Tres delincuentes asaltaron a un matrimonio y amenazaron al hombre con cortarle los dedos
Un asalto violento se produjo el lunes por la mañana en la vivienda ubicada en Alsina 353, caso que fue denunciado por los damnificados en la Seccional Primera local.
La víctima, Victorio Sansalone, de 71 años, fue sorprendido por tres hombres cuando salía al patio de su casa, aproximadamente a las 9.30. Los delincuentes actuaron sin ejercer violencia ni exhibir armas de fuego, no obstante lo cual redujeron al damnificado y a su esposa, María Graciela Tavieres.
El matrimonio fue obligado a ingresar a la vivienda, donde los mantuvieron cautivos y atados.
Tras revisar los distintos ambientes de la casa, los delincuentes se alzaron con mil pesos y algunas joyas de oro.
El sumario iniciado se caratuló como ?Robo y privación ilegal de la libertad?.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl primer forcejeo
En diálogo con El Eco de Tandil, el matrimonio Sansalone dio detalles de la odisea que comenzó cuando Victorio cruzó el patio de su vivienda para llevar ropa sucia al lavadero. El grupo de asaltantes había ingresado al domicilio por atrás, a través de una terraza.
Ante las extrañas presencias que aguardaban al propietario de la casa en el lavadero, el hombre ?se trabó en lucha con uno de ellos, pero cuando vio que salieron dos más, más vale que te dejás de hacer el valiente?, contó María Graciela Tavieres.
En esa pelea, Sansalone cayó sobre las rosas y terminó con varios raspones, al tiempo que perdió su teléfono celular.
Una vez que los asaltantes lograron reducir al hombre, ingresaron a la vivienda donde estaba la esposa. ?Cuando quiero acordar, tenía uno adentro de la cocina, que se me abalanzó, me tapó la boca, me tiró al suelo y me dijo: ?Quedate quieta porque hay dos que están con el viejo en el patio?, relató Graciela Tavieres.
La mujer agregó que los ladrones le decían ?quedate tranquila, no te vamos a hacer nada, buscamos la plata. Mientras tanto me sacaron la alianza, las pulseritas que tenía, unas cadenitas de oro. No hubo maltrato, estos moretones que tengo son de apretarme el brazo para que no grite?.
Como en su casa
Graciela Tavieres también dijo que mientras los estaban asaltando, llegó el cartero y los delincuentes lo atendieron, firmaron y recibieron la correspondencia.
?Al rato lo trajeron a mi marido a la cocina y a mí, que estaba descompuesta, me arrastraron hasta el dormitorio y me decían: ?Componete vieja y decime dónde están los dólares, porque al viejo si no le vamos a cortar los dedos?, prosiguió.
Durante los 30 minutos que duró esta odisea, los delincuentes ataron al matrimonio Sansalone. ?Plata no teníamos, sólo un chicaje de las compras del día, unos 200 pesos?, dijo Graciela y explicó que los intrusos no se conformaban y continuaban reclamando dólares.
En esa instancia, la mujer les dijo: ?No tengo plata y si la tuviera, tampoco la tendría acá en casa, ¿qué querés que haga? Matame y acelerás el trámite?, mientras tanto ?daban vuelta todo?.
?No alcanzaron a revisar todo. Abrían las perchas del placard, a lo mejor buscaban cajas de seguridad empotradas?, infirió y describió que ?me tiraron toda la ropa, me dieron vuelta los cajones?.
En ese momento encontraron un maletín en el comedor y Victorio les dijo que tenía algo más de dinero, pero que le desataran los pies. Así les entregó el resto y como estaba descompuesto, lo tiraron en un sillón.
?Cuando el que lo tenía se fue con el sobre que le había dado, mi marido disparó a la calle, pudo abrir la puerta, llamó al vecino y le avisaron a la policía?, resumió Graciela.
Luego, los tres jóvenes advirtieron que el hombre logró huir y salieron por la puerta del frente. En ese momento, el temor de la esposa era que lo encontraran y tomaran represalias.
Sin armas
Graciela Tavieres, aún conmovida por la tremenda situación que vivió, marcó que eran tres jóvenes y no tenían armas. ?Gracias a Dios, uno tiene que decir que no nos pasó nada?, dijo resignada.
Por otro lado, contó que desde hace tiempo tomaban precauciones al momento de entrar la camioneta al garaje, tenían alarma y observaban los movimientos extraños.
Fue la primera vez que sufrieron un asalto, aunque ya habían intentando entrar a su casa en tres oportunidades, pero siempre sonó la alarma y actuó como elemento disuasivo.
Además, consideró que la modalidad para robar pudo haber cambiado a partir de la instalación de elementos de seguridad, lo que conduciría a los delincuentes a optar por sorprender a las personas adentro de las viviendas. Por este motivo, decidió relatar los hechos para prevenir a otros vecinos.
?Pasan cosas distintas. Cada vez estamos más locos, paranoicos?, consideró y agregó que se ve obligada a cambiar la forma de vida a causa de la inseguridad. ?Fue horrible. Yo estoy mal, quiera Dios que se me pase, pero uno siempre tiene miedo. Yo era de andar tarde regando las plantas en el patio. Anoche, que ni me dijeran que saliera al patio?, confió.
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