Tres historias de adolescentes embarazadas
Estas jóvenes cuentan sus historias, las dificultades que pasaron durante sus embarazos, qué pasó con sus familias y amigos y cómo siguieron adelante.
El embarazo de Natalia Prioletto no fue buscado. Se enteró de la noticia cuando estaba cursando tercer año polimodal. Se sorprendió mucho y no sabía qué hacer. Relata que: “La noticia en mi casa fue toda una revolución, no era lo esperado para mis padres, pero lo aceptaron y me apoyaron completamente. Mi novio, a pesar de no haber buscado el bebé, se puso feliz y me apoyó desde el principio.
Para Natalia, llevar el embarazo en la escuela no fue difícil porque muy pocos lo sabían, pero todos la ayudaron desde sus compañeros hasta los directivos, incluyendo profesores.
A las chicas que están de novias y cursan sus estudios “les recomendaría que usen otro medio de anticoncepción aparte de las pastillas, que no se confíen, que aunque es difícil, que elijan bien con quién tener relaciones y que lo hagan porque lo sienten. “A pesar de que a mí, en particular, me fue bien con el embarazo, no es una acción que tendría que haber pasado. Eso tiene que ser planificado después de los estudios y demás”.
Natalia expresó que “mi vida cambió completamente, esta situación me hizo crecer a la fuerza. Adoro a mi hijo, pero sigo pensando que esto debe ser planificado para más adelante en la vida. Por ejemplo, empecé a estudiar y no pude seguir así que abandoné hasta que Benjamín sea más grande, o más independiente, pero no descarto la idea de estudiar”.
Noelia Melo
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Cuando me enteré estaba cursando primero polimodal y dejé porque me daba mucha vergüenza ir a la escuela embarazada… una estupidez pero lo sentí así”.
Cuando se enteró de que estaba embarazada: “lo tomé muy mal, mi pareja estaba muy contento pero yo no sentía lo mismo, me estaba por empezar a preparar el viaje a Bariloche y tuve que usar la plata para comprar el changuito y la cuna. Les avisé a todos mis amigos pero de cuarenta solamente tres me felicitaron y a los demás no los vi más…se alejaron como si tuviera lepra, fue muy triste”.
Cuando llegó el momento de decirles la noticia a sus papás “se defraudaron mucho, pero yo ya estaba juntada, viviendo sola y confiaban mucho en mi marido, así que por ese lado se quedaron tranquilos”.
“Todo el mundo me cuestionó por qué si yo era tan inteligente me había descuidado así” y agregó que “toda mi vida odié a las madres adolescentes hasta que me convertí en una de ellas”.
Noelia relata que “me quedaba abrazando mi panza, mientras mis amigos salían, organizaban el viaje a Bariloche y yo las escuchaba y sentía envidia por dentro. Pensé que el embarazo era lo peor que me podía pasar, hasta que el 18 de febrero nació Valentina. Le vi los ojos y me sentí mal porque hacía culpable de mi inmadurez a esa bebé que no tenía nada de maldad y que no había pedido venir al mundo. Yo la traje, yo la hice”.
Hoy Valentina tiene un año, sus amigos se recibieron, y muchas de sus amigas también han sido mamás.
Dice Noelia que “las chicas que mantienen relaciones sexuales tienen que saber que en todos los barrios hay centros de salud en los cuales dan preservativos y pastillas anticonceptivas. La mayoría tiene el pensamiento de que las pastillas anticonceptivas engordan. Esas cosas las aprendí en mi adolescencia, pero gané lo más hermoso y grande que hay en la vida que es ser mamá y tener una hija saludable. Además aprendí el esfuerzo de terminar la secundaria sin mis amigos y sin mis compañeros, pero con una meta: llegar a ser alguien por mi bebé. Así que hoy estoy haciendo vida de ama de casa, anhelando lo que perdí, pero disfrutando lo que tengo y lo que falta por vivir con mi bebe”.
Quedó embarazada cuando estaba cursando el último año de secundaria y “al principio no caí, me hice el test de embarazo en la casa de mi hermana, y cuando me dio positivo -al instante- se me mezclaron muchísimos sentimientos, no sabía a qué me iba a enfrentar y si mi familia iba a apoyarme o no. Tenía miedo y angustia, pues no sabía si yo iba a poder cuidar de semejante criatura, pero mi hermana me abrazó y me dijo que ella iba a estar, entonces me tranquilicé”.
Rápidamente su mamá estuvo acompañándola “gracias a ella tuve un hermosísimo embarazo. Mis hermanos se pusieron contentos, ya que sería el primer sobrino. Cuando mi novio se enteró me propuso matrimonio, algo muy rescatable hoy en día, también le agradezco a él por no dejarme sola y hacerse cargo, que es algo que me preocupaba mucho. Y mis amigos se alegraron muchísimo, de inmediato se pusieron a buscar nombres”.
Cuenta que al principio le daba vergüenza entrar a la escuela y pensar en ‘el qué dirán’, pero poco a poco lo pudo superar y luego mostraba con orgullo su panza.
Dice que no le costó terminar los estudios porque los profesores fueron muy considerados y le daban trabajos prácticos para que hiciera tranquila en su casa. Ahora está estudiando magisterio, está en primer año y por ahora es lo que le gusta y piensa seguir, “más que nada para darle un futuro a mi hija Malena”.
Relata que le costó darle la noticia a su papá, ya que no sabía cómo reaccionaría, pero “un día tome valor y fui a contarle, lo tomó mejor de lo que yo esperaba, y me cuidó durante el embarazo y ahora ‘se le caen las babas’”.
A las adolescentes que tienen relaciones sexuales “les diría que se cuiden y tomen todos los cuidados anticonceptivos, que disfruten de la edad que tienen y no se salten etapas, que vivan la Farándula, la juntada con amigos, las salidas a divertirse, que se cuiden y terminen la escuela para el día de mañana recibir a sus hijos garantizándoles un buen futuro”.
Dice que al quedar embarazada primero se casó, “nunca imaginé que me iba a casar a los 18 años, la verdad que estoy viviendo una vida hermosa, con mi propia familia. Aprendí a ser ama de casa, a cocinar y a cambiar pañales. Mi hija y mi marido son lo mejor que me pudieron pasar”.
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