sólo cinco minutos de espera en la intersección de 11 de Septiembre y Marconi. En ese lapso pasaron 15 motos (con o sin pasajeros) y sólo 3 conductores llevaban casco; de la misma manera circularon 25 autos ante mi vista y más de la mitad aceleraron cuando el semáforo cambió a amarillo -fuera para detenerse o continuar, siendo que el tiempo que demora de cambiar de rojo a verde es menos de un minuto- (si, tomé el tiempo). Pocos llevaban el cinturón puesto y, claramente, la mayoría marchaba por la avenida a una velocidad mucho mayor que los 60 kilómetros por hora que están permitidos; finalmente, ninguno de los 5 peatones que cruzaron de acerca respetó el semáforo y menos lo hizo por la esquina.
Después de sólo cinco minutos de simple observación, donde se pudo constatar que la mayoría de los conductores, peatones y motociclistas hicieron lo que no correspondía, lo que no estaba pautado, sólo resta decir que esto no pasó inadvertido, que éste no es un tema relegado, porque los problemas a los que asistimos de educación vial hablan de lo que somos como sociedad.
Si gran parte de quienes transitan están cansados de la falta de educación, sólo se debe advertir que, para cambiar el estado de situación, se requiere un esfuerzo tanto individual como colectivo, del compromiso personal e institucional y cinco minutos de algunos ojos atentos para vigilar y sancionar.
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