Tres jóvenes armados golpearon a la viuda de Maciel para robarle dinero del seguro de vida
Todo comenzó cerca de las 22, cuando Patricia Lorena Dadario, con su bebé de un año y nueve meses, se retiró de la casa de su madre, ubicada en Maritorena 708, y caminó los escasos metros que la separan de su departamento. Al llegar a la puerta de su domicilio, que tiene acceso por Mosconi, la sorprendieron tres jóvenes armados que la amenazaron, la tiraron al piso y le reclamaron el dinero del seguro de vida de “Marito” Maciel. Enseguida ella les dijo que se había gastado la plata, sin embargo la golpearon con la culata de un revólver.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAsustada, la joven de 19 años reaccionó a los gritos y alertó a su madre Marina Soledad Gaetán, quien llegó en auxilio junto a sus otros dos hijos de 13 y 7 años.
Los asaltantes le apuntaron a la mujer y a los chicos, hasta que desistieron del robo y se fugaron por Mosconi, atravesando el terreno baldío que da a las vías.
Ayer, Patricia Dadario y su madre radicaron la denuncia ante el fiscal Gustavo Morey, quien instruye la causa por el homicidio de Mario Maciel, y le solicitaron custodia policial por temor a nuevos ataques.
“Me pedían plata”
En diálogo con El Eco de Tandil, Patricia Dadario relató que el jueves cerca de las 22, dejó la casa de su madre para ir a descansar. “Cuando abro la puerta de mi casa, estaban en el patio. Eran tres. Empiezo a gritar porque me asusté. Me empujaron, me tiraron y me empezaron a pegar, pero no me pegaron piñas, me pegaron con el mismo revólver”, explicó la mujer, que atravesó el virulento episodio junto a su bebé Thiago Simón.
Describió que sólo uno de los asaltantes estaba armado, y “me pedían plata, decían que querían plata porque yo había cobrado el seguro de mi marido, 12 mil pesos, no era mucho. Yo ya la gasté”.
Confirmó que percibió, el miércoles pasado, la suma por la indemnización del seguro de vida de su pareja, por lo que estimó que los atacantes tenían el dato preciso y le pegaron para que entregara el dinero que ya no tenía en su poder.
Agregó que “Marito” Maciel había dejado deudas que ella tuvo que cancelar y sólo se quedó con 3 mil pesos que ya utilizó, circunstancia que no se filtró o no tuvieron en cuenta los delincuentes.
Amenazas e indicios
Su madre Marina Soledad Gaetán, quien escuchó a su hija y se acercó para auxiliarla, indicó que el intento de robo y las agresiones duraron unos 10 minutos. “Ella gritó y yo salí. La venían empujando los chorros para mi casa, así que nos chocamos con estas tres personas”, contó.
También dijo que su hijo de 13 años se levantó de la cama y uno de los jóvenes “le apunta con el revólver en la cabeza. Yo corrí a mi hijo de 13 años y le digo: ‘Pará, tiene 13 años’. Ahí creí que me mataba”.
Por otro lado, explicó que su otro hijo de 7 años conocía a uno de los atacantes, “porque lo llamó por el nombre. Son chicos de Las Tunitas y un chico de acá, del barrio”.
Estos datos se los brindaron al fiscal. “Hablamos con Morey, nos atendió muy bien, enseguida. Esperemos que nos pongan custodia porque los chicos los conocen, son menores y estamos solas. Lo único que pedimos es un poquito de tranquilidad, nada más”, expresó la madre de la víctima.
Por otro lado, sostuvo que la información de la fecha de cobro del seguro de vida “salió de acá adentro, porque los únicos que sabíamos era la familia” y sembró las sospechas sobre el círculo íntimo.
Más seguridad
Marina Soledad Gaetán indicó que su hija necesita reforzar las medidas de seguridad de la casa y si bien la Secretaría de Desarrollo Social le entregó una puerta, aguardan el resto del material para poder colocarla. “Es lo mismo que nada. Entra cualquiera porque no tiene cerradura”, precisó en referencia al cerramiento.
“Pido que haya cambios, porque anoche me podrían haber matado a mi hija, a mi nieto; a mi otro nene de 13 años que del susto de ver a la hermana tirada en el piso reaccionó y salió corriendo atrás de los chorros que estaban armados”, cuestionó la suegra del joven asesinado.
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